Tal Día como Hoy

Marcha verde

Invasión y posterior ocupación militar del Sahara español por parte de Marruecos

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La invasión marroquí del Sahara español, llamada por el gobierno de Marruecos como la marcha verde ​ (en árabe: المسيرة الخضراء‎), fue la invasión y posterior ocupación militar de la entonces provincia española del Sahara,​ iniciada el 6 de noviembre de 1975.

En esa época, el gobierno español se disponía a abandonar el territorio como parte de la descolonización de África, con la presión ejercida por la ONU y las incursiones del Frente Polisario, al igual que anteriormente había otorgado la independencia a Guinea Ecuatorial en 1968. Los saharauis aspiraban a formar un Estado independiente. El plan marroquí consistió en transportar a 350.000 civiles con unidades militares armadas camufladas entre ellos.​ Fue diseñado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y contó con su apoyo logístico y el de la CIA.​ El motivo del apoyo estadounidense y francés a Marruecos fue que preferían un Sahara marroquí a un Sahara títere o satélite de Argelia, rival regional de Marruecos y que, además, formaba parte del bloque comunista.

Marruecos obtuvo el control de la mayor parte del antiguo Sáhara español, que sigue manteniendo a día de hoy. La negativa del pueblo saharaui a someterse a la monarquía marroquí dio lugar al conflicto del Sahara Occidental, aún hoy no resuelto, y cuyo principal episodio fue la guerra del Sahara Occidental.

España en el Sáhara Occidental

Desde finales del siglo XIX, Francia había consolidado su presencia e influencia en el terreno económico y político en Marruecos, alterando el statu quo que sostenía la unidad del Imperio Jerifiano y las posesiones del sultán.​ Además, otras potencias europeas también tenían intereses en Marruecos: España contaba con varias colonias en la costa mediterránea y Gran Bretaña tenía grandes lazos comerciales en la región.​

En un contexto de competición imperialista, Francia quería expandirse en Marruecos para equilibrar su posición con la de Gran Bretaña. A pesar de las inquietudes españolas y británicas, Francia conseguiría que ambos países dieran su visto bueno a la futura ocupación francesa de la mayor parte de Marruecos, permitiendo que el litoral mediterráneo de Marruecos quedara en la zona de influencia española y excluyendo a Gibraltar, que permanecería bajo control británico. Finalmente, en octubre de 1904, se estableció un acuerdo franco-español sobre la repartición de Marruecos.​

En enero de 1906 tiene lugar la Conferencia internacional de Algeciras para tratar la cuestión marroquí, a la que asisten representantes de once potencias europeas (incluyendo a España y Francia), Estados Unidos y Marruecos. Finalmente, con la firma del Tratado de Fez en 1912 Francia las potencias europeas dieron luz verde al proyecto del protectorado francés en Marruecos.​

En noviembre de ese mismo año, con la firma del Tratado de Madrid, España reivindicaba el ejercicio de un protectorado en los extremos norte y sur de Marruecos. La región meridional de protectorado español comprendía un territorio desértico de unos 23.000 km2 que pasaría a conocerse como Sáhara Occidental o Sáhara Español.​La principal razón para la reclamación española de esta región desértica fue geoestratégica, puesto que se quería evitar la presencia de otra potencia europea frente a las costas canarias. Por ello, la ocupación efectiva del territorio no tuvo lugar hasta años más tarde. A pesar de ello, para la población saharaui la colonización española significó discriminación, segregación, sometimiento, cooptación de líderes tribales y aculturación.​

España dividió inicialmente el Sáhara en dos distritos administrativos independientes, Río de Oro, al sur, y Saguía el Hamra, al norte. Posteriormente, se atribuyó a Marruecos la región de Tarfaya, en la que nunca había tenido presencia. Durante la Segunda República Española, la región comenzó a ser conocida como el "Sáhara Español". Es en este momento cuando la presencia española, inicialmente limitada a las zonas costeras, se expandió progresivamente hacia el interior del territorio, incluyendo las áreas más desérticas. Esto marcó el inicio de la ocupación efectiva de toda la región, que pasó a depender de la Capitanía General de Canarias. Por su parte, los líderes tribales saharauis firmaron un acuerdo de sometimiento amistoso, consolidando la denominación de Sáhara Español, que abarcaba también la ciudad de Ifni. Con la guerra civil española se impulsó aún más el proceso de colonización, transformando la limitada presencia costera en una verdadera expansión territorial. A finales de los años 40, durante el franquismo, se realizaron numerosas expediciones con el objetivo de obtener una visión más amplia de las posibilidades de explotación económica de la región.​

La creación del Reino de Marruecos y la situación del Sáhara

En 1956, la independencia de Marruecos se hizo efectiva por la presión ejercida por el Ejército de Liberación Marroquí, lo que suponía la abolición del protectorado y de las divisiones entre la zona española y la francesa. Sin embargo, el problema de la integridad territorial no quedó resuelto, ya que no se incluyeron ciertos territorios en la unificación, entre los que se encontraba el Sáhara Occidental, territorio que los nacionalistas marroquíes reclamaban.​El movimiento nacionalista, que englobaba agrupaciones políticas de distinto signo como el partido conservador del Istiqlal (que posteriormente se desintegró formando la progresista Unión Nacional de Fuerzas Populares) y el Partido Comunista Marroquí (que posteriormente se transformó en Partido de la Liberación y del Socialismo, PLS en 1968 y Partido del Progreso y del Socialismo, PPS en 1974), exigía la restauración de la integridad territorial que los pactos de independencia no habían conseguido recuperar.​

El reclamo del movimiento nacionalista de Marruecos, además de reproches encubiertos a la monarquía (en primer lugar a Mohamed V y posteriormente a Hassan II), culpable de los pactos con Francia y España, desencadenó también una batalla bélica dirigida en 1957 por el Ejército de Liberación Marroquí (conocido en España como "Bandas Armadas") en las regiones de Ifni y el Sahara Occidental.​ Así, a través de la guerra de Ifni (1957-1958), el Ejército de Liberación Marroquí intentó hacer realidad la idea del Gran Marruecos.​

A pesar de que Marruecos no logró obtener los territorios saharauis, la entrada de España en Naciones Unidas en 1955 implicaba asumir las obligaciones de descolonización incluidas en la Carta de las Naciones Unidas.España intentó evitar la descolonización declarando al Sáhara la provincia número 53 en 1958, otorgando por tanto la nacionalidad española a la población saharaui.​En la provincia del Sáhara, el gobierno español promovió la concepción de un territorio aislado de su entorno marroquí y mauritano, con el objetivo de distanciar al máximo a la población saharaui del contacto natural con sus vecinos.​En este sentido, un documento marcado como "secreto" por el Alto Estado Mayor español en abril de 1960, denominado El Sahara español y los territorios vecinos y redactado en relación con la provincialización de Ifni y el Sáhara, planteaba "sustraer a nuestros saharauis de la influencia de mauritanos y marroquíes" y ejecutar "una política antimarroquí, pero no nacionalista", lo que constituyó el fundamento de la política española para los años venideros.​

Por su parte, la ONU nunca aceptó la provincialización como una justificación para no descolonizar el territorio. Por ello, en 1960, la Asamblea General de la ONU incluyó al Sáhara Occidental en la lista de territorios no autónomos y sometidos a escrutinio del Comité de Descolonización.​

Sin embargo, el régimen franquista se negaría a facilitar un proceso de descolonización, creando además más infraestructuras, explotando los recursos mineros de la región y sedentarizando a parte de la población saharaui.​De esta manera, las relaciones de España con el pueblo saharaui se fueron deteriorando. Esta situación se mostró claramente en los incidentes de Jatarrambla de 1970. En este sentido, el general Pardo de Santallana, gobernador del África Occidental Española entre 1954 y 1957, explica esta situación por:"La falta de interés por parte del gobierno de España en aquellos territorios (...) con la asignación de unos ridículos presupuestos (...); la escasa valoración política y la precaria información que se tuvo y se ejerció por parte de los administradores con las tribus del desierto (...); y la escasa visión de futuro al no integrar, con más representatividad y con la celeridad que requería el momento, a la juventud del pueblo saharaui."​

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