La masacre de Batavia (en neerlandés: Chinezenmoord, literalmente "Asesinato de chinos"; en indonesio: Geger Pacinan, que significa "tumulto del barrio chino") fue un pogromo contra los chinos étnicos en la ciudad puerto de Batavia (actual Yakarta) en las Indias Orientales Neerlandesas. La violencia al interior de la ciudad duró del 9 de octubre al 22 del mismo mes de 1740; escaramuzas menores fuera de las murallas de la ciudad continuaron hasta fines de noviembre de ese año.
El malestar en la población china había surgido por la represión gubernamental y la reducción de los ingresos producto de la caída de los precios del azúcar antes de la masacre. En respuesta, en una reunión del Consejo de las Indias (Raad van Indië), el órgano de gobierno de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, el gobernador general Adriaan Valckenier declaró que toda sublevación tendría una respuesta mortal. Su resolución entró en vigor el 7 de octubre, después de que cientos de trabajadores chinos, muchos de ellos trabajadores de trapiches azucareros, mataron a 50 soldados neerlandeses. Como respuesta, se despacharon tropas para confiscar todas las armas de la población china e imponer un toque de queda. Dos días más tarde, tras haber sido asustados por rumores de atrocidades chinas, otros grupos étnicos de Batavia comenzaron a quemar los hogares chinos a lo largo del río Besar y los soldados neerlandeses lanzaron un asalto con cañones sobre estas viviendas.
La violencia se extendió rápidamente por toda Batavia y más chinos resultaron muertos. Aunque Valckenier declaró una amnistía el 11 de octubre, las bandas de irregulares continuaron cazando y matando chinos hasta el 22 de octubre, cuando Valckenier hizo un llamado más firme para un cese de hostilidades. Fuera de las murallas de la ciudad, las tropas holandesas siguieron luchando para contener los disturbios de los trabajadores de los ingenios azucareros y, luego de varias semanas de pequeñas escaramuzas, las tropas neerlandesas asaltaron los bastiones chinos en los trapiches de azúcar de toda la zona, conduciendo a los sobrevivientes hacia el este a Bekasi.
Los historiadores han estimado que, al menos, 10.000 chinos fueron masacrados; la cantidad de sobrevivientes es incierta, aunque los estimados fluctúan entre 600 y 3.000 personas. El año siguiente, chinos en toda Java fueron atacados, lo que desató una guerra de dos años que enfrentó a las fuerzas de etnia china y las fuerzas javanesas contra las tropas holandesas. Posteriormente, Valckenier fue llamado a los Países Bajos, acusado por crímenes relacionados con la masacre; Gustaaf Willem van Imhoff lo reemplazó como gobernador general. El legado de la masacre en la cultura popular se encuentra en la literatura neerlandesa, en la que ha figurado en gran medida. También es citada como una posible etimología de los nombres de varias áreas en Yakarta.
Durante los primeros años de la colonización neerlandesa de las Indias Orientales (actual Indonesia), muchas personas de ascendencia china fueron contratadas como artesanos en la construcción de Batavia en la costa noroeste de Java; también fungían como comerciantes, trabajadores en los trapiches azucareros y bodegueros. El boom económico, precipitado por el comercio entre las Indias Orientales y China vía el puerto de Batavia, incrementó la inmigración china a Java. La cantidad de chinos en Batavia creció rápidamente, llegando a un total de 10.000 para 1740. Miles más vivían fuera de las murallas de la ciudad. Los colonizadores neerlandeses requerían que llevaran consigo sus papeles de registro y deportaban a China a quienes no cumplían esta norma.
La política de deportación fue endurecida durante los años 1730, después de que un brote de malaria matara a miles, incluyendo al gobernador general Dirck van Cloon. Según el historiador indonesio Benny G. Setiono, el brote fue seguido por una creciente suspicacia y resentimiento por parte de los indonesios y los neerlandeses hacia los chinos, que estaban aumentando en número y cuya riqueza era cada vez más visible. Como resultado, el comisionado de asuntos nativos Roy Ferdinand, bajo órdenes del gobernador general Adriaan Valckenier, decretó el 25 de julio de 1740 que los chinos considerados sospechosos serían deportados a Ceilán (actual Sri Lanka) y forzados a cultivar canela. Ricos chinos fueron extorsionados por oficiales neerlandeses corruptos que los amenazaban con la deportación; Stamford Raffles, un explorador británico e historiador de Java, notó que en algunos relatos javaneses, el capitán chino (el líder de la etnia china nombrado por los neerlandeses) para Batavia, Ni Hoe Kong, dijo a los neerlandeses que deportaran a todos los chinos que usaran prendas negras o azules debido a que se pensaban que eran pobres. También hubo rumores de que los deportados no eran llevados a sus destinos, sino arrojados al mar una vez que estaban fuera de la vista; mientras que en algunos relatos, estos murieron al amotinarse en los barcos. La deportación de chinos causó malestar entre los chinos remanentes, lo que llevó a que muchos trabajadores chinos abandonaran sus trabajos.
Al mismo tiempo, los ocupantes nativos de Batavia, incluyendo los betawi étnicos, desconfiaban cada vez más de los chinos. Factores económicos desempeñaron un rol: la mayoría de nativos era pobre y percibía a los chinos como ocupantes de algunos de los vecindarios más prósperos de la ciudad. Si bien el historiador holandés A.N. Paasman anotó que, en la época, los chinos fueron los «judíos de Asia», la situación real era más complicada. Muchos chinos pobres habitantes alrededor de Batavia eran trabajadores en los molinos de azúcar que se sentían explotados por las élites neerlandesa y china por igual. Los chinos ricos eran propietarios de los molinos y estaban involucrados en el arrendamiento de tierras y el transporte marítimo; recibían ingresos de los trapiches y de la destilación del arak, una bebida alcohólica hecha a base de melaza y arroz. No obstante, los holandeses establecían el precio del azúcar, lo que a su vez causaba malestar. Debido al declive de los precios del azúcar a nivel mundial iniciado en los años 1720 y ocasionado por un incremento en las exportaciones a Europa, la industria azucarera en las Indias Orientales sufrió considerablemente. Para 1740, los precios mundiales del azúcar habían caído a la mitad de su precio en 1720. Como el azúcar era el producto de exportación más importante, este descenso causó considerables dificultades financieras para la colonia.
Inicialmente, algunos miembros del Consejo de Indias (Raad van Indië) creían que los chinos nunca atacarían Batavia, por lo que fuertes medidas para controlar a los chinos fueron bloqueadas por parte de una facción comandada por el oponente político de Valckenier, el exgobernador de Ceilán Gustaaf Willem van Imhoff, quien regresó a Batavia en 1738. Grandes cantidades de chinos llegaron a las afueras de Batavia desde asentamientos cercanos; el 26 de septiembre Valckenier convocó a una reunión de emergencia del consejo, durante la cual dio órdenes de responder a cualquier sublevación china con una fuerza mortal. Esta política continuó siendo rechazada por la facción de van Imhoff; Vermeulen sugirió que la tensión entre las dos facciones coloniales fuero un factor en la masacre posterior.
La noche del 1 de octubre, Valckenier recibió informes de que una multitud compuesta por unos mil chinos se había reunido fuera de las puertas de la ciudad, molesta por sus declaraciones en la reunión de emergencia de hacía cinco días. Este informe fue recibido con incredulidad por Valckenier y por el Consejo de Indias. No obstante, tras el asesinato de un sargento balinés por los chinos fuera de las murallas de la ciudad, el consejo decidió tomar medidas extraordinarias y reforzar la guardia. Dos grupos de 50 europeos y algunos nativos fueron enviados a puestos de avanzada en los lados sur y este de la ciudad y se formuló un plan de ataque.