Tal Día como Hoy

Melilla

Ciudad autónoma de España en el norte de África

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Melilla es una ciudad autónoma española situada en el norte de África, a orillas del mar Mediterráneo en la frontera norte con Marruecos. Enclavada en el corazón de la región del Rif, alberga una población de 87 067 habitantes (INE 2025)​ y presenta diversas particularidades fruto de su posición geográfica y de su historia, tanto en la composición de su población, como en su actividad económica y en su cultura, resultado de la convivencia de cristianos, musulmanes y judíos desde el siglo XIX.

Se extiende sobre unos 12,3 km² de superficie en la parte oriental del cabo de Tres Forcas. Limita por mar con el mar de Alborán (al este) y con Marruecos por tierra, concretamente con las comunas de Mariguari y Farjana al norte y el oeste y con la ciudad de Beni Enzar al sur. También está incluida en la zona geográfica natural de Guelaya.

Cuenta con una fortaleza, Melilla La Vieja, construida entre los siglos XVI y XVIII, dotada de almacenes, aljibes, baluartes, fosos, fuertes, cuevas, minas, capillas (una de ellas, la única obra religiosa gótica de África) y hospitales, que hacen de ella la más completa de esta orilla del Mediterráneo, aparte de los fuertes exteriores neomedievales, construidos durante el siglo XIX. El patrimonio arquitectónico de la ciudad, situado en el llamado Ensanche de Melilla, está considerado como uno de los mejores exponentes del estilo modernista español de principios del XX.​

El primer nombre conocido de la ciudad de Melilla fue Russadir o Rusaddir, como colonia fenicia tiria en el siglo VII a. C. Esta denominación perduró durante las épocas cartaginesa y romana hasta el siglo VII d. C.​ El nombre de Melilla tiene una etimología incierta. Una posibilidad es que el nombre de Melilla provenga del latín Mellitus o griego Melita, por la acuñación de monedas en el siglo I a. C. en época fenicia con abejas entre espigas y la inscripción púnica del fenicio Russadir, y que esta denominación hubiera perdurado en tiempos del desarrollo comercial marítimo de la época de la provincia romana de la mauritania tingitana.​ En el siglo IX el geógrafo Yaqubi menciona la población de Malila y en el siglo XIII los Almohades fortifican la población de Maliliyya. El vocablo utilizado por los rifeños autóctonos de la zona es Mritch, que viene de la raíz etimológica de la lengua bereber tamazight Tamlilt, que significa literalmente ‘La Blanca’, en referencia a la piedra caliza de color blanco sobre la que se asienta Melilla.​

La ciudad usa como escudo heráldico las armas de la casa de Medina Sidonia en virtud de un real decreto de Alfonso XIII en 1913.​ El blasón que define el escudo de Melilla es el siguiente:

La bandera que emplea la ciudad autónoma consiste en el escudo heráldico cargado en el centro de un paño azul celeste.​ Ostenta los títulos de Muy Valerosa y Humanitaria, otorgados por el rey Alfonso XIII mediante Real Decreto del 11 de marzo de 1913 por la ayuda de la población en las campañas de 1893, 1909 y 1911​ Muy Caritativa por el mismo rey el 9 de febrero de 1929 por el socorro a las víctimas de la explosión del polvorín del fuerte de Cabrerizas Bajas​ y el de Adelantada del Movimiento Nacional por Francisco Franco el de marzo de 1962, por ser la ciudad en la que se inició la Guerra Civil, último título no eliminado y sin uso por parte de la ciudad, que recuerda al no reconocido de Adelantada de España en África, de los Reyes Católicos, por su papel de puesto avanzado para la defensa de la costa andaluza frente a los piratas berberiscos.​

Sus patrones son Nuestra Señora de la Victoria y San Francisco de Asís.

Se sitúa al noroeste del continente africano, bañada por el mar de Alborán y frente a las costas de Almería. Se encuentra dispuesta en un amplio semicírculo en torno a las playas y el puerto, en la cara oriental de la península de cabo de Tres Forcas, a los pies del monte Gurugú y en la desembocadura del río de Oro, a dos metros de altitud sobre el nivel del mar. El núcleo urbano originario era una fortaleza construida sobre un montículo peninsular de unos 30 m de altura.​​

El clima de Melilla es un clima mediterráneo de tipo Csa de acuerdo a la clasificación climática de Köppen, si bien en el periodo 1981-2010 está cerca del límite entre los climas semiáridos y no semiáridos. Se trata de un clima templado, con vientos de poniente y levante, también ocasionalmente viento del Sáhara. La temperatura media anual ronda los 19 °C. Los inviernos son suaves con una media algo por encima de los 13 °C en enero y los veranos son cálidos con una media en el mes de agosto de unos 26 °C. En agosto, el mes más caluroso del verano, las máximas medias quedan algo por debajo de los 30 °C, pero las mínimas son superiores a los 22 °C. La precipitación anual se sitúa ligeramente por debajo de los 400 mm. Las lluvias más intensas se concentran en los meses de invierno, primavera y otoño, mientras que el verano es una estación muy seca, con una media en julio que apenas roza la cifra de 1 mm de precipitación. Las horas de sol anuales son muy elevadas, unas 2600 horas.

La ciudad de Melilla cuenta con dos espacios protegidos como LICs (Lugares de Importancia Comunitaria) dentro de la Red Natura 2000:

El barranco del Nano. Preservado por su carácter de zona militar, destaca como hábitat del araar (Tetraclinis articulata), una conífera propia de los bosques del Atlas y la presencia de la jarilla cabeza de gato (Helianthemum caput-felis) o la jara de Cartagena (Cistus heterophyllus). Entre las especies animales, algunas veces es posible contar con la presencia del chacal dorado (Canis aureus) procedente del lado marroquí y es frecuente encontrar reptiles como la tortuga mora (Testudo graeca) y el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon),​​

Los cortados de Aguadú. Espacio marítimo terrestre en el que se incluyen tanto acantilados como las playas y fondos marinos, todos especialmente ricos en diversidad de especies de plantas y animales. Destacan las colonias de aves nidificantes sobre los acantilados, como las de gaviota de Audouin (Larus audouinii). En los fondos marinos es muy notable la presencia de lapa herrumbrosa (Patella ferruginea), una especie de molusco declarado en peligro de extinción y que aquí se encuentra en abundancia. A partir de los 15 o 20 m de profundidad se encuentran algunos de los mejores fondos coralinos mediterráneos de España. Y en la plataforma terrestre son abundantes varias especies de artrópodos y moluscos terrestres endémicos de la zona.​

La ciudad cuenta con las playas de Aguadú, de Horcas Coloradas, de la Alcazaba, de los Galápagos, de Trápana, de San Lorenzo, de los Cárabos, del Hipódromo y de la Hípica.

La ciudad de Melilla remonta su historia al establecimiento en el siglo VII a. C.[cita requerida] de comerciantes fenicios que aprovecharon su situación cercana al estrecho de Gibraltar y las rutas comerciales del Mediterráneo occidental para prosperar, y alcanzaron su esplendor hacia el siglo II a. C. Con la decadencia púnica, Rusadir​ formará parte del reino de Mauretania, que sería incorporado a la provincia romana de Mauritania Tingitana en el año 42 d. C.​

Con la llegada de los musulmanes a partir del 680, la península de Guelaya es obviada para continuar la conquista de la antigua Hispania, al cruzar el estrecho Tariq en el 711 y continuarían los musulmanes hasta el 732 en la antigua Hispania Septimana; pero una guerra entre las ciudades de Fez y Tremecén hará que la población de Rusadir abandone las ya ruinas melillenses.

Así, el territorio permaneció abandonado hasta que en el 927 Melila fue tomada por una flota mandada desde Málaga por el califa Abderramán III. En el siglo XI la taifa de Melilla se constituyó tras la disgregación del Califato de Córdoba.​ Se trataba de una ciudad amurallada, con la medina se ubicaba en el cerro del Cubo, hallazgos de una necrópolis en el cerro San Cristóbal y huertas extramuros. Los restos arqueológicos de la época de Al-Ándalus son escasos por la superposición de fortificaciones en siglos sucesivos.​

La expansión de portugueses y castellanos en el norte del Reino de Fez durante el siglo XV culminó con la toma de Melilla por Pedro de Estopiñán en 1497 en una expedición iniciada por el Juan Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina Sidonia, incorporándose la plaza de Melilla a la jurisdicción realenga de la Corona de Castilla.​​

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