Melchor Cano, O.P. (Tarancón, Cuenca 1509-Madridejos, Toledo, 30 de septiembre de 1560) fue un destacado teólogo dominico y obispo católico español, figura central de la Escuela de Salamanca y uno de los principales renovadores de la Teología escolástica en el siglo XVI.
Su obra más influyente, De Locis Theologicis, sistematizó el método teológico y consolidó la renovación iniciada por Francisco de Vitoria, combinando el rigor especulativo con el humanismo cristiano. Su vida refleja las tensiones de una época marcada por la Revolución protestante, la consolidación del poder real y la renovación de la Teología católica.
Su padre, el jurista Fernando Cano, lo envió realizar los estudios de Filosofía en la Universidad de Salamanca, allí conoce a los dominicos e ingresa al Convento de San Esteban en 1523. Comienza los estudios de Teología y es alumno de Francisco de Vitoria, O.P., desde 1526.
En 1531 fue enviado al Colegio de San Gregorio en Valladolid donde estudió bajo la dirección de Diego de Astudillo O.P. En 1533 se convierte en profesor (Lector) de Filosofía y en 1536 obtuvo la cátedra de Teología (Vísperas) en San Gregorio.
Después de participar en el Capítulo General de la Orden de Predicadores de 1542 en Roma, obtiene el Doctorado en Teología en Bolonia. De regreso a España, en 1543 consigue la Cátedra de Santo Tomás en la Universidad de Alcalá, haciendo frente a la corriente del erasmismo en la complutense. A la muerte de Francisco de Vitoria, O.P., en 1446, Melchor Cano gana la Cátedra de Prima de la Universidad de Salamanca.
Participó en la primera fase de la Junta de Valladolid (1550) que intentaba resolver la polémica de los naturales o de los justos títulos entre Juan Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas, O.P.
Concilio de Trento (1551–1552)
Carlos I lo envió al Concilio de Trento en 1551 como teólogo imperial, donde intervino en debates clave sobre la Eucaristía, la Penitencia y el sacrificio de la Misa, defendiendo la ortodoxia católica frente a las tesis protestantes.
Obispo de Canarias (1552–1553)
El 12 de septiembre de 1552 fue promovido por Carlos I al obispado de Canarias, aceptó el nombramiento y recibió la ordenación episcopal pero renunció poco después, en 1553, sin haber podido tomar posesión de su diócesis, posiblemente por conflictos políticos y su deseo de dedicarse a la teología.
Conflictos político-religiosos
En 1556 escribió su famosa Consultatio theologica, en el que aconsejó al rey Felipe II que resistiera las pretensiones temporales del papado y como monarca absoluto defendiera sus derechos a la administración de las rentas y bienes de la Iglesia española, con lo que haría al estado menos dependiente de Roma. Enfrentado al papa Paulo IV por su apoyo a la Corona española en disputas como la revocación del impuesto eclesiástico de la Cuarta, fue acusado de menospreciar la autoridad pontificia.
Cuando la Inquisición detuvo al arzobispo de Toledo fray Bartolomé de Carranza por su obra Comentarios sobre el Catecismo (1559),acusándole de simpatizar con el luteranismo, se le solicitó a Cano la redacción de una censura, junto a Domingo de Soto, la cual generó una enemistad duradera con el arzobispo y reflejó su postura intransigente frente a desviaciones doctrinales.
Provincial de los dominicos en España (1557–1560)
Elegido dos veces como Prior Provincial de la Provincia de Castilla de la Orden de Predicadores, su confirmación fue bloqueada por Paulo IV, argumentando que los obispos no podrían ejercer cargos dentro de sus respectivas órdenes religiosas. Viajó a Roma en noviembre de 1559 para buscar la confirmación en su cargo, la cual le fue dada hasta la llegada de Pío IV (1560).
Murió en el Convento de San Pedro Mártir de Toledo en septiembre de 1560, poco después de regresar de Roma.
Tratado De Locis Theologicis – Su obra más importante, un tratado sobre metodología teológica que quedó prácticamente terminado pero se publicó después de su muerte en 1563. Allí estableció las diez fuentes para la demostración teológica: la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica, el sensus fidei de la Iglesia católica, el magisterio de los Concilios ecuménicos, el magisterio del Papa, la doctrina de los Padres de la Iglesia, la reflexión de los teólogos (y los canonistas), el conocimiento humano fruto de la razón, el conceso de los filósofos (y los juristas) y la historia humana. De este modo, introduce en la Teología católica los Loci Theologici.
Sobre los sacramentos en general (Relectio De Sacramentis in genere) – Analiza los sacramentos en su aspecto general, es decir, su naturaleza, eficacia, institución divina y finalidad, más que enfocarse en cada sacramento individualmente.