Tal Día como Hoy

Menorca

Isla de España

Anúncio

Menorca es una isla española situada en la parte nororiental del archipiélago balear, en el mar Mediterráneo. La ciudad de Mahón, en la costa este, alberga la sede del Consejo Insular de Menorca —entidad administrativa que ejerce de gobierno insular—, mientras que el municipio más poblado es Ciudadela, al oeste.

Menorca es la segunda en extensión de las Islas Baleares y séptima del país. En 2019 tenía una población de 96 620 habitantes, por lo que es la tercera más poblada de la comunidad autónoma, tras Mallorca e Ibiza, y la séptima de toda España. Cabe destacar que en verano se superan los 200 000 habitantes debido al turismo.​

Fue declarada Reserva de Biosfera en 1993 por la Unesco.

Su nombre proviene del latín Minorica, debido a que los romanos así la denominaron por ser de menor tamaño que la isla de Mallorca (Maiorica).

Menorca, con una extensión de 701 km² (kilómetros cuadrados), se ubica en medio del Mediterráneo Occidental (entre los paralelos 39° 47′ 55″ y 40° 05′ 17″ N, y entre los meridianos 3º 47' 26" y 4º 19' 40" E de Greenwich), casi equidistante de tierras argelinas y francesas, así como de la isla de Cerdeña y de la península ibérica, siendo la más septentrional y oriental de las islas Baleares. De hecho, es el territorio español más oriental y el primer lugar donde amanece y anochece en España.

La isla de Menorca y los islotes que la rodean constituyen un resumen del Mediterráneo occidental, en el que se pueden encontrar la mayor parte de los ecosistemas característicos de esta región, excepto los fluviales y los de montaña. Pero a la vez, Menorca contiene numerosas especies endémicas o tirrénicas, es decir, exclusivas de esta isla o bien compartidas solo con otras tierras cercanas como Mallorca, Córcega y Cerdeña. Esta mezcla de generalidades y singularidades hace especialmente atractivo el patrimonio natural de este territorio, a la vez fuertemente humanizado desde hace 4000 años.

El clima de Menorca es típicamente mediterráneo, con temperaturas medias anuales de 16,7 °C. De acuerdo con la clasificación climática de Koppen, toda la isla posee un clima mediterráneo (Csa).​

Las precipitaciones anuales medias son de 600 mm (milímetros), concentradas principalmente en otoño y con un marcado carácter torrencial. Además, hay una importante variación interanual con largos periodos de sequía repartidos irregularmente a lo largo de los años. Esto hace que en Menorca solo puedan vivir especies adaptadas a soportar largos veranos secos y calurosos.

Un aspecto importante de la climatología de Menorca es el viento predominante del norte, la tramontana aunque desde abril hasta julio disminuye su predominancia al alternar con vientos de componente sur.

Los récords climatológicos más destacados registrados en el observatorio del aeropuerto de Menorca desde 1965 son los siguientes: la temperatura máxima absoluta de 39,6 °C registrada el 26 de julio de 1983, la temperatura mínima absoluta de -2,4 °C registrada el 9 de enero de 1985, la precipitación máxima en un día de 121,3 mm el 21 de diciembre de 1979, y la máxima racha de viento de 144 km/h registrada el 27 de septiembre de 1965.​

Menorca es un resto del antiguo macizo catalano-balear, y por tanto tiene un origen geológico distinto a las otras islas baleares, pertenecientes al edificio de las Béticas. A finales del Oligoceno y principios del Mioceno la isla sufrió un proceso de distensión tectónica. El resultado fue la formación de pequeñas fosas en el norte y el hundimiento de toda la parte meridional, que quedó por debajo del mar durante un periodo de casi 12 millones de años. Ocasionalmente el norte también se vio invadido por aguas marinas durante periodos mucho más cortos, de manera que Menorca en estos periodos debió estar cubierta totalmente por las aguas marinas. Esto se sabe porque según recientes campañas y, a pesar de la exhaustividad de las prospecciones, cada vez es más claro que en Menorca no se encuentran verdaderos troglobios terrestres, y por tanto, no hay ningún vestigio viviente de una fauna arcaica. Estos datos bioespeleológicos actualmente disponibles hacen concluir que Menorca habría quedado sumergida durante las transgresiones marinas del Tortoniense. De esta manera, el origen de la fauna cavernícola (y de la fauna en general) de Menorca habría interpretarlo sobre la base de forestaciones sucedidas entre el Tortoniense y el Mesiniense, a partir de stocks faunísticos procedentes fundamentalmente del sureste ibérico, ya que entre los dos pisos mencionados se dieron conexiones de tierra firme entre Iberia y Baleares (véase, por ejemplo, Rotglá y Steininger, 1983).

Durante la inmersión del sur de la isla se desarrollaron arrecifes de coral. Estos ecosistemas generan grandes cantidades de sedimentos calcáreos que se van acumulando para dar lugar finalmente a rocas calcáreas. Esto es lo que ocurrió en Menorca, de manera que la mayoría de la roca que hay en la región de Migjorn deriva de aquellos antiguos arrecifes coralinos. Son terrenos terciarios similares a los que podemos encontrar en las otras islas del archipiélago. Pero la mitad norte que quedó emergida son terrenos primarios y secundarios, mucho menos frecuentes en las islas (e incluso hay pizarras del Carbonífero que no se encuentran en ningún otro lugar).

Esto da una personalidad propia en la isla, tanto desde el punto de vista paisajístico, como biológico. La historia geológica de esta isla ha sido muy movida, pero se podría decir que desde mediados de la Era Terciaria (el Mioceno medio, hace unos 15 millones de años) la isla es similar a como la encontramos ahora.

Estudios geodésicos realizados entre 2010 y 2013 indican una cierta compresión cortical entre la isla de Menorca y la de Mallorca, aunque sus magnitudes geodinámicas no son muy elevadas y hace pensar que no se encuentra relacionado con la dinámica de la confluencia de placas Euroasiática y Nubia.​

Desde las primeras civilizaciones presentes en la isla, numerosos pueblos se han ido turnando en la ocupación de su territorio.

A una primera etapa de civilización primitiva, que se le supone venida de la península, siguió otra muy brillante durante la Edad del Bronce, conocida como talayótica, caracterizada por construcciones megalíticas similares a las de Mallorca, Cerdeña o Malta, si bien con algunos elementos originales como son las taulas.

A las visitas de fenicios a la que llamaban Nura (Tierra de Fuego) y griegos focenses quienes la llamaban Meloussa (lugar de ganado), de forma pacífica para establecer vínculos comerciales, siguió la de los cartagineses con distinta actitud. Desembarcaron a las órdenes de Magón, hermano de Aníbal y reclutaron a la fuerza a los hábiles honderos baleares, que fueron protagonistas destacados durante las guerras púnicas. Los cartagineses fundaron, en el siglo III a. C., los enclaves de Jamma (actual Ciudadela) y Magon (Mahón). La cultura talayótica perduraría en Menorca más allá de que Quinto Cecilio Metelo (que recibiría más tarde el sobrenombre de Balearicus) conquistase la isla para la República romana en el año 123 a. C. (junto con el resto de las Baleares).

En el año 427 la isla vivió la conquista de los vándalos. Es de suponer que Menorca se convirtió en territorio bizantino a la caída del reino vándalo, conquistada por Belisario. En cualquier caso, siguen siglos de oscuridad y aislamiento, en los que la isla fue atacada por normandos y árabes.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Menorca | World in Stories