Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (Jerez de la Frontera, 8 de enero de 1870-París, 16 de marzo de 1930) fue un militar español que gobernó como dictador entre 1923 y 1930. Asimismo, durante ese período llegó a ostentar los cargos de Alto comisario de España en Marruecos y ministro de Estado.
Entró siendo joven en el ejército y estuvo destinado en Marruecos, Cuba y Filipinas hasta ascender a general. Entre 1922 y 1923 desempeñó el puesto de capitán general de Cataluña. Primo de Rivera, que se veía a sí mismo como el «cirujano de hierro» costiano, tras encabezar el 13 de septiembre de 1923 un golpe de Estado que contó con el visto bueno del monarca Alfonso XIII, dejó en suspenso la Constitución de 1876, e instauró una dictadura en la forma de un directorio militar entre 1923 y 1925, al que siguió un directorio civil presidido por él mismo entre 1925 y 1930.
Durante el transcurso de la dictadura —en el contexto de un ciclo económico exterior expansivo desde 1924 hasta 1929— se produjo un importante crecimiento económico y se desarrolló una política intervencionista y proteccionista con inversión en obras públicas e infraestructuras. Primo de Rivera consiguió encauzar el problema de Marruecos gracias a la operación del desembarco de Alhucemas de 1925 y, en 1927, fundó la Asamblea Nacional Consultiva, considerada la primera Cámara de carácter corporativista en Europa durante el período de entreguerras, que llegaría a elaborar un anteproyecto de Constitución de carácter antiliberal y autoritario. Crecientemente impopular, dimitió el 28 de enero de 1930 tras perder el favor del monarca y del ejército, y se trasladó a París, donde falleció poco más tarde.
Fue ii marqués de Estella y grande de España.
Miguel Primo de Rivera nació el 8 de enero de 1870 en Jerez de la Frontera, provincia de Cádiz. Hijo de Miguel Primo de Rivera y Sobremonte, y de Inés Orbaneja y Pérez de Grandallana, pertenecía a una familia jerezana de tradición militar, carrera que siguieron su abuelo José Primo de Rivera, su tío Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, o su hermano Fernando Primo de Rivera y Orbaneja. Su infancia en el seno de la aristocracia terrateniente jerezana fue cómoda; aunque una súbita quiebra económica llevó a su familia a mudarse a una vivienda más modesta.
Primo de Rivera, que se trasladó de su Jerez natal a Madrid en 1882, fue hospedado por su tío José. A la edad de catorce años ingresó en la Academia Militar y, ya graduado, fue destinado en 1893 a Melilla. Como reconocimiento a sus méritos militares en la toma de Cabrerizas Altas durante la guerra de Margallo, recibió la Cruz de San Fernando y fue promovido a capitán. Desarrolló la mayor parte de su carrera militar en territorios de ultramar, como Marruecos, Cuba y Filipinas.
Estuvo destinado en Cuba entre 1895 y 1897 en dos estancias independientes, la primera acompañando al general Arsenio Martínez Campos hasta el cese de este en enero de 1896 y, la segunda, acompañando a su tío Fernando Primo de Rivera desde septiembre de 1896 hasta marzo de 1897. Ambos Primo de Rivera fueron enviados a Filipinas, donde Miguel tuvo que negociar con unos grupos de insurgentes filipinos sin apoyo de una escolta. Se embarcaron hacia la península antes del estallido de la guerra hispano-estadounidense.
Contrajo matrimonio en 1902 con Casilda Sáenz de Heredia, hija del último alcalde de La Habana bajo dominio español, con quien tuvo seis hijos antes de su fallecimiento en 1908. En 1908 fue ascendido a coronel y en 1909 destinado al norte de África, donde tomó parte en la guerra de Melilla. Fue herido en octubre de 1911 durante la campaña del Kert cuando lideraba el regimiento de infantería San Fernando. En 1911 fue ascendido al rango de general —de brigada; sería ascendido, a su vez, a general de división en 1914—. En 1915 estaba en la península y fue nombrado gobernador militar de Cádiz. Fue uno de los primeros socios del Centro de Acción Nobiliaria.
Debido a su trayectoria militar, estaba vinculado al grupo de militares africanistas, aunque en un primer momento se pronunció a favor del abandono del protectorado norteafricano.
Ascendido a teniente general en julio de 1919, fue capitán general de Valencia, de Madrid y de Cataluña. En Valencia se enfrentó a la problemática del terrorismo anarcosindicalista y llegó a aplicar expeditivos métodos para reprimirlo. Primo de Rivera llegó a sugerir, por primera vez en 1917 —lo volvería a hacer en 1921 y 1923—, la posibilidad de realizar un trueque con el Reino Unido intercambiando Ceuta y Gibraltar, tesis abandonistas que le supondrían el cese como gobernador de Cádiz en 1917 y como capitán general de Madrid en 1921. En 1920 resultó elegido senador por la provincia de Cádiz. Ya en 1921 habría tenido deseos de acceder al Gobierno. Primo de Rivera, que perdió a su hermano Fernando en el desastre de Annual, tras sus declaraciones en noviembre de 1921 en el Senado a favor del abandono de las colonias norteafricanas, las cuales causaron un enorme revuelo —y en las que habría afirmado «Yo estimo, desde un punto de vista estratégico, que un soldado más allá del Estrecho, es perjudicial para España»—, fue destituido de su cargo de capitán general de Madrid por el Gobierno, ferviente partidario de la permanencia en África. Heredó de su tío Fernando el marquesado de Estella.
En mayo de 1922 fue nombrado capitán general de Cataluña. En Barcelona estableció vínculos con Severiano Martínez Anido, gobernador civil de la provincia de Barcelona, y con Joaquín Milans del Bosch, excapitán general. Durante su mandato promovió a los Sindicatos Libres para la represión sindical y se convirtió en un favorito de los propietarios industriales y agrícolas catalanes.
En un clima político influido por el Desastre de Annual —y el Expediente Picasso—, Primo de Rivera empezó a hacer los preparativos para llevar a cabo un pronunciamiento militar. En septiembre de 1923 el entonces capitán general de Cataluña se trasladó a Madrid para tratar de recabar apoyo para el planeado pronunciamiento, que no llegó de Francisco Aguilera y Egea, un general veterano con ascendencia que habría albergado anhelos de «salvar a España», pero sí de un grupo de generales africanistas opuestos a este último conocido como el Cuadrilátero. Juan O'Donnell se sumó en Madrid el día 12 a última hora a la conspiración, decantando así hacia el golpe también a Diego Muñoz Cobos. Primo había vuelto a Barcelona el día 9.
Finalmente, la medianoche del 12 al 13 de septiembre, Miguel Primo de Rivera proclamó en Barcelona el estado de guerra y sacó a los militares a la calle, que fueron ocupando los edificios clave de la ciudad. Lo mismo sucedió en el resto de las capitales catalanas. En la región catalana contó no solo con el apoyo de los militares, sino también del somatén, de los industriales y de los sectores conservadores en general. Fuera de Cataluña ocurrió lo mismo en Zaragoza y en Huesca, donde también fueron tomados por los militares los lugares estratégicos gracias a que Sanjurjo había logrado convencer al capitán general de Aragón, general Palanca, de que se «abstuviera» de intervenir. En las primeras horas el pronunciamiento no encontró ninguna oposición.
A lo largo del día 13, Primo de Rivera dio la consigna a sus subordinados de «esperar y resistir», y se dedicó a realizar diversas declaraciones tranquilizadoras a la prensa, eludiendo todas las cuestiones embarazosas. Primo de Rivera se dio cuenta del aislamiento militar en que se encontraba, pues fuera de Cataluña y de Aragón ningún general le había secundado claramente. Sin embargo, aunque el Ejército no había secundado el golpe, tampoco se posicionó a favor de defender el régimen constitucional. El Gobierno, por su parte, se mostró dividido. Solo dos ministros manifestaron su oposición frontal al golpe —Portela Valladares y el almirante Aznar—, mientras que el resto mantuvo una actitud titubeante. El almirante Aznar, de hecho, se negó a que la Armada bombardease Barcelona. El día 14 el rey regresó a Madrid desde San Sebastián y, en la reunión que mantuvo con el jefe de gobierno, García Prieto, no respaldó a este cuando propuso convocar a las Cortes y destituir a los mandos militares rebeldes.