Tal Día como Hoy

Mariano Arista

Político y militar mexicano; 19.º presidente de México

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José Mariano Martín Buenaventura Ignacio Nepomuceno García de Arista Nuez (San Luis Potosí, Virreinato de Nueva España; 26 de julio de 1802 - Océano Atlántico, 7 de agosto de 1855), citado habitualmente como Mariano Arista, fue un político y militar mexicano que se desempeñó como presidente de México entre el 15 de enero de 1851 y el 5 de enero de 1853. Fue el primer presidente de México nacido en el siglo XIX.​ Previamente fue ministro de Guerra y Marina de 1848 a 1851 durante la presidencia de José Joaquín de Herrera y tuvo una importante participación en la Intervención Estadounidense en México.

José Mariano Martín Buenaventura Ignacio Nepomuceno García de Arista Nuez​ nació en la ciudad y estado de San Luis Potosí el 26 de julio de 1802.​ Fue el cuarto de los cinco hijos nacidos dentro del matrimonio del Coronel español Pedro García de Arista Sánchez y su esposa, de origen criollo, María Juana Nuez Arruti, originaria de Puebla. En un principio, su padre se desempeñó como secretario de la comandancia de Puebla, donde nacieron sus tres primeros hijos: Carlos (1792), José María (1794) y Juan Nepomuceno (1798); más tarde, la familia pasó a vivir a San Luis Potosí, luego de que su padre fuera nombrado Ayudante Mayor del Regimiento Provincial de Dragones de San Carlos. Fue ahí en esa ciudad en que nacieron Mariano y, 4 años y 3 meses después, el 7 de octubre de 1806, su hermana María Dolores.

En la familia de Arista siempre existió una muy marcada tradición militar; empezando por sus abuelos, Juan Francisco García de Arista y Félix Nuez, originario de Aragón y quien fue teniente veterano del Regimiento de Dragones Provinciales de la Reina. Del mismo modo, todos los varones Arista Nuez optaron por la carrera de las armas; Mariano recibió instrucción militar y a los 15 años ingresó como cadete en el Regimiento de Provinciales de Puebla. Más tarde, pasó al de Lanceros de Veracruz y, por último, al Regimiento de Dragones de la Ciudad de México.​

Trayectoria militar y política

Sirvió al ejército realista hasta el mes de junio del año de 1821, cuando siendo teniente coronel, se puso a las órdenes del emperador Agustín de Iturbide. Tuvo participación en el sitio de México dentro de la primera división establecida frente a la Villa de Guadalupe; donde se distinguió por su entrega y empeño bajo el mando del brigadier Pedro Zarzosa. Ascendió a General Brigadier; fue desterrado en 1833 a Estados Unidos por intervenir en un pronunciamiento durante la presidencia del general Antonio López de Santa Anna y por arrestarlo. Al triunfo del Plan de Cuernavaca, regresó a México en 1834 y apoyó la deposición del gobierno radical de Valentín Gómez Farías. Retomó su carrera militar y ocupó diversos cargos a partir de entonces; fue miembro del Tribunal de Guerra, de la Junta del Código Militar e inspector de la milicia.

Comandante del Ejército del Norte (1846)

En 1839, fue nombrado comandante en jefe de Tamaulipas; donde pasó muchos años. Se le ordenó marchar a la recuperación de Texas, pero fue retirado del frente, después de reiterados y extraños fracasos. En 1846, quizás por su amplio conocimiento militar, fue nombrado comandante del Ejército del Norte durante la invasión estadounidense. El 8 de mayo perdió la Batalla de Palo Alto, cerca de Matamoros, donde sus tropas sufrieron grandes pérdidas en un enfrentamiento con los estadounidenses. Arista retiró sus fuerzas armadas para sufrir otra derrota al día siguiente en la Batalla de la Resaca de Guerrero, donde ni siquiera salió de su tienda de campaña. Sus tropas perdieron todas sus municiones y artillería, y los enemigos pudieron tomar la ciudad de Matamoros fácilmente. Es destituido del mando y es reemplazado por el general Francisco Mejía.​

Secretario de Guerra (1848-1851)

Su historial militar pasó a ser tema de importancia durante la campaña electoral, pero no le impidió ser nombrado ministro de Guerra durante la administración de José Joaquín de Herrera del 12 de junio de 1848 al 15 de enero de 1851. Arista pronto se dio a conocer como un hombre de personalidad vigorosa, enérgico, ambicioso y cruel, a quien se le conoció como la figura dominante del gabinete. Los éxitos del gobierno de Herrera, se debe en gran parte, a los esfuerzos de Arista. Durante su estancia en la secretaría; Arista reformó al ejército. Aunque fue plan del presidente Herrera, el ministro Arista lo ejecutó e introdujo los cambios más radicales desde la guerra de independencia.

El ejército se redujo a un máximo de 10 000 hombres, quienes serían reclutados por voluntad propia. Arista inició además un programa de cambio en relación con el entrenamiento, los ascensos, el equipo y el bienestar del personal militar, de acuerdo con el deseo de Herrera de un ejército pequeño pero más eficaz, a las órdenes del poder civil. Al mismo tiempo se implementó una nueva Guardia Nacional, formada por voluntarios, con énfasis en el reclutamiento en los estados. Ninguna rebelión militar durante el gobierno de Herrera resultó victoriosa; Arista tuvo éxito para reprimir los diferentes pronunciamientos encabezados por algunos rivales militares.

Elecciones presidenciales (1850)

Para las elecciones a la Presidencia de la República en 1850 se presentaron por lo menos 15 candidatos; nominados algunos por uno o más periódicos, o apoyados y defendidos por sus amistades o por sus partidos. Los candidatos que la prensa mexicana de la época nominó fueron Ramón Adame; Juan Nepomuceno Almonte; Arista; Francisco Berduzco; Nicolás Bravo; José Bernardo Couto; Gregorio Dávila; Valentín Gómez Farías; Manuel Gómez Pedraza; Domingo Ibarra; Antonio López de Santa Anna; A.G. Iturbide; J.F. Ramírez; Luis de la Rosa y Ángel Trías Álvarez.

Pese a contar con el apoyo de varios periódicos del Distrito Federal, San Luis Potosí, Veracruz, Matamoros, Monterrey, Oaxaca, Saltillo, Puebla, Tampico, Sonora, Guadalajara y Xalapa; para Arista, fue una campaña muy difícil. Durante su campaña, fue acusado de haber destruido al ejército con sus reformas, y en consecuencia, de haberlo dejado sin defensa alguna. Lo acusaron de ser un hombre sin principios que había apoyado la condena del destierro de su propio padre, cuando los españoles residentes en México fueron expulsados. Asimismo dijeron que forzó ilegalmente la renuncia del ayuntamiento de la ciudad. Lo tacharon de corrupto y de inmoral.

La conducta de Mariano Arista durante la guerra contra Estados Unidos la investigó el Tribunal Militar, lo exoneró y publicó, convenientemente, los resultados de su labor a la mitad de la campaña presidencial el 1 de julio de 1850. De hecho, el ministro logró obtener una excepción a favor de su padre en las leyes de expulsión de españoles residentes en México, pero en 1831 apoyó un pronunciamiento a favor de la expulsión.

El cargo de inmoralidad contra Arista hacía referencia al hecho, del dominio público, de que él se había divorciado y había mantenido una relación ilícita con una mujer casada durante su estancia en Monterrey. Su amante lo había seguido hasta la capital, donde la relación continuaba existiendo. El cargo de adulterio no fue de ninguna manera el más serio en su contra. A lo largo de 1850, varios personajes importantes fueron asesinados, entre ellos el general Francisco Vital Hernández y el estadista Juan de Dios Cañedo; ambas muertes fueron adjudicadas a Arista. Se le acusó del asesinato de Cañedo pues este poseía pruebas incriminatorias y las iba a presentar ante el Congreso, por lo que sería un obstáculo en la campaña de Arista.

Quien acusó al entonces ministro de Guerra de tal hecho fue el director del periódico El Huracán, que favorecía a Santa Anna y que culpó abiertamente a Arista de complicidad. El ministro entabló una demanda en contra del director de "El Huracán" por difamación de honra. José Guadalupe Perdigón Garay mantuvo las mismas acusaciones; había emprendido una campaña en contra de Arista que duró muchos meses. Lo atacaba en folletos y lo acusaba de todo tipo de males. Perdigón fue culpado de tramar una revuelta por Arista y fue arrestado. Fue absuelto por la justicia y siguió sus ataques hacia la campaña del general, quien nuevamente ordenó su arresto y lo acusó de difamación. Perdigón apeló en el Congreso y, entre muchos cargos, acusó a Arista de haber ordenado el asesinato.

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