Matías Corvino (en latín, Matthias Corvinus; en húngaro, Hunyadi Mátyás; en croata, Matija Korvin; en rumano, Matei Corvin; en eslovaco, Matej Korvín; en checo, Matyáš Korvín; Kolozsvár, 23 de febrero de 1443-Viena, 6 de abril de 1490), nacido Matías Hunyadi y también denominado Matías I, fue rey de Hungría y Croacia desde 1458 hasta su muerte. Después de realizar varias campañas militares, fue elegido rey de Bohemia en 1469 y adoptó el título de duque de Austria en 1487.
Su padre fue Juan Hunyadi, regente de Hungría hasta su fallecimiento en 1456. En 1457, el rey Ladislao V «el Póstumo» ordenó el encarcelamiento de Matías y su hermano mayor, Ladislao Hunyadi; este último fue decapitado ese mismo año, lo que provocó una rebelión que obligó al rey Ladislao V a huir del país con Matías como rehén. Después de la muerte repentina de Ladislao V, el tío de Matías, Miguel Szilágyi, persuadió a los estamentos para que unánimemente proclamasen rey a Matías el 24 de enero de 1458. Matías regresó a Hungría y su gobierno comenzó bajo la tutela de su tío, pero tomó el control efectivo dos semanas después.
En su reinado, libró guerras contra los mercenarios checos que dominaban la Alta Hungría (hoy repartida entre Eslovaquia y el norte de Hungría) y contra Federico III, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que reclamó el territorio húngaro. En este período, el Imperio otomano conquistó Serbia y Bosnia y acabó con la zona de Estados tapón a lo largo de las fronteras meridionales del Reino de Hungría. Matías firmó un tratado de paz con Federico III en 1463 y reconoció el derecho del emperador a usar el título de rey de Hungría. El emperador devolvió la corona de san Esteban y Matías fue coronado con ella el 29 de marzo de 1464. En este año, invadió los territorios que habían sido ocupados recientemente por los otomanos y se apoderó de fortalezas bosnias. Pronto se dio cuenta de que no podía esperar ayuda de las potencias cristianas y renunció a su política antiotomana.
Introdujo nuevos impuestos y percibió tributos extraordinarios regularmente. Estas medidas causaron una rebelión en Transilvania en 1467, pero los insurrectos fueron sometidos. Al año siguiente, declaró la guerra a Jorge de Podiebrad, el rey husita de Bohemia, y conquistó Moravia, Silesia y Lusacia, aunque no pudo ocupar Bohemia por completo. Los estamentos católicos le proclamaron rey de Bohemia el 3 de mayo de 1469, pero los señores husitas se resistieron, incluso después de la muerte de Jorge en 1471. En lugar de ello, eligieron a Vladislao Jagellón, hijo mayor de Casimiro IV de Polonia. Un grupo de prelados y señores húngaros ofreció el trono al hermano menor de Vladislao, Casimiro, pero Matías suprimió la rebelión. Después de derrotar a las tropas unidas de Casimiro IV y Vladislao cerca de Breslavia (Wrocław, Polonia) en Silesia a finales de 1474, Matías se dirigió contra los otomanos, que habían devastado las regiones orientales de Hungría. Envió refuerzos a Esteban III, príncipe de Moldavia, lo que le permitió repeler una serie de invasiones otomanas a finales de la década de 1470. En 1476, Matías asedió y tomó Šabac, un importante fuerte fronterizo otomano. Firmó un tratado de paz con Vladislao Jagellón en 1478 y fijó la división de las Tierras de la Corona de Bohemia entre ellos. Entre 1482 y 1487, emprendió una guerra contra el emperador Federico III y ocupó la Baja Austria.
Entre los logros de su reinado estuvieron la creación de un ejército profesional (el Ejército Negro de Hungría), reformas a la administración de justicia, reducción del poder de los barones y promoción de las carreras de individuos talentosos y seleccionados por sus habilidades en lugar de su estatus social. Matías patrocinó el arte y la ciencia: su biblioteca real, la Bibliotheca Corvinniana, fue una de las colecciones más grandes de libros en Europa. Con su mecenazgo, Hungría se convirtió en el primer país en adoptar el Renacimiento italiano. En los cuentos populares húngaros es considerado un héroe —conocido en ellos como «Matías el Justo», el monarca que paseaba disfrazado entre sus súbditos—.
La procedencia del nombre «Corvino» esta íntimamente relacionada con el debate sobre la genealogía del padre de Matías, Juan Hunyadi. Según la información disponible, una carta real sobre una concesión aprobada el 18 de octubre de 1409 contiene la primera referencia a Juan. En el documento, el rey Segismundo entregó el castillo de Hunyad (en la actual Hunedoara, Rumania) y las tierras dentro de su jurisdicción al padre de Juan —Vajk— y cuatro de sus parientes, incluido el propio Juan. De acuerdo al documento, el padre de Juan servía en la residencia real como un «caballero de la corte», lo que sugiere que era descendiente de una familia noble. Dos cronistas del siglo XV —Johannes de Thurocz y Antonio Bonfini— escribieron que Voyk se había trasladado de Valaquia a Hungría a instancias de Segismundo. László Makkai, Malcolm Hebron, Pál Engel y otros estudiosos respaldan el informe de los dos cronistas sobre el origen valaco del padre de Juan Hunyadi. A diferencia de ellos, Ioan-Aurel Pop asevera que Vajk era nativo de las tierras del señorío del castillo de Hunyad.
Bonfini fue el primer cronista en hacer un breve comentario sobre una historia alternativa de la ascendencia de Juan Hunyadi, aunque después afirmó que solo era un «cuento grosero» fabricado por su oponente Ulrico II, conde de Celje. Según esta anécdota, Juan no era hijo de Vajk, sino de Segismundo. La historia se hizo popular durante el reinado de su hijo Matías, quien incluso erigió una estatua de Segismundo en Buda. El cronista del siglo XVI Gáspár Heltai adaptó y adornó el relato, pero los investigadores modernos —Cartledge y Kubinyi, entre otros— lo consideran un rumor inverosímil. La fama de Hunyadi entre los pueblos de la península balcánica dio lugar a leyendas sobre su parentesco real. La más popular en Hungría dice que Segismundo dio un anillo a la madre de Juan cuando este nació, pero un día un cuervo lo robó en el bosque y solo lo pudo recuperar cuando se cazó al pájaro. Se dice que este incidente inspiró el escudo de armas de los Hunyadi y, más tarde, también apareció en el blasón de Matías, quien adoptó el nombre latino Corvinus (derivado de corvus, «cuervo» en latín).
Otras leyendas surgieron sobre el supuesto origen rumano de la familia. Bonfini también aseguró que Juan «rastreó a sus ancestros hasta la familia romana de los Corvino». Esta historia está relacionada con el escudo de los Hunyadi, que representa un cuervo con un anillo de oro en su pico. Las monedas acuñadas en 1365 por el príncipe Vladislav I de Valaquia lucen un pájaro similar a un cuervo. Basándose en esta similitud, Zsuzsa Teke y algunos otros historiadores no excluyen la posibilidad de que los Hunyadi estuvieran emparentados con los Basarab, la dinastía gobernante de Valaquia. Sin embargo, el historiador Péter E. Kovács argumentó que esa teoría necesita ser corraborada.
Matías nació en Kolozsvár (ahora Cluj-Napoca, Rumania) el 23 de febrero de 1443. Fue el segundo hijo varón de Juan Hunyadi y su esposa, Isabel Szilágyi. Proveniente de una familia noble de raíces valacas o rumanas y que posteriormente ingresó en la nobleza húngara, Juan fue un importante jefe militar y político del Reino de Hungría, que pasó la mayor parte de su vida lejos de las propiedades familiares. Debido a la ausencia de su padre, Isabel se encargó de la educación de Matías. Muchos de los eruditos más conocidos de Europa Central —Gregorio de Sanok y Juan Vitéz, entre otros— frecuentaban la corte de Juan cuando Matías era niño. Gregorio de Sanok —antiguo tutor del rey Vladislao III de Polonia— fue el único maestro de Matías que se conoce. Bajo las influencias de estos hombres, Matías se hizo un entusiasta partidario del humanismo renacentista.
En su niñez aprendió varios idiomas y leyó literatura clásica, especialmente tratados militares. Según Bonfini, Matías «estaba versado en todas las lenguas de Europa», excepto el turco y el griego. Aunque esto era una exageración, se sabe que Matías hablaba húngaro, latín, italiano, polaco, checo y alemán. Krzysztof Warszewicki, historiador polaco de finales del siglo XVI, mencionó que Matías pudo entender palabras rumanas de los enviados del príncipe de Moldavia, Esteban III, a quienes les dijo que no necesitaría intérprete para responderles. El historiador rumano Nicolae Iorga consideró que esta reacción de Matías pudo haber sido «una manera de demostrar que entendía el lenguaje de sus antepasados, tan similar al latín».