Flavio Mauricio Novo Tiberio (en latín: Mauritius Tiberius; griego: Μαυρίκιος Τιβέριος; Arabiso, Capadocia, 539-Constantinopla, 27 de noviembre de 602), más conocido solo como Mauricio, fue emperador bizantino desde el 582 hasta el 602 y el último miembro de la dinastía justiniana. Un general exitoso, Mauricio fue elegido heredero y yerno por su predecesor, Tiberio II. Mauricio ayudó a transformar el destrozado bajo Imperio romano en un nuevo y bien organizado Imperio bizantino medieval. A pesar de sus excelentes cualidades de mando, solo pudo diferir por un tiempo la desintegración del gran imperio de Justiniano I.
El reinado de Mauricio se vio afectado por guerras casi constantes. Tras convertirse en emperador, condujo la guerra contra la Persia sasánida a una conclusión victoriosa. La frontera oriental del imperio en el Cáucaso Sur se expandió enormemente y, por primera vez en casi dos siglos, los romanos no se vieron ya obligados a pagar a los persas miles de libras de oro anuales por la paz.
Posteriormente, Mauricio realizó una extensa campaña en los Balcanes contra los ávaros, obligándolos a retroceder al otro lado del Danubio en 599. También realizó campañas del otro lado del Danubio, siendo el primer emperador romano en hacerlo en más de dos siglos. En el occidente, estableció dos grandes provincias semiautónomas llamadas exarcados, gobernadas por exarcas o virreyes del emperador. En Italia, Mauricio estableció el Exarcado de Italia (Rávena) en 584, el primer esfuerzo real del imperio por detener el avance de los lombardos. Con la creación del Exarcado de África en 591, consolidó aún más el poder de Constantinopla en el Mediterráneo occidental.
Los éxitos de Mauricio en el campo de batalla y en política exterior se vieron contrarrestados por las crecientes dificultades económicas del imperio. Las campañas militares contra persas, eslavos, ávaros y lombardos agotaron el tesoro imperial y obligaron a recaudar altos impuestos. Mauricio respondió con varias medidas impopulares que distanciaron tanto al ejército como a la población en general. El descontento en el ejército creció y, cuando ordenó a algunas tropas establecer cuarteles de invierno al otro lado del Danubio, estalló una revuelta. En 602, un oficial insatisfecho llamado Focas usurpó el trono y mandó ejecutar a Mauricio y a sus seis hijos. Este acontecimiento resultaría desastroso para el imperio, desencadenando una guerra de veintiséis años con la resurgente Persia sasánida, que dejaría ambos imperios devastados antes de las conquistas árabes.
El reinado de Mauricio es una época de la antigüedad tardía relativamente bien documentada, en particular por el historiador Teofilacto Simocates. Además, el Strategikon, un manual de guerra que influyó en las tradiciones militares europeas y del Oriente Medio por más de un milenio, es regularmente atribuido al emperador y constituye una fuente valiosa que arroja luz sobre el contexto militar de finales del siglo VI.
Mauricio nació en Arabiso, en Capadocia, en el año 539. La mayoría de las fuentes coinciden en que es griego de Capadocia (aunque Evagrio Escolástico afirma que es de origen romano). Su padre era Pablo. Tenía un hermano, Pedro, y dos hermanas, Teoctista y Gordia, la última de las cuales fue más tarde esposa del general Filípico.
Llegó a Constantinopla como notarius, para servir como secretario del comes de los excubitores. Siendo uno de los principales partidarios del césar Tiberio Constantino, Mauricio fue designado para sucederlo como comes excubitorum. En 577 Tiberio lo envió a dirigir las fuerzas militares como magister militum per Orientem, manteniéndose desde entonces en esa posición. Casi al mismo tiempo fue elevado al rango de patricius, el título honorífico superior del Imperio, que se limitaba a un pequeño número de poseedores.
En 578, mientras Tiberio asumía como augusto, Mauricio dirigió incursiones a ambos lados del Tigris, capturó la fortaleza de Aphumon y saqueó Singara. El mismo Cosroes I buscó la paz en 579, pero murió antes de que se pudiera llegar a un acuerdo y su sucesor, Hormisdas IV, rompió las negociaciones. En 580 Mauricio lanzó una nueva ofensiva, avanzando mucho más allá del Tigris. Al año siguiente, invadió nuevamente la Armenia persa, apoyado por las fuerzas gasánidas bajo el mando de Al-Mundhir III, y se aproximó a Ctesifonte. Su ejército marchó a lo largo del Éufrates, acompañado de una gran flota, pero los persas destruyeron el puente sobre el río y contraatacaron en Mesopotamia, lo que obligó a Mauricio a retroceder. En junio de 582 Mauricio obtuvo una victoria decisiva cerca de Constantía, consiguiendo detener el avance sasánida en el Éufrates. El general Adarmahan apenas escapó del campo de batalla, mientras que su co-comandante Tamkhosrau fue asesinado.
Mauricio tuvo que interrumpir su campaña ese mismo año cuando el emperador, que se hallaba enfermo, lo convocó en la capital. El 5 de agosto, Tiberio se encontraba en su lecho de muerte y dignatarios civiles, militares y eclesiásticos esperaban el nombramiento de su sucesor. Luego eligió a Mauricio y lo nombró césar, tras lo cual adoptó el nombre de «Tiberio». Mauricio fue coronado augusto poco después, el 13 de agosto. Según se informa, Tiberio había preparado un discurso sobre el asunto, pero en ese momento estaba demasiado débil para hablar. El quaestor sacri palatii (el alto funcionario judicial del Imperio) se lo leyó. El discurso proclamó a Mauricio como único sucesor al trono. El 14 de agosto de 582 murió Tiberio y sus últimas palabras fueron dirigidas a su sucesor:
Mauricio se convirtió en el único emperador y se casó con la hija de Tiberio, Constantina, en otoño.
En materia de política exterior, el Imperio de Oriente se enfrentaba a un desafío especialmente difícil de resolver: el de intervenir en varios frentes a la vez (en el Este, en los Balcanes y en el Oeste), sabiendo que ya de por sí el teatro de operaciones del Este absorbía la mayoría de las tropas, así fuera únicamente para contener el empuje de los sasánidas. Esta observación basta para explicar las opciones de Mauricio: primero defender una provincia frágil lo mejor que pueda y luego contraatacar masivamente una vez que las tropas estuvieran disponibles.
Poco después de su subida al trono, Mauricio continuó con las operaciones militares en Oriente. Sus ejércitos vencieron a los persas en la batalla de Solacón (586), al sur de Dara. Más tarde, en 588, consiguieron otra gran victoria ante Martirópolis. El comandante sasánida, Maruzas, fue asesinado, varios de los líderes persas fueron capturados junto con otros 3 000 prisioneros, y sólo mil hombres sobrevivieron para refugiarse en Nisibis. Los bizantinos consiguieron mucho botín, incluidos los estandartes de batalla persas, y los enviaron, junto con la cabeza de Maruzas, a Mauricio en Constantinopla.
Los persas, por su parte, también sufrían la presión de otros pueblos fronterizos, como los turcos. En 588 el general Bahram Chubin había expulsado a los invasores, pero un año después fue derrotado por los bizantinos, perdiendo así la gratitud del rey Hormisdas. En 590, y tras dieciocho años de guerra, dos hermanos partos, Vistahm y Vinduyih, derrocaron al monarca y convirtieron al hijo de este último, el príncipe Cosroes II, en el nuevo rey. Sin embargo, no permaneció por mucho tiempo, ya que a su vez fue destronado por Bahram Chubin (ahora Bahram VI), por lo que Cosroes se refugió en territorio bizantino.
Mauricio vio una oportunidad de dar por concluida las hostilidades en el Este, así que decidió intervenir en la guerra de sucesión que enfrentaba a los miembros de la dinastía sasánida en Persia, prestándole ayuda militar a Cosroes para recuperar el trono. La parte arriesgada era confiar en la futura gratitud de Cosroes. A pesar de que el Senado se lo desaconsejó por unanimidad, envió a Cosroes junto a un gran ejército de 35 000 al mando de los generales Narsés y Juan Mistacón. A lo largo del avance, Cosroes fue ganándose el apoyo popular y militar, consiguiendo formar un ejército combinado de tropas bizantinas y persas. Antes de que concluyera el año 591, Bahram sería definitivamente derrotado en la batalla del Blarathon (cerca de Ganzak) y Cosroes restituido en la capital persa de Ctesifonte.