Tal Día como Hoy

Margarita de Valois

Reina consorte de Francia (1589-1599)

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Margarita de Valois o Margarita de Francia (14 de mayo de 1553-27 de marzo de 1615) fue una princesa francesa de la rama Valois-Angulema de la Dinastía de los Capetos.

Por su matrimonio con Enrique de Navarra (futuro rey de Francia, Enrique IV), fue reina de Navarra y posteriormente de Francia. Su matrimonio fue anulado en 1599 por decisión del papa. Era hija del rey Enrique II de Francia y Catalina de Médici y hermana de los reyes Francisco II, Carlos IX y Enrique III.

Su matrimonio, que fue para celebrar la reconciliación de católicos y hugonotes, se vio empañado por la matanza de San Bartolomé y la reanudación de las Guerras de Religión francesas. En el conflicto entre Enrique III y los Descontentos, se puso del lado de Francisco, el duque de Anjou, su hermano menor, y esto provocó una profunda aversión del rey contra ella.

Como reina de Navarra, también desempeñó un papel pacificador en las tormentosas relaciones entre su marido y la monarquía francesa. Moviéndose entre las dos cortes, se esforzó por llevar una vida conyugal feliz, pero su esterilidad y las tensiones políticas inherentes a las guerras de religión causaron el final de su matrimonio.​ Maltratada por un hermano ofendido y rechazada por un marido oportunista, eligió el camino de la oposición en 1585. Se puso del lado de la Liga Católica y se vio obligada a vivir en Auvernia en un exilio que duró veinte años.

Conocida mujer de letras y mente ilustrada, así como patrocinadora extremadamente generosa, tuvo un papel considerable en la vida cultural de la corte, especialmente después de su regreso del exilio en 1605. Era un vector del neoplatonismo, que predicaba la supremacía del amor platónico sobre el amor físico. Mientras estuvo encarcelada, aprovechó el tiempo para escribir sus Memorias. Fue la primera mujer en hacerlo.​ Era de hecho una de las mujeres más de moda de su tiempo e influyó en muchas de las cortes reales de Europa con su ropa.

Ha sido víctima de una tradición historiográfica misógina​ que ha demolido la importancia de sus acciones en la esfera política de la época, para reforzar la transición dinástica de los Valois a los Borbones, dando crédito a la calumnia que circuló en torno a ella y creada y transmitida a través de los siglos, según la cual se trataba de una mujer hermosa, culta, ninfómana e incestuosa. Esta leyenda se ha cristalizado en torno al famoso sobrenombre de Reina Margot (La Reine Margot), inventado por Alejandro Dumas.​

Nacida en el castillo de Saint-Germain-en-Laye, fue la séptima hija de Enrique II de Francia y de Catalina de Médici. Tres de sus hermanos fueron reyes de Francia: Francisco II, Carlos IX y Enrique III. Una de sus hermanas, Isabel de Valois, fue la tercera esposa de Felipe II de España, y Claudia de Francia fue la esposa de Carlos III de Lorena.

Pasó su infancia en el castillo de Saint-Germain-en-Laye con sus hermanas Isabel y Claudia, bajo el cuidado de Charlotte de Vienne, baronesa de Curton, una dama sabia, virtuosa y muy católica.​ Apenas pudo conocer a su padre, que murió en 1559, y con su madre la relación era muy fría y distante, lo que le producía un sentimiento de admiración, por una parte y, por otra, de temor.​ Después de las bodas de sus hermanas, Margarita creció en el Castillo de Amboise con sus hermanos Enrique, duque de Anjou (futuro rey Enrique III), y Francisco, duque de Alençon. Durante su infancia, su hermano Carlos IX le dio el sobrenombre de Margot.​

En la corte francesa estudió gramática, clásicos, historia y sagradas escrituras. Margarita aprendió a hablar italiano, español, latín y griego, además de su francés nativo. Era también competente en prosa, poesía, equitación y danza.​ En 1563 Margarita es llevada a la corte de Francia junto con sus hermanos mayores y el joven Enrique de Navarra. Asimismo acompaña su familia y la corte en el "gran viaje" por toda Francia (1564-1566): durante este período, Margarita tuvo una experiencia directa de la peligrosa y compleja situación política en Francia, y aprendió de su madre el arte de la mediación política.​

Durante la adolescencia de Margarita, Catalina intentó crear un matrimonio dinástico ventajoso para su hija. Un posible pretendiente habría sido Carlos, príncipe de Asturias, pero en 1565, durante la reunión de Bayona, el duque de Alba rechazó esta propuesta.​ Incluso los acuerdos para casar a Margarita con el archiduque Rodolfo fracasaron, así como las largas negociaciones para esposarla con Sebastián I de Portugal, debido a la oposición de Felipe II de España.​

En los mismos años, Margarita tuvo una excelente relación con su hermano, y futuro rey de Francia, Enrique. El duque de Anjou confiaba tanto en su hermana que, cuando tuvo que partir en 1568, para ponerse al frente del ejército real, le encargó la defensa de sus intereses frente a su madre.​

Para Margarita era la primera tarea política de su vida y cumplió concienzudamente la misión encomendada, aunque su hermano, al regreso, ni siquiera se lo agradeció.​ El duque de Anjou había descubierto un idilio secreto de Margarita con Enrique de Guisa (hijo del difunto duque de Guisa y ambicioso líder de los católicos más intransigentes)​ y su presunto plan de matrimonio.​ La reacción de la familia real fue muy violenta: Catalina y Carlos la golpearon y enviaron a Enrique de Guisa lejos de la corte.​ Este episodio pudo ser la causa original del "odio fraternal perdurable" que se produjo entre Margarita y su hermano Enrique, y el enfriamiento, no menos duradero, de las relaciones con su madre.​

Algunos historiadores han insinuado que el duque era el amante de Margarita, pero nada confirma esta teoría.​ Sin mencionar que nada era más reservado en el siglo dieciséis que una hija de rey, que tuvo que permanecer virgen hasta el momento del matrimonio por razones políticas.​ Seguramente después de su boda no fue carnalmente fiel a su esposo,​ sin embargo, resulta difícil discernir lo que hay de cierto o inventado sobre sus relaciones extramatrimoniales. Muchas no tienen ningún fundamento, mientras que otras fueron simplemente platónicas.

La mayoría de las supuestas aventuras de Margarita son el resultado de panfletos destinados a desacreditarla políticamente a ella y su familia. El libelo más exitoso fue Le Divorce Satyrique (1607), que describía a Margarita como una ninfómana. Sin embargo, estas acusaciones difamatorias no resisten el examen cuidadoso de las fuentes.​

Catalina de Médici volvió a plantearse la unión de su hija con el joven líder del partido protestante y primer príncipe de sangre, Enrique de Navarra,​ por determinar la reconciliación entre católicos y protestantes que se hallaban enzarzados en la tercera guerra de religión.​

Margarita cumplió con el deseo de su madre de casarse con Enrique, siempre que no estuviera obligada a convertirse al protestantismo.

Las negociaciones para este matrimonio se llevan a cabo entre Catalina y Juana de Albret, reina de Navarra, madre de Enrique y acérrima defensora de los hugonotes. Juana quedó muy impresionada con la princesa Margarita: «Con su belleza y su ingenio, ejerce una gran influencia sobre la reina madre y el rey, y messieurs, sus hermanos», escribió en una de sus cartas a su hijo.​ Los problemas comenzaron cuando la protestante Juana descubrió que Margarita no tenía intención de abjurar del catolicismo.​ Mientras tanto, las negociaciones matrimoniales fueron obstruidas repetidamente por el Papa y el rey de España.

Cansada de la duración de las negociaciones, Carlos IX decidió que la boda sería celebrada por el Cardenal de Borbón incluso sin la dispensa papal (requerida por la diferencia de religión y el parentesco de los futuros esposos)​, por lo que Juana dio su consentimiento a la boda a cambio de una considerable dote aportada por su nuera. Juana de Albret falleció poco después de concertarse el matrimonio y Enrique se convirtió en el rey de Navarra.​

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