Tal Día como Hoy

Misil balístico

Misil sin alas ni estabilizadores, con una trayectoria predefinida que no puede ser modificada

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Un misil balístico sigue una trayectoria balística para el lanzamiento de una o más ojivas sobre un objetivo determinado. Estas armas consisten en un guiado que ocurre durante breves periodos de tiempo, mientras que el resto de viaje se realiza sin propulsión. Mientras que los misiles balísticos de corto alcance se mantienen dentro de la atmósfera de la Tierra, los misiles balísticos intercontinentales (ICBMs) se lanzan con una trayectoria suborbital.

La categoría de estas armas difiere de los misiles de crucero, los cuales son guiados aerodinámicamente con vuelo propulsado.

La primera iteración de misiles balísticos se remontan al siglo XIII, cuyo uso se deriva de la historia de la cohetería. En el siglo XIV, la armada de la dinastía Ming del Imperio chino hacía uso de una forma de primitiva de misil balístico denominada Huo long chu shui contra barcos enemigos en diferentes batallas navales.​ Uno de los misiles balísticos pioneros fue el A-4,​ comúnmente conocido como el V-2 desarrollado por la Alemania nazi en las décadas de 1930 y 1940 bajo la dirección de Wernher von Braun. El primer lanzamiento exitoso del V-2 aconteció el 3 de octubre de 1942, y el servicio dio comienzo el 6 de septiembre de 1944 contra la ciudad de París, seguido por un ataque contra Londres dos días más tarde. Hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa, en mayo de 1945, más de 3.000 V-2s fueron lanzados.​

Los primeros SRBM, americanos (Redstone) y soviéticos (Scud, R-1X, R-2, R-5) fueron descendientes directos del V2, aunque añadieron mejoras ininterrumpidas en el alcance y la precisión. La siguiente generación de misiles balísticos incorporaban TVC mediante motores en Cardan, con capacidad de separación de la carga de guerra y guiado inercial. Dichos motores usaban motores mejorados y combustibles más potentes (los americanos usaban LOX y los soviéticos, ácido nítrico) permitiendo el incremento en el alcance a 1500nm (2780 km aproximadamente), lo que actualmente se denomina IRBM.

El R-7 Semyorka soviético fue el primer misil balístico intercontinental (ICBM), seguido por el Atlas americano. Ambos tienen rangos por encima de los 5000 nm (9260 km) y están basados en un concepto de varias etapas en paralelo, con potentes motores quemando LOX y queroseno. Estos misiles iban dotados de cohetes vernier para ajustar finalmente la velocidad y la trayectoria. En esta época también se desarrolló el concepto de silos y la capacidad de almacenaje vertical con el objetivo de acortar el tiempo de disparo y disminuir la vulnerabilidad.

El desarrollo de potentes motores cohetes de combustible sólido (como el Minuteman I) favoreció la respuesta de los misiles en silos, disminuyendo la vulnerabilidad. A su vez también permitió el desarrollo de los SLBM, lanzados desde un submarino. Éstos son el complemento lógico a la estrategia de los ICBMs, ya que proporcionan capacidad de ataques por sorpresa para destruir los silos del enemigo y a su vez imposibilidad de detección y destrucción.

A finales de los años 60 se produjeron los primeros misiles balísticos de cabezas múltiples, MIRV.

Un total de 30 países tienen desplegados misiles balísticos operativos.[cita requerida] El desarrollo de esta clase de misil continúa con hasta cerca de 100 tests de vuelo en 2007 (sin incluir aquellos de EE. UU.), en su mayoría realizados por la República Popular China, Irán y la Federación Rusa.[cita requerida] En 2010, los gobiernos de Estados Unidos y Rusia firmaron un acuerdo con objeto de reducir el arsenal de misiles balísticos intercontinentaless (ICBMs) en un periodo de 7 años (hasta 2017) hasta un total de 1550 unidades por cada país.​

El lanzamiento de misiles balísticos puede realizarse desde plataformas fijas o desde lanzadores móviles, incluyendo vehículos (por ejemplo, baterías de misiles), aviones, embarcaciones, y submarinos. La fase de vuelo propulsado puede durar desde unas decenas de segundos hasta varios minutos y pueden consistir en múltiples fases de cohete.​

La trayectoria de un misil balístico consiste en tres partes diferentes:

Vuelo propulsado: fase que va desde el encendido del motor hasta el apagado del mismo o fin de combustión (una vez quemado todo el combustible) y se produce la salida a la atmósfera.

Vuelo balístico (o caída libre): se trata de una órbita elíptica con intersección en la Tierra que constituye la mayor parte del tiempo de vuelo. Tras agotarse el combustible, se termina la propulsión y el misil comienza una caída libre. Los parámetros de la órbita están definidos por la posición y la velocidad en el momento del apagado del motor; sigue totalmente las leyes de la mecánica orbital (salvo perturbaciones debidas a la no esfericidad de la Tierra).

Reentrada: parte de la trayectoria en la cual el misil reentra en la atmósfera de la Tierra. Comienza en el punto donde la resistencia aerodinámica no es despreciable (aproximadamente 30 km de altura) y dura hasta el punto de impacto. Esta fase es importante ya que las altas velocidades aceleraciones experimentadas (del orden de 22.000–29.000 km/h; o 13,000–18,000 mph) y las altas temperaturas durante la entrada, introduce limitaciones a las trayectorias de reentrada que puede soportar el misil.​ Las etapas de vuelo para los misiles balísticos de corto alcance son prácticamente las dos primeras etapas del ICBM, ya que hay tipos de misiles balísticos que no llegan a salir de la atmósfera.[cita requerida]

Con el objetivo de cubrir grandes distancias, los misiles balísticos normalmente son lanzados con una trayectoria de vuelo suborbital; en el caso de los misiles intercontinentales, la altitud máxima (apogeo) alcanzada durante la caída libre es de unos 2000 kilómetros (1242,7 mi).​

De forma habitual se suele adoptar la esfera de referencia, que es una esfera con centro en el centro de la Tierra y altura que incluye el punto de fin de combustión (o apagado) y el apogeo.

El rumbo tomado por los misiles balísticos dan lugar a dos propiedades significativas y deseables. En primer lugar, los misiles balísticos pueden volar por encima de la atmósfera con un alcance mucho mayor que aquel de un misil de crucero del mismo tamaño. El vuelo de un misil propulsado a través de miles de kilómetros de aire requeriría una cantidad de combustible ampliamente mayor, lo cual necesitaría un vehículo más grande, más fácil de detectar y más fácil de interceptar. Aquellos misiles propulsados que cubren alcances similares, como los misiles de crucero, no hacen uso de los motores de cohete durante la mayor parte del vuelo, sino que utilizan motores de tipo jet, los cuales son más económicos. No obstante, los misiles de crucero no han dejado obsoletos a los misiles balísticos gracias a su segunda mayor ventaja: los misiles balísticos son capaces de viajar extremadamente rápido a lo largo de su trayectoria. Un ICBM es capaz de alcanzar a su objetivo a 10,000 km de alcance en un periodo de entre 30 y 35 minutos.[cita requerida] Mediante unas velocidades terminales por encima de los 5,000 m/s, los misiles balísticos son mucho más difíciles de interceptar que los misiles de crucero ya que implican una ventana de respuesta disponible más pequeña. Por tanto, los misiles balísticos suponen una de las armas más temidas disponibles, a pesar de que los misiles de crucero son más baratos, móviles y versátiles.[cita requerida]

Los misiles balísticos varían ampliamente en alcance y uso, y sus categorías están basadas en el alcance. Existen varios esquemas usados por los diferentes países para categorizar el alcance de los misiles balísticos:

Misil balístico lanzado desde el aire (ALBM)

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