Miguel de la Madrid Hurtado (Colima, 12 de diciembre de 1934-Ciudad de México, 1 de abril de 2012) fue un abogado y político mexicano que se desempeñó como presidente de México del 1 de diciembre de 1982 al 30 de noviembre de 1988.
Durante su presidencia introdujo políticas neoliberales radicales para superar la crisis económica por la caída internacional de los precios del petróleo, iniciando una era de presidentes orientados al mercado en México, junto con medidas de austeridad que implicaban profundos recortes en el gasto público.
A pesar de estas reformas, el crecimiento económico del país se mantuvo negativo con una alta inflación, mientras que los efectos sociales de las medidas de austeridad fueron particularmente duros para las clases media y baja, con los salarios reales cayendo a la mitad y con un fuerte aumento del desempleo y de la economía informal hacia el final de su gobierno.
Su administración fue criticada debido a las explosiones de San Juan Ixhuatepec de 1984, el terremoto de 1985 en la Ciudad de México y la polémica sucesión presidencial que le dio el triunfo a Carlos Salinas de Gortari. Durante su mandato promovió la creación del Grupo Contadora para encontrar una solución a los conflictos en Centroamérica, se celebró la Copa Mundial de Fútbol de 1986 y logró la entrada de México al GATT.
Miguel de la Madrid estudió Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (donde uno de sus profesores fue José López Portillo, quien se volvió su mentor político y posteriormente sería Presidente de México)de 1952 a 1957, titulándose con la tesina "Pensamiento económico de la Constitución de 1857". Después sería profesor en esa misma Facultad así como investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM de 1958 a 1968. En 1963 se afilió al Partido Revolucionario Institucional (PRI). Posteriormente, recibió una beca de Banxico para estudiar una maestría en Administración Pública en la Universidad de Harvard (donde uno de sus profesores fue Kenneth Galbraith) de 1964 a 1965.
Su carrera dentro del gobierno comenzó en 1965 cuando fue nombrado Subdirector General de Crédito de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cargo que ocupó de 1965 a 1970 durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz. Durante el gobierno de Luis Echeverría, primero fue nombrado Subdirector de Finanzas de PEMEX (1970-1972) antes de regresar a Hacienda al ser nombrado director general de Crédito (1972-1975), donde tuvo como jefe a su antiguo profesor y mentor José López Portillo. Es nombrado Subsecretario de la SCHP en 1975, cuando el titular de dicha Secretaría era Mario Ramón Beteta (López Portillo había renunciado ese año tras ser nominado candidato presidencial del PRI). Cuando López Portillo llegó a la presidencia de México en 1976, De la Madrid fue ratificado Subsecretario de la SCHP, puesto en el que permanecería hasta 1979, siendo titulares de dicha secretaría primero Julio Rodolfo Moctezuma (1976-1977) y después David Ibarra Muñoz (1977-1982).
Luego de varios años trabajando dentro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en mayo de 1979 el presidente López Portillo lo nombra secretario de Programación y Presupuesto, en sustitución de Ricardo García Sainz. Tomó posesión de su cargo el sábado 19 de mayo de 1979. Durante su gestión, la acción más notable de De la Madrid fue su elaboración del Plan Global de Desarrollo, el cual tenía por objeto lograr una tasa de crecimiento anual del 8 % hasta el final del sexenio, si bien sus metas se volvieron imposibles tras la caída de los precios del petróleo en 1981, llevando al país a una profunda crisis económica.
El viernes 25 de septiembre de 1981 fue postulado por el PRI como candidato a la presidencia de México en las elecciones federales de 1982, y venció en las elecciones del 4 de julio de 1982. Asumió el cargo el 1 de diciembre de ese mismo año, sucediendo al presidente López Portillo.
El 1 de diciembre de 1982, Miguel de la Madrid tomo protesta como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos ante el Congreso de la Unión. De la Madrid llegó al poder en una de las épocas más complicadas del país, mucho debido a su antecesor, José López Portillo, quien nacionalizó la banca tres meses antes de salir del poder, tras dos sexenios de gastos excesivos. Cabe destacar que el propio De la Madrid, como secretario de Programación y Presupuesto de López Portillo, había sido una figura clave en la planeación económica y por tanto en buena parte corresponsable de la crisis que él mismo debió enfrentar como Presidente.
Como resultado de la crisis económica heredada de la presidencia de López Portillo, la inflación subió a un promedio de 100 % cada año; el empleo informal creció alrededor de 20 % entre 1983 y 1985; hubo caídas drásticas en producción, sobre todo en industrias gubernamentales, ya para ese entonces anticuadas; el crecimiento del PIB sufrió altibajos y disminuyó el poder adquisitivo.
Para resolver tales problemas se elaboró un Plan Global de Desarrollo; estableció a nivel constitucional un sistema de planeación democrática; y más importante, inició con la apertura económica, la desregulación y descentralización, así como la privatización de empresas estatales, algo que seguiría bajo su sucesor.
Durante su administración, el número de paraestatales se redujo de 1155 en 1982, a 413 en 1988.
Su política económica afecta sobre todo a los campesinos. Por ejemplo, se redujeron las subvenciones al sector agrícola (y se suprimieron las subvenciones a la producción de café), la liberalización del comercio provocó un aumento de las importaciones que hundió la producción local, y la supresión de importantes cosechadoras agrícolas supuso la pérdida de muchos puestos de trabajo rurales.
Ante la severa crisis económica (donde se alcanzó el 3100 % de devaluación del peso), se establecieron los Pactos de Crecimiento Económico con los diversos sectores sociales, mediante los cuales el gobierno subsidiaba parte de los precios de los productos básicos y los productores/distribuidores se comprometían a no aumentarlos. En enero de 1986, con aproximadamente tres años de negociaciones, México logró ser admitido al GATT, siendo el punto más fuerte de esta administración.
Intento de despenalización del aborto
Ya desde su campaña presidencial De la Madrid había mencionado la importancia de discutir el tema del aborto, ante el elevado crecimiento demográfico nacional y la escasez de recursos con los que el país contaba para atender las necesidades de la población, sobre todo en medio de la crisis económica.
Ya siendo presidente, De la Madrid y el procurador general Sergio García Ramírez intentaron reformar el Código Penal del Distrito Federal para despenalizar el aborto durante el primer trimestre del embarazo «por falla de métodos anticonceptivos, alteraciones fetales y embarazo producto de violación, previa autorización médica y en un centro hospitalario». Sin embargo, debido a la reacción altamente negativa de la Iglesia católica y los sectores conservadores, dicha iniciativa fue finalmente retirada.
Durante el desfile del 1 de mayo en 1984, un grupo de manifestantes lanzó bombas mólotov al balcón del Palacio Presidencial, donde De la Madrid y varios invitados presenciaban el desfile. El presidente salió ileso, pero varios de los invitados sufrieron heridas, entre ellos el entonces director del ISSSTE, Alejandro Carrillo Castro.