Tal Día como Hoy

Mariana de Austria

Reina consorte de España, esposa de Felipe IV

Anúncio

Mariana de Austria (Wiener Neustadt, 22 de diciembre de 1634 - Madrid, 16 de mayo de 1696) fue una de las figuras más influyentes de la Monarquía Hispánica en la segunda mitad del siglo XVII. Miembro de la rama austríaca de la Casa de Habsburgo, nació archiduquesa de Austria y se convirtió en reina consorte de España, tras su matrimonio con Felipe IV, cargo que ejerció entre 1649 y 1665. A la muerte del monarca, asumió la regencia del reino durante la minoría de edad de su hijo, Carlos II, gobernando entre 1665 y 1675. Su actuación política resultó decisiva en una etapa compleja para la monarquía, consolidándose como una de las mujeres con mayor protagonismo en la historia de la España de los Austrias.

Mariana de Austria nació el 22 de diciembre de 1634, en Wiener Neustadt, como archiduquesa de Austria, un título equivalente al de Príncipe en el Imperio austrohúngaro. Nació bajo el nombre germánico de Maria Anna von Österreich. Sin embargo, al llegar a la corte de Madrid, su nombre se hispanizó y contrajo de forma natural a Mariana de Austria, que es la forma con la que pasó a la historia y con la que se la nombra en toda la documentación oficial castellana de la época.​ Fue hija del emperador Fernando III del Sacro Imperio Romano Germánico y de la infanta María Ana de España.

Por línea materna, Mariana de Austria era nieta del rey Felipe III de España y de Margarita de Austria-Estiria, mientras que por línea paterna, descendía del emperador Fernando II de Habsburgo y de su esposa, María Ana de Baviera. Pasó sus primeros años entre Viena y las residencias de la corte imperial. Como las demás princesas de su linaje, recibió una esmerada educación orientada a su futura condición de consorte, que incluía instrucción religiosa, formación en lenguas, música, protocolo cortesano y una sólida conciencia de su papel dentro de la política europea. Como miembro de las dos ramas de la Casa de Habsburgo, desde temprana edad quedó integrada en la compleja política matrimonial de la dinastía. Inicialmente, fue prometida a su primo Baltasar Carlos, príncipe de Asturias y heredero de la Monarquía Hispánica.

El matrimonio de sus padres, celebrado en 1629, fue parte de la tradicional política de alianzas entre las ramas austríaca y española de la Casa de Habsburgo. Este enlace reforzaba la cohesión de la dinastía, en un momento especialmente complejo para Europa, marcado por la Guerra de los Treinta Años.

Tuvo cinco hermanos de padre y madre:

Fernando (8 de septiembre de 1633 - 9 de julio de 1654). Archiduque de Austria, fue elegido y coronado rey de Bohemia (1627), rey de Hungría (1625) y rey de Romanos (1636). De igual manera, fue designado heredero de los dominios de los Habsburgo. Sin embargo, su prematura muerte a los veinte años y antes del fallecimiento de Fernando III, impidió que llegara a ocupar el trono imperial.

Felipe Augusto (1637-1639). Archiduque de Austria.

Maximiliano Tomás (1638-1639). Archiduque de Austria.

Leopoldo I (9 de junio de 1640 - 5 de mayo de 1705). Fue rey de Hungría (1655), de Bohemia (1656) y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, desde 1658, hasta su muerte.

María de Austria (1646). Archiduquesa de Austria.

La infancia de Mariana estuvo marcada por la temprana muerte de su madre, la emperatriz María Ana, quien falleció en Linz, en 1646, a consecuencia de las complicaciones surgidas durante el parto de su última hija, María. Dos años más tarde, su padre Fernando III, contrajo segundas nupcias con la archiduquesa María Leopoldina de Habsburgo-Médici, de cuya unión nació el archiduque Carlos José (1649-1664). Tras la temprana muerte de esta en 1649, el emperador volvió a casarse en 1651, con Leonor de Mantua, con quien tendría varios hijos más: Teresa María Josefa (1652-1653), Leonor María Josefa (1653-1697), María Ana (1654-1689) y Fernando José (1657-1658). La llegada de nuevos hermanastros, amplió la familia imperial y fortaleció las redes de parentesco de los Habsburgo en Europa.

La muerte de la reina Isabel de Francia, en 1644, dejó a su tío materno Felipe IV, viudo en un momento especialmente delicado para la Monarquía Hispánica. Aunque el rey contaba con un heredero, el príncipe Baltasar Carlos, la continuidad de la dinastía seguía dependiendo en gran medida de la salud y supervivencia de este. Por ello, la corte española y la rama austríaca de los Habsburgo, mantuvieron el proyecto matrimonial que vinculaba a la joven archiduquesa Mariana, con el príncipe de Asturias. Sin embargo, la muerte prematura de éste en 1646, alteró los planes sucesorios de la Corona española.

Tras la muerte de su prometido, la primera persona en la línea sucesoria pasaba a ser su prima, la infanta María Teresa de Austria, nacida en 1638, y única hija superviviente del monarca. Aunque las leyes de la Monarquía Hispánica permitían la sucesión femenina en ausencia de varones, la experiencia histórica demostraba que el acceso de una mujer al trono podía generar importantes complicaciones políticas y diplomáticas. María Teresa era una de las princesas más codiciadas de Europa, y su futuro matrimonio, tendría inevitables repercusiones internacionales. La posibilidad de que la heredera de la Corona Española se uniera a una potencia extranjera, despertaba el temor de que los extensos dominios de los Habsburgo españoles, acabasen bajo la influencia o el control de otra dinastía. Por este motivo, la corte consideró prioritario que Felipe IV contrajera un nuevo matrimonio y engendrara un heredero varón que garantizara una sucesión más estable y preservara la independencia política de la Corona. De este modo, la crisis sucesoria provocada por la muerte de Baltasar Carlos, llevó a que Mariana, entonces de apenas once años, quedara destinada a contraer matrimonio con su tío Felipe IV, en una operación dinástica orientada a garantizar la continuidad de la Casa de Austria.Para hacer posible el matrimonio, fue necesaria una dispensa pontificia por parte del papa Inocencio X, debido al estrecho grado de parentesco existente entre ambos.​ Las capitulaciones matrimoniales entre Felipe IV y Mariana de Austria, se firmaron el 2 de abril de 1647.​ Sin embargo, la celebración del matrimonio se retrasó debido a la corta edad de la futura reina, que contaba entonces con trece años. Finalmente, el 8 de noviembre de 1648, tuvo lugar, en Viena, el matrimonio por poderes, ceremonia mediante la cual Felipe IV quedó representado ante Mariana por un procurador.​ Así, tras varios años de negociaciones entre las cortes de Viena y Madrid, Mariana emprendió el viaje hacia España, para contraer matrimonio con su tío. Aunque el matrimonio entre Felipe IV y Mariana de Austria había quedado finalmente asegurado, el traslado de la joven archiduquesa hacia España tuvo lugar en un contexto de tensiones diplomáticas. La elección de Mariana como futura reina de España, estuvo vinculada al fracaso de otro proyecto matrimonial: El enlace de la infanta María Teresa, hija de Felipe IV, con Fernando de Habsburgo, hijo del emperador Fernando III del Sacro Imperio Romano Germánico. La frustración de esta alianza, contribuyó a deteriorar las relaciones entre las cortes de Madrid y Viena, y las circunstancias que rodearon el viaje de Mariana hacia España, hicieron aún más visibles las diferencias entre ambas potencias.​ Las celebraciones vinculadas a los matrimonios de los monarcas españoles podían prolongarse durante varios meses y comprendían distintas etapas del ceremonial dinástico. Estas incluían el anuncio y las negociaciones matrimoniales, la celebración de la boda por poderes en la ciudad de residencia de la futura reina, las fiestas organizadas durante su desplazamiento por los territorios italianos y españoles y, finalmente, su solemne entrada en Madrid. De este modo, el viaje de la nueva soberana hacia la corte española, constituía en sí mismo una prolongación de las celebraciones nupciales y una manifestación pública de la alianza dinástica.​

La unión fue ratificada posteriormente, mediante una ceremonia presencial, celebrada el 7 de octubre de 1649, en Navalcarnero, a las puertas de Madrid.​ Tras la ceremonia, los esposos se trasladaron a El Escorial, dónde pasaron su noche de bodas, aunque el matrimonio no fue consumado de inmediato.​ Los recién casados permanecieron en El Escorial, hasta el 3 de noviembre de ese año. Ese día se trasladaron al Palacio del Buen Retiro, donde Mariana permaneció hasta el 15 de noviembre, fecha en que realizó su entrada solemne en Madrid y fue presentada oficialmente ante la corte. Para entonces, había transcurrido aproximadamente un año desde su salida de Viena.​ El rey contaba entonces con cuarenta y cuatro años, mientras que la joven reina, de apenas catorce, se instaló en la corte madrileña, donde pronto comenzó a asumir las responsabilidades inherentes a su elevada posición.​ Los españoles la recibieron con alegría desbordante, conscientes de que iba a sacrificar su juventud al lado de un hombre que le triplicaba en edad, y de que tenía una misión de suma importancia. Esa imagen se deterioró con el paso del tiempo, hasta convertirse en una figura impopular. El transcurso de los años, transformaría su alegría y vivacidad, en actitudes adustas y sombrías.​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium