Mary Baker Eddy (Bow, Nuevo Hampshire, 16 de julio de 1821-Chesnut Hill, Massachusetts, 3 de diciembre de 1910) fue una escritora estadounidense, fundadora de la ciencia cristiana. En 1866 afirmó haber descubierto el mismo principio divino que utilizó Jesucristo y haberse curado a sí misma de daños críticos en la columna vertebral tras sufrir una caída en el hielo el 1 de febrero de ese año en Lynn, Massachusetts. En su obra Retrospección e Introspección, se encuentran «las experiencias que la guiaron, en 1866, al desarrollo del sistema que denominó ciencia cristiana».
En 1875 publicó la primera edición del libro Ciencia y salud con clave de las Escrituras, el pilar de la religión que fundó. En esta obra manifestó que "el Principio divino de la curación se comprueba en la experiencia personal de cualquier investigador sincero de la Verdad" y que tal fue su caso.
En 1879 fundó la Iglesia de Cristo, Científico.
A lo largo de su carrera, Mary Baker Eddy fundó numerosas publicaciones. En 1898 fundó la Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana, encargada hasta nuestros días de la publicación de sus escritos y de revistas periódicas como el The Christian Science Journal, el Christian Science Sentinel, El Heraldo de la Ciencia Cristiana y el Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana.
En 1908 fundó el periódico The Christian Science Monitor, ganador de siete premios Pulitzer, parcialmente como respuesta al periodismo sensacionalista de su época, que seguía el desarrollo de las actividades de la señora Eddy con un exacerbado entusiasmo y variados grados de exactitud.[cita requerida]
Mary Baker Eddy propugnaba la restitución, mediante su iglesia y el sistema de curación por ella desarrollado, de un cristianismo más acorde con el primitivo y que restaurase su "perdido elemento de curación".
Eddy nació como Mary Morse Baker en una casa de labor en Bow (Nuevo Hampshire), hija del granjero Mark Baker (muerto en 1865) y de su esposa Abigail Barnard Baker, apellidada Ambrose de soltera (murió en 1849). Eddy era la más joven de los seis hijos de los Baker.
Mark Baker era un hombre fuertemente religioso, de trasfondo protestante congregacionista, un firme creyente en el juicio final y la condenación eterna. Persona de carácter airado, sus hijos heredaron el temperamento de su padre y también su buena apariencia, y Eddy se hizo conocida como la belleza del pueblo. En este ambiente, su infancia y juventud fue espartana y tediosa, con largas sesiones de oración y mucho trabajo.
Las relaciones entre Eddy y su padre nunca fueron buenas, y se dice que la joven experimentaba episodios psicóticos repentinos para intentar controlar la voluntad de su progenitor.
Sus crónicos problemas de salud, en parte provocados por la malnutrición y por la práctica sin control de dietas presuntamente saludables, despertaron su interés por los más diversos métodos curativos.
En 1836, cuando Eddy tenía quince años, los Baker se mudaron a veinte millas a Sanbornton Bridge, New Hampshire, conocido después de 1869 como Tilton, donde tuvo la oportunidad de instruirse en distintas escuelas locales,recibiendo lecciones de lenguas antiguas de su hermano Albert. Completó su educación en la Academia Holmes en Plymouth y en la Academia Sanbornton en Bridge, donde llegó a trabajar como instructora suplente.
A los 17 años fue recibida en la iglesia Congregacional de Tilton, donde discutió la idea de la predestinación con el pastor durante el examen de membresía. La idea de la predestinación y de la condenación eterna la hicieron enfermar, experimentando a continuación según sus propias palabras un episodio de sanación por la oración.
En 1844 se instaló en Charleston (Carolina del Sur) con su primer marido, George Washington Glover, que murió de fiebre amarilla mientras vivían en Wilmington (Carolina del Norte) después de seis meses de casamiento. Eddy estaba embarazada de seis meses y tuvo que regresar a New Hampshire, donde nació su único hijo, George Washington II. Agotada física y mentalmente, trató de ganarse la vida escribiendo artículos para el New Hampshire Patriot y para varios Odd Fellows y publicaciones masónicas.
La muerte de su madre en 1849 fue seguida tres semanas después por la de su prometido, el abogado John Bartlett. En 1850, perdió la custodia de su hijo, que pasó al cuidado de los servicios sociales.
Su padre, Mark Baker, se había vuelto a casar en 1850; y al parecer le dejó claro a Eddy que su hijo no sería bienvenido en el nuevo hogar conyugal.
George fue enviado a quedarse con varios parientes, y Eddy decidió vivir con su hermana Abigail. Aparentemente, Abigail también se negó a aceptar a George, que entonces tenía seis años. Aunque Eddy se casó por segunda vez en 1853 con el dentista Daniel Patterson, perdió el contacto con su hijo George, al que no volvió a ver hasta 25 años después.
En octubre de 1862, Eddy se convirtió en paciente de Phineas Quimby, un sanador mesmerista de Maine. Entre 1862 y 1865, Quimby y Eddy entablaron largas discusiones sobre los métodos de curación practicados por Quimby y otros, como el mesmerismo o la hipnosis, que ella acabó refutando.
En 1866, Eddy sufrió una caída al resbalar sobre el hielo mientras caminaba en Swampscott (Massachusetts), causándose una presunta lesión en la columna. Tres días después, sanó de su "parálisis", curación que atribuyó a su lectura de la biblia.