Margaret Sanger (Corning, 14 de septiembre de 1879 - Tucson, 6 de septiembre de 1966) fue una enfermera estadounidense, activista a favor de la educación sexual y la eugenesia, escritora y fundadora de la Liga Estadounidense para el Control de la Natalidad (American Birth Control League). Dicha Liga se convirtió en 1942 en la Federación Estadounidense para la Planificación Familiar (Planned Parenthood Federation of America - PPFA) que, junto a otras asociaciones similares de numerosos países, contribuyó a crear en la India, en 1952, la Federación Internacional de Planificación Familiar de la que fue presidente hasta 1959. Sanger fue proponente de la eugenesia.
Sanger protagonizó varios casos judiciales que facilitaron la legalización del aborto en los Estados Unidos. Sanger ha sido un objetivo frecuente en las críticas de quienes se oponen al uso del aborto como método anticonceptivo pero sigue siendo una figura emblemática del movimiento estadounidense en defensa de los derechos reproductivos.
En 1916 Sanger abrió en Nueva York la primera clínica de control de desarrollo demográfico en los Estados Unidos, lo que condujo a su detención por la difusión de información sobre métodos anticonceptivos. Su posterior juicio y apelación generaron un enorme apoyo para su causa. Sanger consideraba que una verdadera igualdad de la mujer exigía una maternidad libre, es decir, que la mujer pudiera decidir si deseaba tener hijos, cuándo y cuántos. También quería evitar la práctica del aborto inseguro, muy común en la época debido a que el aborto, normalmente, era ilegal. Abrió también una clínica en Harlem.
Sanger, nacida Margaret Louise Higgins, fue la sexta de once hermanos. Sus padres fueron Michael Hennessey Higgins, un albañil librepensador irlandés, y Anne Purcell Higgins, una trabajadora católica también irlandesa de nacimiento. La madre de Margaret, Anne, junto con sus padres emigraron a Canadá cuando aun era una niña, debido a la Gran hambruna irlandesa, estableciéndose posteriormente en Nueva Jersey. Su padre, Michael Hennessey Higgins emigró a los 14 años a EE. UU. y sirvió en el ejército durante la Guerra de Secesión estadounidense, si bien tuvo que esperar a cumplir 15 años para alistarse como tamborilero en la Twelfth New York Volunteer Cavalry. Después de dejar el ejército, estudió medicina y frenología, pero al final optó por convertirse en un cantero, tallando ángeles de piedra, santos y lápidas. Michael Hennessey era un católico que se convirtió en un ateo y un activista por el sufragio femenino y la educación pública gratuita. La madre de Margaret, Anne Higgins estuvo embarazada en 18 ocasiones -teniendo 11 nacimientos vivos- durante 22 años antes de su muerte a la edad de 49 años.
Sanger pasó gran parte de su juventud ayudando con las tareas del hogar y el cuidado de sus hermanos menores. La familia pasaba por largos períodos de extrema pobreza y su madre enfermaba con asiduidad. Sanger asistió a la escuela primaria de St.Mary´s in Coming. Los niños la ridiculizaban por usar ropa vieja y desgastada, ella soñaba con escapar de la pobreza. Con el apoyo de sus dos hermanas mayores, Margaret Higgins asistió al Claverack College y el Instituto Río Hudson pero tuvo que dejar los estudios para cuidar de su madre. En 1902, a los 22 años, se gradúa como enfermera. Posteriormente comienza en el Hospital White Plains como funcionaria en prácticas de enfermería, trabajo que abandonó el verano cuando contrajo matrimonio con el arquitecto William Sanger que además era un anarquista más firmemente contrario que su padre a toda religión organizada. A pesar de la tuberculosis recurrente que padeció, Margaret Sanger dio a luz tres hijos junto a su esposo, disfrutando de una vida tranquila en el Condado de Westchester, Nueva York.
En 1911, los Sanger habían quedado muy afectados por el horror de la fábrica Triangle Shirtwaist. Ciento cuarenta y seis empleados habían muerto en los primeros 15 minutos del incendio. Los empleadores habían bloqueado las puertas de emergencia para evitar que se tomaran recreos. Los Sanger se convirtieron en miembros activos del movimiento por los derechos de los trabajadores. Se organizaron y se manifestaron. Y finalmente se afiliaron al partido socialista, haciéndose amigos de Emma Goldman, una de las primeras mentoras de Sanger en lo que respecta a los derechos de las mujeres y los derechos reproductivos. Los Sanger apoyaban las premisas principales del movimiento laborista. Durante este tiempo participó en debates en círculos radicales y se puso en contacto con el movimiento por el control de la natalidad. Al final de este período abandonó estos círculos para dedicarse al trabajo de enfermería.
En el invierno de 1911-12, Margaret rescató a 119 hijos de trabajadores de la violencia de las huelgas de las hilanderías en Massachusetts. Se había convocado a las fuerzas armadas del estado para evitar que 25.000 trabajadores se organizaran, el 50 por ciento de los cuales eran mujeres. Una mujer fue asesinada. Sanger mantuvo a los niños alejados del peligro y les consiguió hogares temporales en la ciudad de Nueva York. Posteriormente, habló en su nombre en un subcomité legislativo en Washington.
En 1912, Margaret Sanger también trabajaba como enfermera visitante en el Lower East Side de la ciudad de Nueva York. Muchas de las mujeres a las que cuidaba eran inmigrantes judías e italianas. Sanger tuvo la oportunidad de ver hasta 50 mujeres en fila esperando para hacerse un aborto por $5 porque no tenían acceso a anticonceptivos. Cuidó a mujeres gravemente enfermas y a riesgo de morir por intentar hacerse ellas mismas un aborto porque no tenían los $5 para una alternativa menos peligrosa. La situación miserable de estas mujeres le recordó a Sanger la pobreza de su niñez, y su propia lucha contra la tuberculosis: Sanger se había contagiado de su madre mientras la cuidaba los últimos días de su vida.
La experiencia de Sanger como enfermera fue crucial. Fortaleció lo que se convertiría en su eterno compromiso, ayudar a las mujeres a escapar de la pobreza, las enfermedades y la muerte debido al exceso de embarazos. Resumió la miseria de todas las mujeres que había cuidado en su famoso relato sobre Sadie Sachs. A finales de 1912, Sachs casi había muerto después de un aborto autoinducido y le preguntó a su médico cómo ella y su marido, Jake, podían evitar otro embarazo. A Sanger le horrorizó el consejo del médico: “Dígale a Jack que duerma en el techo” (abstenerse de sexo). El tiempo transcurrió. Sadie volvió a quedar embarazada y trató de hacerse otro aborto. Para cuando llegó Sanger, Sadie estaba en coma, y falleció poco después.
Empezó Sanger a dedicarse a la difusión del control de la natalidad, juró encontrar una manera de hacer algo más que simplemente consolar a las mujeres y sus familias en el momento de la muerte. Se transformó en una activista para el cambio social con un objetivo de transformación global, todo niño amado y deseado, y cada mujer responsable de su propio destino.
Hacia finales del año, había publicado el primer artículo de una serie, “What Every Girl Should Know” (Lo que toda joven debe saber) en The Call, una publicación mensual socialista. Escribió con franqueza sobre cómo madura el cuerpo de una mujer desde la niñez hasta la pubertad. Escribió sobre la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Con esta publicación, con intención de no violar las leyes federales de 1873 y subsiguientes contra la obscenidad (posteriormente apodadas "leyes Comstock"), no incluyó información sobre anticonceptivos. Igualmente la censuraron. En 1913, el inspector general de Correos de los EE. UU. prohibió su columna estipulando que las palabras “sífilis” y “gonorrea” eran obscenas. Cuando volvió a imprimirse The Call, apareció un recuadro vacío en el lugar de la columna de Sanger. Un titular en el recuadro decía: “Lo que toda joven debe saber, nada: por orden de la Oficina Postal de los EE.UU”.
Al final, el socialismo la decepcionó. Sus líderes no estaban listos para aceptar la idea de que las mujeres tienen el derecho de decidir cuándo tener un hijo o no tenerlo. Desilusionada por sus “camaradas”, Sanger finalmente se apartaría del movimiento socialista. Sus puntos de vista evolucionaron después de la Primera Guerra Mundial, la Revolución Soviética y las cruzadas anticomunistas cada vez más intensas del gobierno de los EE. UU. Pasó de una opinión sobre la economía basada en las clases sociales a una posición más centrista. Se convirtió en una progresista que creía en reformar el sistema capitalista y construir un estado de beneficencia social sólido. Pero nunca se olvidaría de los trabajadores estadounidenses pobres que debían alimentar varias bocas. Buscaría una manera de aliviar su sufrimiento. En 1914, Sanger decide fundar su propio periódico, "The Woman Rebel" (español: La mujer rebelde). El eslogan de la cabecera de la primera edición decía “Sin dioses ni amos”. A través del periódico desafió las "leyes Comstock." Se comprometió a publicar toda la información existente sobre “el control de la natalidad” – una frase que se imprimió por primera vez. El desafío fue el tema de su primera edición. Al final de la contratapa aparecía un pequeño recuadro que decía:""El deber de una mujer. Confrontar al mundo con una mirada de váyanse al infierno en los ojos; tener un ideal; hablar y actuar desafiando las convenciones'. El gobierno federal le advirtió a Sanger que dejara de publicar. Ella no acató la advertencia y continuó escribiendo, publicando y distribuyendo copias de The Woman Rebel por medio del correo de los EE. UU.. El gobierno suprimió los números de marzo, mayo y julio e impidió que se enviaran por Correos. Sanger fue arrestada en agosto de 1914. Le podrían haber aplicado una pena máxima de 45 años.