Milagro, también conocida como San Francisco de Milagro, es una ciudad ecuatoriana; cabecera del cantón homónimo y la cuarta urbe más grande y poblada de la Provincia del Guayas. Se localiza al centro-sur de la Región Litoral de Ecuador, en una extensa llanura atravesada por el Río Milagro, a una altitud media de 11 m s. n. m. y con un clima tropical de sabana de 25,5 °C en promedio.
Es llamada "La tierra más dulce del Ecuador" por su importante producción de piña y caña de azúcar. En el censo del año 2022 la ciudad tenía una población de 159.970 habitantes, lo que la convierte en la décima cuarta ciudad más poblada del país. Forma parte de la Conurbación de Guayaquil, pues su actividad económica, social y comercial está fuertemente ligada a Guayaquil, siendo "ciudad dormitorio" para miles de trabajadores que se trasladan a Guayaquil por vía terrestre diariamente. El conglomerado alberga a 3'618.450 habitantes, y ocupa la primera posición entre las conurbaciones del Ecuador.
Sus orígenes datan del siglo XVIII, pero es a inicios del siglo XX, debido a la fundación del Ingenio Valdez, junto con su privilegiada ubicación geográfica, cuando presenta un acelerado crecimiento demográfico hasta establecer un poblado urbano, que sería posteriormente, uno de los principales núcleos urbanos de la nación. Es uno de los más importantes centros administrativos, económicos, financieros y comerciales del Ecuador. Las actividades principales de la ciudad son la industria azucarera, el comercio y la agricultura.
En 1784, María de Salcedo, residente del entonces pequeño poblado de Chirijos enfermó con la terrible fiebre "terciana", ella recién se había mudado de la sierra, por lo que era muy vulnerable a esta enfermedad tropical, y decayó seriamente, sin lograrse curar con ningún medicamento; entonces su esposo, Don Miguel de Salcedo, realizó una novena en honor a San Francisco de Asís, coincidiendo que, un indígena vecino del español, le entregó una porción de raíces, indicándole que con ellas le hiciera poción. Don Miguel cumplió la orden del indio y su esposa se recuperó rápidamente. Esta curación, no la atribuyó a la bondad de las raíces de la poción, sino que dijo que era la "novena" a San Francisco la que había salvado a su esposa y por tal motivo, a su hacienda empezaron a llamarla la "casa del Milagro".
En el año de 1786, Miguel de Salcedo pidió al Gobernador de Guayaquil que, al Recinto formado por su casa y las de los peones y vecinos, se pusiese el nombre de San Francisco del Milagro, en mérito a la curación efectuada en su esposa. Desde entonces oficialmente empezó a llamarse Milagro.
Milagro es una zona tropical y fue habitada desde hace miles de años por numerosa población aborigen perteneciente a la cultura Cayapa Colorado. Estos no solo ocupaban lo que hoy es la ciudad de Milagro sino, también lo que hoy son las provincias de Los Ríos y el Guayas.
En años anteriores no se conocía nada sobre la prehistoria de la ciudad, más los trabajos del Sr. Emilio Estrada Icaza dentro de la ciencia de la arqueología hace que el nombre de Milagro pase a un plano internacional. Milagro era el centro y epicentro cultural y comercial, por eso el arqueólogo Emilio Estrada Ycaza lo señala en uno de sus libros cuando dice "Milagro demuestra ser la cultura portadora a través del Ecuador de elementos norteños y sureños".
Alrededor del año 500 d. C. apareció la Cultura Milagro-Quevedo que existió, hasta la llegada de la invasión española alrededor del año 1500 d. C. Esta cultura prehispánica ocupó la zona comprendida entre las estribaciones occidentales de la cordillera de los Andes y las colinas del litoral ecuatoriano, constituyendo, con los Atacames, Jama II y Manteña-Huancavilca las últimas culturas en la costa ecuatoriana antes de la llegada de los primeros españoles en 1526, con quienes se iniciará el periodo de conquista y colonización.
En la Zona en la que se asienta la actual ciudad motivo de esta investigación vivieron, específicamente, los habitantes de la parcialidad Vellín (1581) que para 1593 ya se escribía como Belín, tal cual se denomina hasta hoy a un estero y al sector ubicados al suroeste de la ciudad de Milagro.
Milagro-Quevedo constituye una de las culturas precolombinas que mayores territorios ocupó, pues su expansión comprendió todo el sistema fluvial del Guayas incluyendo sus dos grandes ríos Daule y Babahoyo, y todos sus afluentes.
Se definían étnicamente como chonos, sus miembros fueron consumados orfebres que trabajaron delicadamente.
Uno de los rasgos que caracterizaban a esta cultura y quizá el más destacado fue la existencia de un gran número de Tolas, (tumbas en forma de montículo), en casi todo el territorio que ocuparon. A menudo estas Tolas se encuentran en grupos, pero las hay también aisladas. Los tamaños son variables, así como sus formas. Las más pequeñas suelen medir unos 10 metros de diámetro por apenas solo dos de altura, mientras que las más grandes pueden tener dimensiones impresionantes: más de 100 metros de longitud por unos 30 de altura y sobrepasando los 10 de altura.
Las tierras de Milagro fueron deshabitadas hasta mediados del siglo XVIII, porque en sus cercanías empezaron a formarse haciendas. A la zona se denominó Chirijos. La hacienda más famosa de esa época fue la de Don Miguel de Salcedo, porque según él, en su hacienda hubo un milagro divino y es por eso que la naciente población se empezó a llamarse Milagro. A inicios del siglo XIX el poblado empezó a crecer.
El 8 de noviembre de 1820, la Junta de Gobierno de Guayaquil, elevó a El Milagro a la categoría de recinto de la Provincia Libre de Guayaquil. En 1826 es ya considerada viceparroquia, siendo Yaguachi su Parroquia. El 24 de octubre de 1841, sus habitantes solicitaron su parroquialización y el 17 de octubre de 1842 en la presidencia del Gnrl. Juan José Flores gracias a la intervención de Vicente Rocafuerte se elevó a Milagro a parroquia rural del cantón Guayaquil.
A mediados del siglo XIX, tras huir del terremoto de Ibarra llegaron a Milagro Rafael Valdez Cervantes, Manuel Antonio Andrade Subía y el Dr. Modesto Jaramillo Egas, tres personajes que luego influirían notablemente en la ciudad.
El 1 de mayo de 1874, empezó a funcionar el primer servicio regular del Ferrocarril Transandino, entre Yaguachi y Milagro, siendo una de las primeras poblaciones del país en contar con este servicio. Gracias a que el ferrocarril atravesaba el poblado, Milagro aceleró su crecimiento.
El primer Teniente Político de la Parroquia Milagro fue don José María Vallejo, como principal, y Don Manuel Paredes como suplente. Desde 1842, que fue elevado a Parroquia hasta 1914 que se cantonizó, o sea durante su vida parroquial, se hicieron las siguientes obras públicas: La Casa Municipal, Plaza del Mercado, el cementerio, el Parque Central Rafael Valdez, el Puente Sucre. En el gobierno del Dr. Gabriel García Moreno, se inicia la obra del ferrocarril en Milagro.
El 25 de junio de 1877, Rafael Valdez Cervantes, visitó la hacienda San Jacinto de Chirijo, que por entonces pertenecía a su amigo y compadre José Julián Lara Molina y compró la mitad de esos terrenos en 4 500 pesos para instalar un ingenio de azúcar; el 1 de octubre de 1879 compró el resto de la hacienda. Más tarde el naciente Ingenio Valdez empezó a industrializarse gracias a las grandes cosechas de la hacienda, llegando incluso a poseer energía eléctrica. Esto permitió que Milagro se constituya en la primera población en el Ecuador en contar con el servicio de alumbrado público. El 2 de noviembre de 1891 la empresa se constituyó en Agrícola Industrial y Comercial que, con el nombre de Sucesores de Rafael Valdez, quedó conformada por su viuda Victoria Concha y de sus hijos menores de edad; y, María Valdez de Dillon, representada por su cónyuge Luis Adriano Dillon. Desde entonces el Ingenio Valdez ha contribuido notablemente en el crecimiento de Milagro.