Miklós Horthy de Nagybánya (castellanizado Nicolás Horthy; Kenderes, 18 de junio de 1868-Estoril, 9 de febrero de 1957) fue un noble, militar y político húngaro, que desempeñó el cargo de regente de Hungría desde el 1 de marzo de 1920 hasta el 15 de octubre de 1944. Durante esos años encabezó un régimen calificado como «sistema autocrático conservador» con algunos «elementos esenciales del fascismo».
Edecán del emperador Francisco José I de Austria, sirvió en la armada imperial austrohúngara durante la Primera Guerra Mundial, y alcanzó el rango de comandante en jefe en 1918. Tras el armisticio se retiró a sus fincas, pero volvió a la vida pública para convertirse en líder del movimiento contrarrevolucionario que derribó al gobierno comunista de Béla Kun. Durante los primeros años de la restauración se desencadenó una dura represión contra aquellos sospechosos de haber colaborado con el gobierno depuesto.
Regente de Hungría, Horthy se negó a reconocer al soberano austríaco Carlos IV de Hungría y se convirtió en jefe de Estado, cargo que ocuparía durante los siguientes veinticuatro años. Durante la época de entreguerras estabilizó la economía de su país, reducido a un tercio de su superficie tras el Tratado de Trianon.
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y ante la situación geopolítica de Hungría, se unió al Eje. En 1944 las relaciones entre el Reino de Hungría y Alemania llegaron a su máxima tensión; la suspensión de las deportaciones de judíos húngaros a Alemania, por decisión de Horthy, había generado resentimiento entre los nazis, quienes resolvieron presionarlo para que accediera a iniciar las mismas. A partir de entonces, Hitler mantuvo dudas acerca de la lealtad del regente de Hungría. El 19 de marzo de 1944, Hungría fue ocupada por los nazis sin ofrecer resistencia, ante los planes del gobierno para cambiar de bando; Horthy fue forzado a nombrar un nuevo gobierno más favorable a los intereses alemanes, aunque pudo permanecer como regente. Se reanudaron las deportaciones de judíos las cuales, hasta su detención por el propio Horthy semanas después, incluyeron el envío de 437 000 judíos a Auschwitz. Finalmente, el 15 de octubre de 1944, después de un nuevo intento fallido de cambiar de bando, y con las tropas soviéticas ya en las fronteras húngaras, Horthy fue arrestado e internado en Alemania, estableciéndose un gobierno títere de los nazis, encabezado por Ferenc Szálasi. Horthy evitó ser juzgado por los Aliados y acabó sus días exiliado en Portugal.
Pertenecía a una familia calvinista de la nobleza media húngara y nació en el asentamiento de Kenderes en la Hungría central; era el quinto hijo del terrateniente István Horthy. A los catorce años, ingresó en la Armada imperial austrohúngara, estudiando en la academia naval de Fiume (1882), donde se mostró como un hábil cadete con facilidad para los idiomas, a pesar de su falta de brillantez intelectual. Se graduó el 1 de octubre de 1886. No volvió a pisar territorio húngaro durante décadas, perdiendo parte de su dominio del idioma, dado que el de la marina era el alemán.
Viajó ampliamente como marino y ascendió rápidamente. En 1908 recibió el mando del navío Taurus, destinado en Constantinopla para proteger al personal de la embajada. El año siguiente fue ascendido a capitán de corbeta y se le nombró edecán del emperador Francisco José, con el que mantuvo buenas relaciones y siguió sirviendo en ese puesto hasta 1914. Sobresaliente en su servicio al emperador, se le premió de manera excepcional al abandonar el cargo en la primavera de 1914, recibiendo el título de chambelán.
Durante la guerra combatió contra la armada italiana, recibiendo la cruz de hierro en 1915; en mayo de 1917, al mando del veloz buque Novara, se zafó del bloqueo Aliado en el Adriático; a principios de marzo de 1918 fue nombrado contraalmirante y comandante en jefe de la armada imperial. Tras aplastar varios motines como el de Cattaro en febrero, en el otoño de 1918, ante la disgregación del imperio, entregó la flota austrohúngara a las autoridades del nuevo Estado yugoslavo, por orden imperial. En noviembre, tras visitar al emperador y reiterar su fidelidad al mismo, regresó a su finca familiar en Hungría.
La república soviética y el Gobierno de Szeged
Cuando los comunistas de Béla Kun organizaron un levantamiento en Budapest en 1919, Horthy, conservador y furibundamente anticomunista, abandonó Budapest y se refugió de la persecución en la hacienda de sus suegros en las cercanías de Arad. En la primavera de ese año aceptó la dirección de las fuerzas contrarrevolucionarias desde el sur del país (Szeged); organizándolas durante el verano. Finalmente se le otorgó el ministerio de Defensa en el Gobierno contrarrevolucionario encabezado por el conde Gyula Károlyi en Szeged.
En el movimiento reaccionario se unieron las fuerzas conservadoras tradicionalistas centradas en la aristocracia húngara que había dirigido hasta entonces el país, con un nuevo agrupamiento de clases medias bajas formado principalmente por funcionarios desposeídos por el surgimiento de los nuevos Estados, mandos militares desplazados o desmovilizados y refugiados, y caracterizado por su anticomunismo, nacionalismo, antisemitismo, militarismo y propensión al terror como instrumentos políticos, lo que lo acercaba al fascismo. Horthy, a pesar de su pasado conservador más cercano a los aristócratas, desarrolló durante 1919 y 1920 una gran inclinación por el movimiento popular de derecha, la cual se manifestó claramente en el «Ejército Nacional» que dirigía. Durante esta época, Horthy desarrolló un intenso antisemitismo, identificando a los judíos con el movimiento comunista, una interpretación fomentada por el secretario de Estado para asuntos militares y futuro primer ministro, Gyula Gömbös.
El 12 de julio de 1919 el Gobierno de Szeged fue reorganizado por presiones de la Entente, y las figuras más derechistas lo abandonaron como el propio Horthy quien, apoyándose en su poder militar, exigió de manera infructuosa la independencia del ministerio de Defensa. No obstante, Horthy conservó el mando de sus tropas.
En agosto de 1919, las tropas rumanas ocuparon la capital en agosto, acabando con la república soviética. Al mismo tiempo el Ejército Nacional, que había crecido notablemente, evitando a los rumanos, desarrolló una campaña de terror en el oeste del país, que no había sido ocupado por aquellos. Esta represión se dirigió contra los sospechosos de simpatizar con el régimen comunista y los judíos en general, provocó la muerte de miles de húngaros y contó con la aprobación de Horthy. Este, a pesar de interceder en ciertos casos y realizar ciertas tímidas críticas, se negó a poner fin a los desmanes de sus oficiales, exigiendo al tiempo dureza contra los comunistas y la intensificación del terror. Paulatinamente, sin embargo, Horthy se fue convenciendo de la necesidad de moderar el terror, ser más selectivo en la elección de víctimas y menos visible en sus acciones, especialmente por la presión nacional e internacional.
Tras la retirada rumana del país a finales de 1919 y el compromiso de poner el Ejército Nacional a las órdenes del nuevo Gobierno de coalición, Horthy y sus tropas ocuparon Budapest el 16 de noviembre de 1919, pero rompió su promesa de ceder el control militar a la vez que formaba una organización de apoyo político a su candidatura a la regencia. La ambición de Horthy por el poder y su rivalidad con el primer ministro István Friedrich le permitió lograr el control de todas las fuerzas de seguridad del Estado, aunque no logró hacer dependiente al gobierno de su persona, maniobra a la que el gabinete se opuso.
El Partido de los Pequeños Propietarios, agrario, pasó a ser controlado por los seguidores de Horthy, gracias a su unión con el Partido Agrario, conservador y dirigido por el presidente de la asociación de terratenientes. Mientras consolidaba estas fuerzas, trató de minar el principal partido rival, el Partido Cristiano de Unidad Nacional de Friedrich, valiéndose de las sociedades secretas que surgían por todo el país. Finalmente, logró que el primer ministro Friedrich fuese sustituido por Károly Huszár, de escasa talla política y pocos seguidores. Si bien los partidarios de Friedrich ocuparon ministerios teóricamente claves, como el de Defensa, Exteriores e Interior, el control del Ejército por Horthy frustró las posibilidades de que Friedrich mantuviese el poder político.