Miguel Gregorio de la Luz Atenógenes Miramón y Tarelo (Ciudad de México, 29 de septiembre de 1831 - Cerro de las Campanas, Querétaro; 19 de junio de 1867) citado habitualmente como Miguel Miramón, fue un político y militar conservador mexicano que fue nombrado y se desempeñó como presidente de México bajo los principios del Plan de Tacubaya, en dos ocasiones, en oposición al presidente constitucional Benito Juárez. Miramón fue el presidente más joven en la historia de México al llegar al cargo con tan solo 27 años. Era conocido como "El joven Macabeo".
Destacó primero de manera especial durante la Guerra de Reforma combatiendo a Benito Juárez. Primero como segundo jefe y más tarde primer jefe del ejército conservador consiguiendo grandes victorias sobre el ejército liberal. Durante los siguientes dos años se distinguió como el máximo líder de los conservadores.
Tras fracasar en su intento de derrotar a Juárez en Veracruz, sufre una derrota de manera definitiva en la Batalla de Calpulalpan y con él todo el Partido Conservador. Tras el fracaso, huyó del país junto con Juan Nepomuceno Almonte y José María Gutiérrez de Estrada. Nunca participó en las negociaciones que finalmente culminaron en el ofrecimiento de la corona de México a Maximiliano de Habsburgo en 1863. En el Sitio de Querétaro fue derrotado y capturado junto con los demás partidarios del Imperio. Murió fusilado al lado de Maximiliano de Habsburgo y Tomás Mejía.
Nació en la Ciudad de México el 29 de septiembre de 1831, en el seno de una familia acomodada; fue bautizado cuatro días después en la Iglesia de la Santa Veracruz. Era hijo del coronel Bernardo de Miramón y de su esposa Carmen Tarelo, quienes tuvieron, según parece, doce vástagos. Algunos de ellos fueron Joaquín, Carlos y Mariano; estos figuraron al lado de su hermano en sus diversas campañas militares.
Miguel Miramón era, según narra Luis Islas García «un chiquillo débil, soñador, voluntarioso e inteligente». Miguel asistió al elegante Colegio de San Gregorio donde inicio sus estudios de literarios en el curso de humanidades; en una ocasión y aprovechando un descuido de los que cuidaban la puerta del colegio, escapó en compañía de cuatro alumnos más y llegó hasta San Agustín de las Cuevas, Tlalpan, pero no sabe el camino de regreso y se pierde. Su padre sale en su búsqueda y vuelven juntos a casa.
El padre de Miguel Miramón, furioso por la travesura, lo envió al Colegio Militar como castigo y con la esperanza de así disciplinarlo; ingresó de manera oficial el 10 de febrero de 1846 en las instalaciones del Castillo de Chapultepec.
Cuatro meses después de la entrada de Miramón al Colegio Militar, Estados Unidos le declaró la guerra a México. Finalmente, el 12 y 13 de septiembre del año siguiente se libró el enfrentamiento decisivo entre las fuerzas mexicanas y las estadounidenses en la batalla de Chapultepec. Entre las tropas mexicanas, se encontraba Miguel Miramón, en ese momento un joven de solo catorce años, en compañía de casi cincuenta cadetes más. Sobrevivió, fue hecho prisionero de guerra y luego liberado el día 29 de febrero de 1848, junto a otros prisioneros. El 11 de noviembre de 1848, recibió la medalla en honor a los defensores de la batalla de Chapultepec, según el listado entregado por Manuel Azpilcueta y autorizado por Mariano Monterde; apareció el lunes 16 de octubre de 1848 en El Correo Nacional del Superior Gobierno de la República Mexicana. Miguel Miramón pasó en total seis meses como prisionero de guerra de los estadounidenses y fue liberado tras la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, de desastrosas consecuencias para México. Según dice Islas García, ese tiempo fue definitivo en la formación de su carácter, naciendo en él un sentimiento anti-estadounidense. Parece ser que fue en ese momento cuando Miramón se decidió de manera definitiva por la carrera de las armas. Luego de su liberación, regresó inmediatamente al Colegio Militar, en el que sobresalió por su gran disciplina y pericia.
Inicios en el ejército mexicano
En 1851 fue nombrado teniente de artillería y más tarde en 1853 ascendido a capitán del Segundo Batallón Activo de Puebla y en ese mismo año comandante del Batallón Activo de la Baja California. Estos nombramientos se debían a la muy alta disciplina de Miramón, que lo hacían muy recomendable. No obstante, estuvo a punto de perder su prestigio a causa de una riña con un civil en 1855, pero el asunto no pasó a mayores.
Ese mismo año participó en las batallas de Mescala, Xochipala y del Cañón del Zopilote, a las órdenes del general Landa, en oposición a los rebeldes del Plan de Ayutla, que tenía como propósito quitar de la presidencia al general Antonio López de Santa Anna. Consiguió un ascenso más durante la batalla de Tepemajalco, en la cual tuvo una actuación muy destacada. Finalmente, los rebeldes triunfaron, Santa Anna huyó del país y quedó como presidente Juan Álvarez, general y líder de los revolucionarios, y más tarde Ignacio Comonfort. El cambio no afectó a Miramón, quien había servido a Santa Anna por no estar de acuerdo con las ideas liberales, y fue nombrado por el nuevo Gobierno teniente coronel permanente en el Undécimo Batallón de Línea.
Rebelión contra el gobierno de Ayutla y unión a los conservadores
Las medidas liberales del gobierno de Ayutla causaron molestias entre la gente partidaria de las ideas conservadoras, protestando varias personas. En diciembre de 1855, un grupo de conservadores liderados por el general Antonio de Haro y Tamariz proclamaron el Plan de Zacapoaxtla en el pueblo del mismo nombre; en este se declaraba que «la revolución iniciada contra el gobierno de Santa Anna fue altamente nacional, siendo las principales causas de ella la falta de garantías para los civiles y el exclusivismo —entre otras cosas—; y que el actual gobierno presentaba los mismos vicios, además de que el actual presidente no había sido elegido por la voluntad nacional, falseándose, por lo tanto, la causa de la revolución». Esta acción terminaba proclamando las bases orgánicas de 1843 en lo que se elegía nuevo presidente. Miramón había sido enviado junto con su batallón a las órdenes del coronel Benavides a combatir a los rebeldes, pero Miguel Miramón, con apoyo de sus oficiales del batallón, destituyó a Benavides y se pasó al bando de los de Zacapoaxtla. Ya se habían unido para entonces otros militares como Luis G. Osollo, Severo del Castillo, entre otros. También estaba con él su hermano Joaquín. Los rebeldes mandados por De Haro y Tamariz ocuparon Puebla con un ejército de 3000 hombres y se enfrentaron a Comonfort en las batallas de Texmelucan y Ocotlán.
Derrotados, tuvieron que regresar a la ciudad de Puebla, resistiendo varios días sitiados para finalmente rendirse, puesto que el ejército de Comonfort había rendido cuadra por cuadra, quemando buena parte de la ciudad (Jan Bazant, Antonio de Haro y Tamariz, sus aventuras políticas). El gobierno les ofreció a los rebeldes la oportunidad de permanecer en el ejército como soldados rasos (lo cual era considerado como una deshonra) o retirarse del ejército y salir del país. Miramón optó por lo segundo dejando el ejército, pero sorpresivamente no salió del país, sino que se escondió en secreto. Regresó entonces a Puebla y, con un grupo de 50 oficiales, entre ellos Francisco Vélez, Leonidas de Campo y Santiago Montesinos, tomó la plaza de Puebla, uniéndose a ellos la mayoría de las tropas de la ciudad y varios civiles. Al frente se puso el general Joaquín Orihuela, teniendo como segundos a Vélez y Miramón. Por su debilidad, no pudieron hacer ninguna acción ofensiva teniendo que encerrarse en la ciudad, siendo sitiados nuevamente por el ejército nacional. Durante cerca de dos meses resistieron los conservadores en esta acción que fue conocida como «Sitio de Orihuela», en alusión a su líder. Miramón cobró fama por su papel en el episodio. Finalmente la ciudad cayó y Orihuela fue fusilado. Miramón logró escapar y ponerse al frente un grupo de hombres, combatiendo junto a varios militares conservadores más, como Tomás Mejía y Osollo. Logró entre otras cosas tomar la ciudad de Toluca y más tarde la de Cuernavaca, en las campañas mexiquenses.