Tal Día como Hoy

Marguerite Yourcenar

Escritora francesa

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Marguerite Cleenewerck de Crayencour (Bruselas, Bélgica; 8 de junio de 1903-Bar Harbor, Mount Desert Island, Maine, Estados Unidos; 17 de diciembre de 1987), conocida como Marguerite Yourcenar (primer seudónimo, inventado con las letras de "Crayencour" menos una "c", y luego de nacionalizarse, nombre oficial), fue una novelista, ensayista, poeta, dramaturga y traductora francesa nacionalizada estadounidense en 1947.​ Sobresale por sus novelas históricas escritas con un tono poético y rasgos de erudición.​

Fue una de las escritoras más respetadas en lengua francesa y la primera mujer en entrar en la Academia de este país (Francia).​ Publicó novela, ensayo, poesía y tres volúmenes de memorias familiares que tuvieron una gran acogida por parte de la crítica y los lectores. Su obra más famosa es la novela histórica Memorias de Adriano (1951).

Marguerite Antoinette Jeanne Marie Ghislaine Clenewerck de Crayencour nació en Bruselas (Bélgica). Su madre, Fernande de Carttier de Marchienne,​ que provenía de una familia aristocrática belga, murió a los diez días de su nacimiento por complicaciones en el parto, y la niña fue educada por su padre, Michel-René Clenewerck de Crayencour, que tenía 50 años cuando ella nació y que provenía de una familia aristocrática francesa. Hasta los 10 años vivieron en la casa familiar regentada por la abuela paterna Noemi Dufresne, en el norte de Francia, Mont Noir, en Saint-Jans-Cappel (región Norte-Paso de Calais, actual Hauts de France (fr) ), cerca de la frontera con Bélgica. Yourcenar leía a Racine y a Aristófanes a la edad de ocho años. Su padre le enseñó latín a los 10 y griego clásico a los 12. Después de la muerte de su abuela en 1910, su padre vendió la propiedad familiar en 1913, en contra de la opinión de su otro hijo Michel-Joseph, fruto de un matrimonio anterior y adquirió una casa de verano en Ostende. A partir de entonces la niñez de Marguerite transcurrió entre Lille, la casa de Ostende y largas estancias en la costa azul en Menton o Montecarlo, donde su padre acudía con asiduidad porque era muy aficionado al juego.

Los combates de la Primera Guerra Mundial los obligan a huir de Ostende y refugiarse en Londres. La casa de Ostende es destruida y antes del fin de la guerra se trasladan a París. En medio del ambiente belicista y antialemán que se vive allí, su padre le da a leer las obras de Romain Rolland, ferviente pacifista, que le causan una impresión perdurable. Después de la guerra se trasladan a Montecarlo, con frecuentes viajes a Italia y a Suiza, en Montreux o Lausana, donde su padre acaba instalándose cuando le diagnostican el cáncer que acabaría con su vida poco después.

Marguerite, que nunca acudió a la escuela, recibía la educación básica a través de preceptores y la completaba por los consejos de su padre, que era muy inconformista y había llevado siempre una vida errante por toda Europa en los lugares preferidos por la aristocracia de la época. Su padre, que tenía aficiones literarias, le dio a leer desde muy joven las obras de los mejores escritores europeos de la época como Gustave Flaubert, Maurice Maeterlinck o Rainer Maria Rilke y le introdujo a los autores clásicos como Virgilio, que eran una de sus preferencias. Tenían un método de lectura en voz alta compartido en que se iban alternando en la lectura de la misma obra. Cuando Marguerite muestra sus inclinaciones hacia la escritura, su padre se las alienta de manera firme y encarga la publicación a su costa, en 1921 y 1922, de las primeras obras de la escritora, los poemarios El jardín de las quimeras y Los dioses no han muerto, que ella después apartó del corpus de sus obras que se publicó en la Biblioteca de la Pléiade.

A partir de 1919 abandona su apellido real y empieza a firmar como Marguerite Yourcenar, apellido que es un anagrama de Crayencour (sin una "c") que creó conjuntamente con su padre. Su primera novela, Alexis o el tratado del inútil combate, fue publicada en 1929 poco después del fallecimiento de su padre en Lausana, el cual la leyó poco antes de morir y la calificó de "límpida". Esta breve obra fue bien acogida por la crítica, especialmente por Edmond Jaloux, que señaló las influencias de Gide en su temática y destacó su estilo clásico y austero. Se trata de una larga carta en la cual un hombre, músico acreditado, le confiesa a su esposa su homosexualidad y su decisión de abandonarla en un deseo de verdad. La esposa, Monique, no es otra que Jeanne de Vietinghoff, amiga íntima de su madre y que a la muerte de esta, los invita a su padre y a ella a pasar los veranos en la casa de vacaciones de su familia en la playa de Scheveningen, ya que se habían prometido con su madre ocuparse de los hijos de la otra, si una de ellas moría. La situación de su matrimonio con un barón de la antigua familia livonia de los Vietinghoff, Conrad von Vietinghoff, era similar a la descrita en la novela y tenía dos hijos. El mayor Egon, de la misma edad que Marguerite, que después fue pintor y filósofo y el pequeño Alexis, que murió muy pronto. Su padre se enamora de Jeanne, aunque se distancian pronto y esta representa para Marguerite durante toda su vida el modelo de belleza y de inteligencia femenina. Jeanne murió en 1926, a los 50 años, de cáncer de hígado. Le dedicó su siguiente obra La nueva Eurídice publicada en 1931, por la editorial Grasset, gracias al escritor André Fraigneau, lector de la editorial, cuatro años más joven que ella, con el cual establecerá a partir de entonces una intensa relación literaria, que ella habría deseado llevar más allá, a pesar de las inclinaciones homosexuales de los dos.

Tras la muerte de su padre, Marguerite le retira la administración de sus bienes a su hermanastro Michel e invierte lo que obtiene para que le permita dedicarse a la escritura durante unos diez años. Inicia una vida errante como la de su padre, primero continuando sus viajes a Italia, a Roma y a Nápoles, donde había asistido años atrás a los acontecimientos iniciales del fascismo, como la marcha sobre Roma. De esas estancias surge su obra El denario del sueño, publicada en 1934. En ese mismo año también publica La muerte conduce la trama.

En 1934 inicia una serie de viajes veraniegos a Grecia, a la que confirma como su patria espiritual. Allí conoce a Andreas Embirikos, gran personalidad intelectual, proveniente de una familia de armadores, psicoanalista, poeta y escritor, además de comunista. Entablan una estrecha relación personal, intelectual y seguramente íntima, haciendo frecuentes viajes en barco por las islas griegas. En el verano de 1936 el poeta Constantin Dimaras, un año menor que ella, le da a conocer los poemas de Cavafis, al que había conocido antes de su muerte. Marguerite queda fascinada por sus poemas y propone a Dimaras hacer una traducción conjunta al francés de los mismos. Dimaras explica que hicieron esta traducción en el mismo verano de 1936 en su casa de Atenas con gran dificultad debido a sus discrepancias respecto a la traducción, que Dimaras prefería literal y Yourcenar prefería más libre reelaborando los versos para que tuvieran una entidad propia en francés. Se impuso esta postura, pero Dimaras cree que la traducción pierde el clima mórbido de los poemas de Cavafis. En estos años en Grecia mantiene una relación íntima continuada, que siempre recordó, con Lucy Kyriakos, prima de la mujer de Dimaras, que estaba casada y tenía un hijo.

Para completar los pequeños ingresos que le reportaban sus obras, que no tenían muchas ventas por entonces, tradujo al francés Las olas de Virginia Woolf, reuniéndose con la escritora en su casa de Bloomsbury para aclarar algunos aspectos de su versión, por otro lado muy libre, publicada en 1937. Posteriormente también tradujo en 1939 Lo que Maisie sabía de Henry James, que fue publicada en 1947, y obras de Yukio Mishima.

En 1938 publica dos libros, Los sueños y las suertes en Grasset y Cuentos orientales en La Nouvelle Revue Française (NRF), que la había contratado por recomendación de Paul Morand, quien apreciaba mucho sus obras. El primero es un conjunto de transcripciones poéticas de sus sueños, a la manera de Rilke. El segundo es un conjunto de cuentos sobre leyendas de las culturas de oriente, especialmente la India y Japón, que se han convertido ya en uno de los intereses fundamentales de su pensamiento y se reflejan en su obra.

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