Tal Día como Hoy

Max Ophüls

Director cinematográfico alemán, de origen judío

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Max Ophüls, nombre artístico de Max Oppenheimer (Sarrebruck, Alemania, 6 de mayo de 1902 - Hamburgo, Alemania, 25 de marzo de 1957), fue un director cinematográfico que trabajó en Alemania (1931-1933), Francia (1933-1940), Estados Unidos (1947-1950) y de nuevo en Francia (1950-1957), donde se encuentran sus restos. A veces, Ophüls aparece escrito sin diéresis —Ophuls (o incluso Opuls)—,​ en revistas, libros y en créditos de películas de habla no alemana.

Ophüls nació en Sarrebruck (en el Sarre, territorio alemán que, entre 1920 y 1935 fue administrado por Francia y Reino Unido y la Sociedad de Naciones), en el seno de una familia que era dueña de una empresa de confección y de una cadena de tiendas en Alemania.

Sus padres, Leopold y Helen Oppenheimer, que eran alemanes y habían vivido siempre en Alemania, eran judíos. Max eligió su nuevo nombre artístico teatral para no perturbar las empresas familiares. Cuando trabajaba en Francia y los Estados Unidos, su apellido apareció a menudo como Ophuls (acaso para romanizarlo). Incluso aparece en los antiguos créditos de Carta de una desconocida (Letter from an Unknown Woman, 1948) como Max Opuls. Hoy se tiende a escribir su seudónimo como él lo concibió: Ophüls.

Empezó su carrera como actor teatral en 1919-1923 en Aquisgrán, y luego (1924) trabajó en Dortmund. Dos años después, Ophüls era ya director de escena en el famoso Burgtheater de Viena, dejando producidas más de doscientas obras, entre ellas El hombre amado por las mujeres, de George Bernard Shaw, así como otras de Nikolái Gógol, Georg Büchner o su admirado Arthur Schnitzler, que al final de su vida recuperaría. En 1927 ya era el primer director de Viena.

Trabajó por toda Alemania. Entre 1928-1929 dirigió en Breslau piezas teatrales de Shakespeare, Molière y Kleist. Nombrado director principal en Fráncfort, Ophüls lograría un gran éxito con sus montajes, de forma que desde 1930 incluso pasó a dirigir teatro en los teatros Lessing y Barnowski de Berlín.​

En 1926 se casó con la actriz Hilde Wall (1894-1980). Con ella vivió siempre. Su hijo Marcel, nacido en Fráncfort, fue muy conocido en el mundo del cine, no sólo como cineasta, sino como fiel custodio de la memoria de su padre.

Pero ya en 1929, Ophüls había empezado su carrera cinematográfica como director de guiones bajo las órdenes de la Universum Film AG (la UFA) en Berlín y como ayudante de Anatole Litvak.​ En 1931 dirigió su primer trabajo, un cortometraje cómico llamado Dann schon lieber Lebertran, y a continuación su película La compañía enamorada (1932), donde inserta un film dentro de un film y, por ende, un juego dentro de un juego entre emoción e ilusión, algo que será muy propio de su modo de hacer, con las emociones de un equipo técnico que rueda películas.​

En 1932 rodó La novia vendida, que se basaba en la ópera cómica de Smetana, así como Los alegres herederos, por lo que progresivamente fue dejando el teatro.

Su trabajo más aclamado en esa época resultó ser Amoríos (Liebelei, 1933), que adaptaba el texto homónimo de Arthur Schnitzler y se desarrolla en una Viena reconstruida a su modo ensoñador en los estudios de Berlín.​ Ahí aparecían los elementos más característicos de su obra: decorados elegantes y complejos, crueldad, violencia masculina, descripción de los claroscuros de la psicología femenina, duelo entre un joven y un hombre anciano, entrecruce del amor con la muerte, ambigüedad moral.

Con la ascensión al poder del nacionalsocialismo y el incendio del Reichstag (1933), Ophüls se expatrió a Francia. Tras la huida de su país de origen, un desconocido lo invitó en París al pase de Liebelei. A continuación, volvió a rodar Amoríos en francés, con el título Une histoire d'amour (1933) con gran éxito; solo utilizó algunos actores nuevos; los demás fueron doblados. Todo, en doce días.​

A continuación hizo Han robado a un hombre (On a volé un homme, 1933). Se nacionalizó francés en 1938 y rodó en Francia hasta su exilio americano; pudo regresar a Francia al final de su vida; aunque también, dado su prestigio, rodó en Italia unos meses La signora di tutti (1934), donde descubrió a Isa Miranda en un oscuro drama de celos, con grandes pasiones y excelente fotografía, e hizo otra en Holanda, en 1936.​

En Francia, además de los cortos Ave Maria de Schubert y Vals brillante de Chopin (la música clásica impregna notablemente su filmografía), rodó varios filmes brillantes cuyo objeto es la mujer en situaciones extremas. En Traficantes de opio (Divine, 1935) se apoyó en un relato de Colette. Su excelente La tierna enemiga (1936) cuestionaba la felicidad conyugal a través de una comedia fantástica en la cual los fantasmas de tres hombres se superponen durante el enlace de la hija de la protagonista; la novela es de André-Paul Antoine, y Ophüls hizo la adaptación junto a Curt Alexander. También rodó Yoshiwara (1937) en el barrio alegre de Tokio de ese nombre, inspirándose en una novela de Maurice Dekobra; trataba dos amores en Tokio, en 1860, uno de ellos venal (el de una princesa japonesa que tuvo que degradarse), todo ello con un fondo de espionaje. Dos actrices eran japonesas.

Además, llevó a cabo una adaptación muy ceñida y convincente del Werther de Goethe, con el fondo de una Alemania vendida a manos criminales, trasunto de su experiencia inmediata.​ Además, hizo otras dispares, como la trágica y bella Suprema decisión (Sans lendemain, 1939); literalmente, Sin mañana, sobre la vida desgraciada de una mujer, Évelyne, y las mentiras amorosas que se ve obligada a contar al reeencontrarse con su antigua pasión, que la impulsan a desaparecer.

Reconstruyó, por último, la crisis imperial con De Mayerling a Sarajevo, sobre un texto de Carl Zuckmayer; es una tragedia rodada en un año crítico para Europa, 1940, donde recuerda cómo el archiduque Francisco Fernando, heredero de la corona del Imperio austrohúngaro, se enamoró de la condesa Sofía Chotek desafiando al emperador; su historia de amor concluiría con el atentado de Sarajevo.

Después de la caída de su nuevo y cercano país francés en manos de Alemania, Ophüls se trasladó a Suiza (con una inconclusa La escuela de las mujeres, a partir de la obra de teatro homónima de Molière) y luego a Italia.

Finalmente llegó a los Estados Unidos a finales en 1941, aunque estuvo aislado bastante tiempo. La familia vivió gracias a la ayuda solidaria de una organización benéfica judía internacional (The United Jewish War Relief) en la que participaron los directores William Wyler, Fritz Lang, Billy Wilder y Robert Siodmak (fiel amigo que lo apoyó siempre), entre otros.

No tendría trabajo en Hollywood hasta 1946, cuando empezó a rodar Vendetta, basada en la Colomba de Prosper Merimée, pero se la quitaron de las manos y no la cofirmó.

En ese años acabó la redacción de sus Recuerdos, que luego serían completados por su mujer y anotados por su hijo. Es una obra maestra, por sus datos, su equilibrio, su sentido del humor y de la amistad.

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