Tal Día como Hoy

Maria Schell

Actriz austríaca

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Maria Margarethe Anna Schell (Viena, 15 de enero de 1926-Preitenegg, Austria, 26 de abril de 2005) fue una actriz de teatro, cine y televisión austríaca. Su carrera actoral comenzó en 1942 cuando, sin experiencia previa alguna, actuó en la película Der Steinbruch (La cantera) del director Sigfrit Steiner. Fue una de las pocas actrices del ámbito germanoparlante que alcanzó fama mundial. La llamaban el "ángel rubio", debido a su rostro luminoso y sus ademanes melodramáticos de niña inocente y sentimental.

Alcanzó fama internacional en 1954 al recibir el premio a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Cannes por su participación en la película antibelicista El último puente de su compatriota Helmut Kaeutner, y posteriormente actuó en algunas grandes producciones como Los hermanos Karamázov de Richard Brooks, así como en numerosas comedias románticas.

En la década del 1960 trabajó en el teatro y la televisión alemanas, e incluso llegó a trabajar en este último medio con su hija Marie-Therese Relin.

Schell nació en Viena, la capital de Austria, hija de la actriz Margarethe (de soltera Noé von Nordberg; 1905-1995), quien dirigía una escuela de interpretación, y Hermann Ferdinand Schell (1900-1972), poeta, novelista, dramaturgo y propietario de una farmacia suizo.​​ Sus padres eran católicos romanos.​ Era la hermana mayor del actor Maximilian Schell y de los actores menos conocidos Carl Schell (1927-2019) e Immaculata "Immy" Schell (1935-1992).

Tras el Anschluss en 1938, su familia se mudó a Zúrich, Suiza. Estudió en un colegio religioso de Colmar (Alto Rin, Francia) y cursó estudios de teatro en la Escuela de Arte Dramático de Zúrich, mientras trabajaba como secretaria para pagárselos. Comenzó su formación en publicidad, pero pronto se adentró en el mundo del cine al conocer al actor y director suizo Sigfrit Steiner.

Debutó en el cine como actriz en 1942 en Der Steinbruch (La cantera), del realizador Sigfrit Steiner, en el papel de Gritli Schell. Volvió a actuar después de la guerra. Trabajó en el cine alemán en varias películas en las que formó pareja junto a O.W. Fischer durante la década de 1950. Su interpretación en Der Engel Mit Der Posaune (El Ángel de la trompeta) (1948) dirigida por Karl Hartl, la llevó a Gran Bretaña para su adaptación en inglés dos años después. Protagonizó películas como The Magic Box de William Friese-Greene, Dr. Holl (1951), So Little Time (1952) y The Heart of the Matter (1953). Su emotiva interpretación le valió el apodo de Seelchen ("alma pequeña"), acuñado por su colega Oskar Werner.

En El último puente (Die Letzte Brücke) hace un intenso retrato de una enfermera alemana capturada por guerrilleros yugoslavos que se va solidarizando con su causa.

Después de dos años de mucho trabajo, incluida su actuación en el ambicioso filme Napoleón de Sacha Guitry de 1955, obtiene un importante éxito en el papel principal del filme Gervaise dirigida por René Clément, la quinta versión fílmica de L'Assommoir de Émile Zola. Su personificación de la lavandera transformada en empresaria que se hunde en el alcoholismo, mereció el premio Volpi en el Festival Internacional de Cine de Venecia, aunque algunos críticos dijeron que había una sobrevaloración de la técnica en su desgarradora interpretación. También fue nominada al Premio de la Academia a la Mejor Película en Lengua Extranjera. Destinada al parecer a la frustración en el amor y en la vida, actuó en 1957 en Noches blancas de Luchino Visconti, la primera de las tres versiones de la amarga historia de amor de Fiódor Dostoievski, en el papel de Natalia, que desecha al joven que está embelesado por ella, en tanto sueña con el eventual regreso de su atractivo pero fugaz amante. Su pintura de la mujer desesperanzada alcanzó nuevas alturas al año siguiente cuando encabezó una adaptación de la historia de Guy de Maupassant, Une vie, de Alexandre Astruc, encarnando a la aristocrática Jeanne, que imprudentemente se casa con un atractivo mujeriego. Cuando enviuda, se queda con su hijo y los recuerdos de una relación amorosa. Schell aporta su acostumbrada inteligencia e intensidad a la película, pero algunos críticos condenan ésta y otras actuaciones como cubiertas por una "dulzura empalagosa".

Se trasladó a los Estados Unidos para el rodaje de su cuarta película: Los hermanos Karamazov (1958), dirigida por Richard Brooks —cuarta versión cinematográfica de la obra homónima del escritor ruso Fiódor Dostoyevski—, en la que personificó a Grushenka. El papel, codiciado por Marilyn Monroe, lo cubrió en consonancia con el resto de su producción, pero no alcanzó el nivel de su siguiente película junto a Gary Cooper El árbol del ahorcado (1959) donde nuevamente interpretó a una sufriente heroína, temporalmente ciega, y atendida por un dedicado médico, mientras estaba a merced de rudos vaqueros. Su vulnerabilidad y su voz plañidera acentuaban el drama, pero el clásico western resultó no más popular que el siguiente filme Cimarrón (1960) con Glenn Ford. Otros papeles famosos en películas incluyen Le notti bianche (1957), Rose Bernd (1957) y Superman (1978). Schell interpretó a la Madre María en la secuela de Los lirios del campo titulada Lirios de Navidad del campo. En 1959 apareció en ¿Cuál es mi línea? como la invitada misteriosa. En 1970, Schell protagonizó junto a Christopher Lee El juez sangriento de Jesús Franco.

Se adaptó mejor en la nueva versión para televisión de Ninotchka. Pero quizás el nivel interpretativo de Greta Garbo era difícil de alcanzar, y así terminó su breve pero ajetreada temporada en Estados Unidos.

Schell volvió a Gran Bretaña para una de las mejores y más polémicas películas de su larga carrera Hombre marcado, de Guy Green, protagonizada por Stuart Whitman como un aparentemente reformado pedófilo que comienza una relación con una viuda que tiene una joven hija. La prensa intrusista y un preocupado siquiatra contribuyen a la tensión dentro de un filme simpático que sería imposible hacer hoy día.

Hacia el fin de una década agitada en la que había actuado, generalmente en primeros papeles, en veinticinco películas en Europa y Estados Unidos con grandes directores como Luchino Visconti, Sacha Guitry, Anthony Mann y Alexandre Astruc; redujo sus compromisos a una película para cine o televisión por año.

De ellas, pocas fueron las que llamaron la atención: en Odessa tuvo la satisfacción de tener un papel importante y trabajar con su hermano Maximilian Schell.

En 1970 actuó en Le Trône de feu (El proceso de las brujas), de Jesús Franco.

Fue una de las innumerables estrellas del filme de 1973, Voyage of the Damned de Stuart Rosenberg, una bien intencionada pero pesada película acerca del SS St Louis, en el que un grupo de refugiados judíos fue embarcado para ponerlos a salvo, solamente para ser rechazados en todos los puertos seguros y tener que volver a Alemania.

Como su hermano Maximilian, María nunca perdió su compromiso con los hechos de la Segunda Guerra Mundial, ni el interés por la literatura clásica. Esa integridad le fue reconocida en 1977 por la Academia de Cine de Alemania con un premio "por su sobresaliente contribución a la industria cinematográfica a lo largo de los años".

Esto tuvo poco efecto en su carrera internacional y, aparte de la televisión, sus apariciones en la pantalla fueron escasas. Entre sus mejores pequeños papeles estuvo el de la SeSpeer en Inside The Third Reich (1982).

Trabajó regularmente en la década de 1990, salvo los períodos en que estuvo enferma, y tres años que tomó como descanso sabático, pero estaba agotada y el público ya no estaba atraído por su emocional, y muy a menudo lacrimosa caracterización de mujeres que eran decididamente no feministas, pero actuó como la matriarca en Der Clan Der Anna Voss, una miniserie en seis partes.

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