Mario Antonio Conde Conde (Tuy, Pontevedra; 14 de septiembre de 1948) es un abogado del Estado, empresario y político español. Fue uno de los presidentes de banca más jóvenes de la España del siglo XX. Condenado a veinte años de cárcel por delitos de estafa y apropiación indebida en el caso Banesto.
Conde, abogado del Estado, se hizo conocido en la década de 1980 por hacerse con relativa rapidez con el control, primero como accionista y más tarde como presidente, del Banco Español de Crédito (Banesto), a los treinta y ocho años de edad. Su carrera empresarial, presentada en los medios como brillante y modélica, se vio truncada en diciembre de 1993 por el escándalo financiero conocido como caso Banesto, por el que fue condenado a veinte años de prisión por el Tribunal Supremo. Además, entre 2011 y 2013 fue presidente del partido político Sociedad Civil y Democracia.
Según Xavier Casals, Conde sentó las bases de un populismo antielitista en España con su obra El Sistema (1994).
En 2018 era la cuarta persona física más morosa de España según el listado oficial de deudores a la Agencia Tributaria de ese año, con una deuda que asciende a 14 961 664,79 euros a la Hacienda Pública, lo que supone un aumento de 5,6 millones de euros con respecto a las deudas que tenía con la Agencia Tributaria en el año 2017. Conde defiende como ilegítimo parte de ese importe, debido a una serie de apropiaciones que se le realizaron durante sus procesos judiciales, como la toma en especie de numerosas obras de arte, que fueron entregadas y continúan bajo posesión de la familia de banqueros Botín.En 2023 esa deuda se había reducido a 6 396 743 €.
Hijo de un inspector de aduanas, estudió en el colegio de los Maristas de Alicante, donde estaba destinado su padre, y posteriormente realizó la carrera de Derecho en la Universidad de Deusto, donde destacó por su brillantez y su capacidad de estudio. Según algunas publicaciones, durante su etapa estudiantil destacó por vender sus apuntes y por sus interpretaciones sensu contrario del Derecho. Con veinticuatro años (1973) aprobó las oposiciones de abogado del Estado con la mejor nota de la historia de este cuerpo.
En 1977, con veintiocho años, se incorpora como director general adjunto al laboratorio farmacéutico Abelló, dirigido ya en aquel momento por Juan Abelló Gallo, hijo del fundador. En 1983 se vende esta empresa a la multinacional Merck Sharp and Dohme por 2700 millones de pesetas. Posteriormente, en 1984 la pareja Conde-Abelló continúa su aventura empresarial-financiera y compran un veintitrés por ciento del capital social del laboratorio farmacéutico español Antibióticos S.A., coincidiendo con la salida de esta empresa de los hermanos Fernández López. Mientras su socio Juan Abelló poseía algo menos del 50 % de la empresa, los hermanos Jaime y Emilio Botín suscribieron la compra de otro 23 % de la misma. En 1987 en una operación vendió la empresa Antibióticos S.A. a la multinacional italiana Montedison por 58 000 millones de pesetas. Fue la operación económica más importante realizada en España hasta ese momento.[cita requerida]
Con ese dinero, Juan Abelló y Mario Conde abandonaron el mundo farmacéutico y se dirigieron al ámbito financiero, tomando una importante parte del capital de Banesto, donde son nombrados vicepresidentes. En ese momento el Banco de Bilbao, a manos de José Ángel Sánchez Asiaín y Emilio Ybarra, realiza la primera OPA que se conoce en España, en unos momentos de extraordinaria dificultad para Banesto. Conde consigue convencer al Consejo y rechazar la OPA hostil del Bilbao. Es nombrado presidente de la entidad en 1987, sucediendo en el cargo a Pablo Garnica. De esta forma se encarama a la cúspide del poder financiero en España, con treinta y nueve años. Posteriormente, intentó una fusión con el Banco Central, entonces presidido por Alfonso Escámez.
En esta época creció su popularidad, se convirtió en ejemplo del éxito empresarial y obtuvo todo tipo de reconocimientos, como el de la Universidad Complutense de Madrid, que le nombró doctor honoris causa en un acto presidido por el rey y por las máximas autoridades de España. El 26 de abril de 2016 dicho título le fue retirado a raíz de su detención del 11 de abril de 2016 por un presunto delito de fraude contra la hacienda pública.
Ante los problemas que arrastraba el Banco Español de Crédito, que presentaba un agujero patrimonial de alrededor de 450 000 millones de pesetas (2704 millones de euros), ocasionados por la gestión realizada por Mario Conde y su equipo, el 28 de diciembre de 1993 el Banco de España, cuyo gobernador entonces era Luis Ángel Rojo, intervino la entidad y destituyó a su Consejo de Administración, sustituyéndolo por un nuevo consejo provisional para asegurar la estabilidad y el futuro del banco.
A partir de 1994 Mario Conde tuvo que hacer frente a varios procesos judiciales relacionados con lo que se denominó caso Banesto, que fue considerado el mayor escándalo financiero de los años 1990. En el primero de los casos a los que se enfrentó, en el juicio Argentia-Trust fue condenado en marzo de 1997 a seis años de prisión, de los que cumplió año y medio, por apropiación indebida y falsedad en documento mercantil, por retirar de Banesto 3,6 millones de euros (600 millones de pesetas), que en un primer momento fueron ingresados en una cuenta suiza de la sociedad Argentia Trust; el Tribunal consideró en su sentencia que Conde dispuso de bienes del Banco que le correspondía administrar sin dar ninguna respuesta apropiada y coherente sobre su uso. Conde aseguró que parte del dinero se había pagado a Diego Selva y Antonio Navalón, para que, a través de sus contactos, lograran exenciones fiscales para la Corporación Banesto y defendió que no hubo apropiación indebida.
El 31 de marzo de 2001 la Audiencia Nacional lo condenó a catorce años por los delitos de estafa y apropiación indebida, por el caso Banesto, y lo obligó a devolver 7200 millones de pesetas a Banesto. Las defensas recurren al Supremo, y Conde evitó la cárcel con una fianza de 500 millones de pesetas. El 29 de julio de 2002 el Tribunal Supremo aumentó las penas, siendo condenado a veinte años de cárcel. Además, Conde, junto a otros directivos del Banco, fue condenado a pagar a Banesto 7200 millones de pesetas (43,27 millones de euros). Ingresó en la cárcel de Alcalá-Meco, pero no llegó a cumplir ni la mitad de su condena (de 2002 a 2006), tras acogerse a beneficios penitenciarios. En 2004 el director de la cárcel fue cesado por el trato de favor dispensado al recluso Mario Conde.
Mario Conde siempre ha mantenido su inocencia, afirmando que tanto la intervención de Banesto como las posteriores resoluciones judiciales fueron influenciadas por voluntades políticas, y argumentando que en el caso Argentia Trust, donde se le condena por la apropiación indebida de seiscientos millones de pesetas, hubo falsos testimonios en el juicio en referencia a Diego Selva y Antonio Navalón. Por tal motivo denunció a ambos, siendo absueltos por el juzgado de lo penal número 11 de Madrid, siguiendo el criterio de la fiscalía.
La Audiencia Nacional recusó durante el proceso judicial la petición de una comisión rogatoria a Suiza, sobre la cuenta 225 del EBC Banking Corporation, para comprobar si Conde había sido el receptor del dinero robado. Más tarde Conde recurriría, con la ayuda del juez de instrucción Emilio Coronado, a la Justicia Suiza, que enviaría, una vez cumplida la sentencia, la documentación al Juzgado de Instrucción número 16 de Madrid. La nueva documentación desvinculaba a Conde de la cuenta, pero el Supremo desestimó el recurso de casación que daba unión al escrito del fiscal suizo Peter Cosandey con el caso Argentia Trust. La fiscalía y los jueces se negaron a revisar la sentencia. Respecto a la condena de 2002, Conde recurrió al Comité de Derechos Humanos de la ONU. En 2005 dicho comité dictaminó que España había vulnerado el derecho a revisión de pena de Mario Conde, por no poder apelar la elevación de condena de diez a veinte años del Tribunal Supremo y rechazó las quejas del exbanquero de que no habían sido revisadas todas las pruebas.