Matteo Ricci (en chino: 利瑪竇, Lì Mǎdòu; Macerata, Marcas; 6 de octubre de 1552-Pekín, 11 de mayo de 1610) fue un misionero católico jesuita, matemático y cartógrafo italiano. Es venerado en la Iglesia católica, habiendo sido declarado Siervo de Dios por el Papa Benedicto XVI. El 17 de diciembre de 2022 se le concedió el título de venerable con la aprobación del Papa Francisco.
La Compañía de Jesús lo destinó a China donde pasó casi treinta años predicando el cristianismo. Autor del Kunyu Wanguo Quantu , el primer mapa mundial de China, en 1602. Kunyu Wanguo Quantu (坤輿萬國全圖) significa “Un mapa de la mirada de países del mundo”. Autor de libros de oración, catecismos y ensayos sobre temas tan variados como la aritmética, la isoperimetría, la amistad o la existencia de Dios. Destaca su libro "El palacio de la memoria" sobre una de sus especialidades, la mnemotecnia, el estudio de la memoria. Las técnicas de éste libro anticipaban un concepto central de la ciencia de la computación del siglo XX.
Nació en Macerata, en la costa Adriática de los Estados Pontificios (actualmente en Italia), el 6 de octubre de 1552. Macerata es un pueblo situado en el interior de la provincia de igual nombre de la cual es capital, a su vez dentro de la zona de Italia conocida hoy en día como “Marche” o las Marcas. Su familia era adinerada e importante. Sus padres se llamaban Giovanni Battista y Giovanna Angiolelli Ricci. Su padre sabía que si educaba correctamente a sus hijos, su familia podría ascender a la nobleza, así que se preocupó por la educación del pequeño Matteo desde edad muy temprana. Matteo Ricci era con casi toda seguridad el mayor de sus hermanos, nueve varones y cuatro mujeres, algunos de los cuales no llegó a conocer. Fue principalmente criado por su madre y su abuela, la cual recuerda en algunos de sus escritos.
«No nací en Roma, sino en este término medio del mar Adriático. Se llama Marche y está habitada por hombres sobrios y prudentes, más amantes del silencio que las palabras, muy versados en el trabajo. En el centro hay una ciudad llamada Macerata, estirada dentro de paredes de ladrillo rosa y claro, en una colina que domina el mar hacia el este. Aquí nací, aquí viven mi padre, mi madre y mis hermanos ». Respondió Matteo Ricci al gobernador Wang Pan, quien le preguntó de dónde venía.
"Macerata, Macerata", respondió Wang Pan "Debe ser una ciudad noble y afortunada, si puede educar a niños como tú, Li Madou". Y luego agregó: "No entiendo cómo tu padre podría haberte dejado ir en este largo viaje sin retorno". Quizás Wang Pan recordó ese precepto de Confucio en el segundo libro de los Diálogos: "Mientras el padre y la madre estén vivos, no viajen a lugares distantes".
Matteo dudó por un momento y respondió: "Mi padre sufrió mucho por mi partida; pero aprobó el viaje, convencido de que era necesario que los hombres que viven en tierras tan lejanas, respirando bajo la cúpula del mismo cielo, se conozcan y vivan en paz».
Algunos rasgos típicos del carácter de Ricci y su personalidad general, también se pueden encontrar en las personas de las Marcas, en particular de Macerata. Sus interlocutores describen a Ricci como una persona tímida, reservada y silenciosa (" con barba larga y pocas palabras"); de una laboriosidad sin fin y de una resistencia física y mental típica de los agricultores sólidos de las Marcas. Pero al mismo tiempo era astuto y circunspecto, además de estar dotado de una sutil vena de ironía y autoironía. Sin excesos ni esfuerzos, podemos considerar a Ricci como un representante típico del carácter de las Marcas, en particular del sólido y prudente campo de Macerata.
Cuando todavía era un niño, su padre le mandó estudiar latín con el padre Niccolò Bencivegni.
Un día, apenas cumplidos los siete años, Matteo se entera de que el sacerdote se irá de Macerata a Roma para unirse a una nueva orden religiosa: la Compañía de Jesús. "Justo antes de que nacieras, Matteo", explica Bencivegni sobre el cofundador de la orden, "un misionero cristiano de España llamado Francisco Javier quería mostrar al pueblo de China las virtudes de hacerse cristiano. Pero se enfermó y murió antes de que pudiera intentarlo ”. Tras marcharse su tutor en 1559, Matteo comienza a recibir clases particulares en casa.
En 1561 las autoridades de la ciudad piden la construcción de una escuela jesuita, un centro que se apreciaba entre los mejores para el estudio entre las élites italianas. El padre de Matteo no perdió tiempo en apuntarle. Matteo asistió a clases seis días por semana, siguiendo el estricto temario jesuita que incluía el dominio del latín y el griego, la memorización de extensos poemas y textos de los autores clásicos así como la participación en concursos de memorización donde la mediocridad no estaba permitida. De igual manera, aquellos alumnos que destacaban por su fe y brillantez en temas religiosos eran premiados y reconocidos entre el profesorado. En sus años escolares, Matteo demostró ser muy talentoso y coincidió en sus clases con posteriores compañeros de la comunidad jesuita tales como Girolamo Costa, con quién Matteo estaría en contacto durante sus misiones en Asia. De igual manera, Matteo tuvo como rector de su escuela a Alessandro Valignano, un joven jesuita que le acompañaría como superior en sus misiones por Oriente hasta el día de su muerte.
Estudió allí hasta 1568, cuando terminó sus estudios escolares básicos. Su ambicioso padre, quién era farmacéutico y había trabajado para el gobernador, le envió a La Sapienza, una conocida universidad en Roma, para que estudiara Derecho. Macerata contaba con una universidad, pero el padre de Matteo confiaba en que si iba a Roma, podría convertirse en un próspero abogado. Matteo cursó Derecho en Roma durante dos años e ingresó en 1571, con tan solo 19 años, en la Compañía de Jesús, abandonando así sus estudios en contra de la voluntad de su padre.
Cuando Ricci se unió a los jesuitas corría el cervantinesco año de 1571, ése en el que la flota cristiana detuvo el asalto de los turcos a Europa en la batalla de Lepanto. Pero el espíritu que movió al joven jesuita no fue el de un cristianismo en estado de asedio, pues actuó con un exquisito respeto por las tradiciones del país que decidió hacer suyo. El 15 de agosto de 1571 entró en la Compañía de Jesús en el Collegio Romano, donde realizó el noviciado, hizo sus primeros votos y realizó estudios filosóficos y teológicos. Se dice que su padre, enfurecido por la decisión de su hijo, fue hasta Roma a obligarlo a retomar sus estudios, cayendo gravemente enfermo en el proceso. Ésta enfermedad fue recibida como una advertencia y Matteo pudo continuar como jesuita.
Allí, en el Colegio Romano, encontró a su antiguo rector, Alessandro Valignano, realizando labor como maestro sustituto de novicios. El encuentro en esa ciudad sería una verdadera metáfora de la futura relación y de las perspectivas no solo de ese noviciado que entonces se iniciaba, sino del acercamiento de ambos a Oriente. Sin embargo, otro gran personaje se cruzó con él durante su estancia en el Colegio Romano. Claudio Acquaviva, posterior general de la Compañía de Jesús, estuvo al cargo de los más de 60 escolásticos que allí residían, Matteo entre ellos.
En 1572 fue destinado a una Universidad de Florencia, en la Toscana, para estudiar humanidades. Valignano, por su parte, fue proclamado Visitador de las colonias portuguesas en agosto de 1573, lo que le ponía al cargo de todas las misiones jesuitas a las Indias. Viajó a Lisboa, donde constantemente salían misiones en los barcos del puerto portugués. Sin embargo, él mismo no pisaría territorio asiático hasta la primavera de 1574.
Tras apenas llevar un año en la universidad en Florencia, Matteo se desplaza a la capital italiana para adquirir una mayor preparación humanística y científica en el Colegio Romano. Entre 1573 y 1577 vive en Roma donde se forma en ciencias con el famoso físico jesuita Christophorus Clavius, quién le instruye en las matemáticas, la astronomía y la cosmología.