Marie Taglioni (Estocolmo, 23 de abril de 1804 – Marsella, 24 de abril de 1884) fue una bailarina italosueca, considerada una de las figuras más emblemáticas del ballet romántico y reconocida por su contribución a la evolución técnica y artística de la danza clásica. Hija del maestro de ballet Filippo Taglioni, se convirtió en una de las primeras grandes estrellas de la danza del siglo XIX.
Taglioni es especialmente conocida por haber popularizado el baile de puntas, técnica que le permitió ejecutar movimientos de gran ligereza y aparente ingravidez sobre las puntas de los pies. Aunque no fue la primera bailarina en subir a las puntas, se le atribuye haber sido la primera en sostener esta técnica a lo largo de toda una obra, lo que marcó un cambio decisivo en la manera de presentar el cuerpo femenino sobre el escenario y se convirtió en uno de los rasgos distintivos del ballet romántico.
Se le atribuye también un papel relevante en la difusión del tutú romántico, falda ligera y vaporosa que llegaba hasta el tobillo, cuyo diseño reflejaba la estética de la época: la búsqueda de lo etéreo, lo inalcanzable y lo sobrenatural, temas recurrentes en el ballet romántico.
Su mayor éxito llegó con el estreno de La Sílfide en la Ópera de París el 12 de marzo de 1832, ballet coreografiado por su padre, en el que interpretó a un ser etéreo y sobrenatural. La obra estableció su fama internacional y se considera una pieza fundacional del repertorio romántico. A lo largo de su carrera se presentó en los principales teatros de Europa, incluidos Londres, Viena y San Petersburgo, dejando un legado duradero en la historia de la danza.
Taglioni contribuyó así no solo a transformar la técnica del ballet, sino también a consolidar a la bailarina romántica como símbolo de una feminidad idealizada, asociada a la gracia, el misterio y la belleza trascendental.
Nació en Estocolmo el 23 de abril de 1804, pero pertenecía a una conocida dinastía de bailarines y coreógrafos milaneses. Sus padres Filippo Taglioni (1777-1871) y Hedvig Sophia Karsten (1783-1862), hija de un sueco cantante de ópera, eran célebres en toda Europa.
A pesar de que hay un sepulcro que lleva su nombre en Montmartre donde los bailarines de todo el mundo le rinden tributo, en 2007 se desveló que allí se encuentra enterrada su madre Sophia Taglioni y que en realidad Marie está enterrada en el cementerio Père-Lachaise, en París, bajo el nombre de quien fuera su exmarido, el conde Gilbert de Des Voisins.
Se formó en París con Jean-François Coulon aunque también estaba bajo la supervisión de su padre Filippo que la sometió a un régimen de ejercicios técnicos muy duro para la época.
El 23 de julio de 1827, debutó en la Ópera de París en un pas de deux creado por Filippo en el ballet Le sicilien, ou L'Amour peintre (de Molière) de Anatole Petit. Celebró los triunfos en el papel creado para ella como Bayadère en la ópera-ballet Le Dieu et la Bayadère de Scribe y Auber y en el famoso ballet de la monja de la ópera Robert le diable de Meyerber (1831). Su innovador estilo de danza, incorpórea ligereza y su naturaleza etérea, en el sentido de Fanny Elssler, es señalada como una antítesis de ella, y fue una de sus oponentes principales en la Ópera de París.
Tras sus numerosos exitosos en ballet, se retiró a Blevio en el Lago de Como antes de trabajar en París como profesora en la Escuela de Ballet de la Ópera de París de 1858 a 1870. Allí, en 1860, creó la coreografía del ballet Le papillon de Jacques Offenbach para la bailarina Emma Livry, a la que había apadrinado. Otro ballet de Taglioni llamado Zara (con libreto de Charles Nuitter) no se representó debido a la trágica muerte de Livry.
De 1871 a 1880, Marie Taglioni vivió en Londres y siguió dando clases de ballet. Pasó los últimos años de su vida con su hijo en Marsella, donde murió el 22 de abril de 1884.
Con el estreno de La sílfide, obra de ballet creada por su padre y estrenada por ella en la Ópera de París el 12 de marzo de 1832, acompañada por Joseph Mazilier (1801 – 1868) Su estilo etéreo se convirtió en el símbolo de la época romántica. Asimismo, la bailarina se consagró, al bailar en puntas de pie por primera vez en la historia de la danza, como "la más grande bailarina del momento". Creó un delicado nuevo estilo, caracterizado por saltos flotantes y posturas equilibradas como el "arabesque", que tipificó la cualidad romántica de principios del siglo XIX. La sílfide se caracteriza por el empleo de una vaporosa falda blanca que se convertirá en el tutú, vestido por la mayoría de bailarinas de ballet clásico.
Debutó en Londres en 1829; ese mismo año el compositor Hector Berlioz (en París), expresó «La señorita Taglioni no es una bailarina, es un espíritu del aire, es Ariel personificado, una hija del cielo».
Hizo gira por toda Europa y después de dejar la Opéra en 1837, viajó a Rusia y bailó con el Ballet Imperial en San Petersburgo. Entre 1837 y 1842 actuó todos los inviernos en San Petersburgo y durante esta época también realizó giras a Viena (1839-40), Varsovia (1840), Estocolmo (1841) y Londres (1839-45).
Otro de los ballets más conocidos de la Taglioni fue la coreografía de Jules Perrot del divertimento Pas de quatre, estrenado en Londres en 1845 (con música de Cesare Pugni), en la que ella bailó a la cabeza de otras tres bailarinas principales: Fanny Cerrito, Carlotta Grisi y Lucile Grahn. Este Pas de quatre capturaba la esencia del estilo romántico mientras las bailarinas bailaban con recatada ligereza, delicadeza y aplomo, con todas las técnicas del ballet clásico. Le siguió en 1846 un Pas des Déesses (‘Danza de las Diosas’) similar, para tres bailarinas, con Taglioni, Cerrito y Grahn.
Marie Taglioni continuó bailando los papeles principales de todos los ballets de su padre, a los que contribuyó a dar éxito, como La fille du Danube ("La hija del Danubio"; 1836), La gitana ("La gitana"; 1838), L'ombre ("La sombra"; 1839), Satanella (1842) y La Péri (1843).
De 1841 a 1846, otras giras artísticas la llevaron a los teatros italianos de Milán, Trieste, Vicenza, Bolonia y Roma, y allí se dio a conocer como una "verdadera estrella de la danza italiana" y aclamada como la "Reina de la Danza".
Tras interpretar el célebre Pas de Quatre en 1845, su carrera estaba llegando a su fin; Taglioni hizo su última aparición en Londres el 21 de agosto de 1847 en el ballet Le jugement de Pâris (‘El juicio de París’) de Jules Perrot y Cesare Pugni, y se retiró de la danza.