Marbella es un municipio y ciudad del sur de España, perteneciente a la provincia de Málaga, en la comunidad autónoma de Andalucía. Está integrada en la comarca de la Costa del Sol Occidental y es la sede de la mancomunidad de municipios homónima y la cabeza del partido judicial que lleva su nombre.
Marbella está situada a orillas del Mediterráneo, entre Málaga y el estrecho de Gibraltar, en la falda de la Sierra Blanca. Su término municipal ocupa una superficie de 117 km², atravesados por la autovía y la autopista de peaje llamadas del Mediterráneo, principales accesos al municipio.
Con una población de 159 786 habitantes (INE 2025), es el segundo municipio más poblado de la provincia y el séptimo de Andalucía. Además, es una de las ciudades turísticas más importantes de la Costa del Sol y de toda España. Durante la mayor parte del año es centro de atracción del turismo internacional gracias principalmente a su clima y su infraestructura turística. Aunque menos conocido, la ciudad también cuenta con un significativo patrimonio arqueológico, con varios museos y espacios escénicos, así como un calendario cultural con eventos que van desde el reggae hasta la ópera.
Protagonista en la temprana revolución industrial española en el siglo XIX, Marbella ha experimentado un crecimiento continuo a lo largo del siglo XX y comienzos del siglo XXI, desarrollando una economía basada en la oferta turística destinada a visitantes y residentes temporales de medio y alto poder adquisitivo.
El término municipal marbellí ocupa una franja que se extiende a lo largo de 27 km de costa, refugiada por las laderas del Cordón montañoso Litoral penibético que forman las sierras Bermeja, Palmitera, Real, Blanca y Alpujata. Debido a la proximidad de la sierra con la costa, la ciudad presenta un gran desnivel entre las partes norte y sur, propiciando así vistas del mar y la montaña desde casi todos los puntos de la ciudad. El litoral está densamente urbanizado. La mayor parte del suelo no edificado corresponde a campos de golf o a pequeñas zonas residuales.
La ciudad se alza a 25 metros sobre el nivel del mar y está situada a 60 km de la capital malagueña.
Marbella limita al norte con los municipios de Istán y Ojén, al noroeste con Benahavís, al oeste con Estepona y al este con Mijas.
Se distinguen cinco unidades geomorfológicas: Sierra Blanca, piedemonte de la Sierra Blanca, lomas y colinas, vegas y dunas. La Sierra Blanca se sitúa en la zona más central, cubriendo prácticamente el núcleo urbano antiguo. Su cumbre es La Concha (1215 m s. n. m.). En la zona este se encuentra la Loma de Puerto Llano con el cerro Atalaya (459 m s. n. m.).
La topografía de Marbella se caracteriza por la presencia de extensas llanuras litorales como la vega de San Pedro Alcántara formadas a partir de materiales erosionados. Tras las llanuras se extiende una zona de altitudes entre los 100 y 400 m s. n. m., ocupada por cerros y lomas, detrás de la que se alzan el piedemonte y el abrupto relieve de Sierra Blanca.
La costa es en general baja y arenosa, con playas que van siendo cada vez más extensas cuanto más al este nos encontremos, entre el puerto pesquero y el de Cabopino. A pesar de la intensa urbanización del litoral, aún se conserva una zona de dunas en el extremo oriental del municipio, las Dunas de Artola.
La totalidad del municipio se encuadra dentro de la Cuenca Mediterránea Andaluza. Los cursos de agua son cortos y salvan grandes pendientes, por lo que a menudo generan torrentes. Entre ellos destacan el río Guadalmina, el río Guadaiza, el río Verde y el río Real, que recogen la mayor parte del agua del término municipal. La irregularidad del régimen de lluvias tiene como resultado que los cursos de agua sean intermitentes, estando a menudo secos en verano. Los numerosos arroyos que atraviesan la ciudad han sido embovedados en su mayoría.
El embalse de la Concepción abastece a la población de agua potable. Aparte de este existen otros, que datan del siglo XIX, como el Viejo y el Nuevo de la antigua Colonia agrícola de El Ángel, o el de Las Medranas y Salto del Agua de la Colonia de San Pedro Alcántara.
De acuerdo con la clasificación climática de Köppen presenta un clima mediterráneo típico (Csa). Marbella está protegida en su franja norte por la Sierra Blanca, estribación sur de la sierra de Las Nieves, por lo que el municipio goza de un microclima que origina una temperatura media anual de 18 °C. Las precipitaciones rondan la media de 628 l/m² mientras que las horas de sol al año son unas 2900.
A pesar de la presión urbanística aún se conservan reductos naturales en la sierra, donde crecen castaños, cerezos, helechos, pinsapos de repoblación, pinos carrascos, piñoneros, insignes y resineros. La fauna está representada por 81 aves (y, entre ellas águilas calzadas, carabós, charrán patinegro, cuervos, garcetas, gavilanes, vencejos,...), además de ginetas, tejones, cabras montesas, corzos, garduñas, zorros y conejos.
En la costa se encuentra el Monumento Natural de las Dunas de Artola, uno de los pocos espacios naturales protegidos en primera línea de playa de la Costa del Sol, que contiene ejemplares de barrón o cardo marítimo, narciso de mar y arbustos como la sabina caudada. Del ecosistema submarino de las aguas marbellíes destaca la Posidonia oceanica, planta endémica del Mediterráneo presente en la zona de Cabopino.
En el término municipal se han encontrado restos que atestiguan que ya estuvo habitado desde el Paleolítico y durante el Neolítico. Algunos autores opinan que el origen de la actual Marbella podría ser un asentamiento fenicio de los que abundaron en la costa de la provincia de Málaga. Sin embargo, no se han encontrado restos de ningún asentamiento significativo, aunque sí han aparecido diversas piezas en diferentes puntos del término municipal, como en los yacimientos de Río Real y Cerro Torrón.
Queda probada la existencia de un núcleo de población romana en lo que hoy es el Casco Antiguo: los sillares de la muralla los tres capiteles jónico incrustados en ella, recientes descubrimientos en la calle Escuelas y otros muchos restos dispersos en la población así lo atestiguan. También encontramos otros asentamientos romanos junto a los ríos Verde y Guadalmina: villa romana de río Verde, termas romanas de Guadalmina y los restos de la basílica paleocristiana de Vega de Mar, que rodeada por una necrópolis visigoda prueba la continuada presencia humana posterior en la zona.
Durante la época islámica, y tras arrasar los normandos las costas de Málaga, los musulmanes fortificaron la plaza, construyendo en el siglo X un castillo y, posteriormente, varias torres almenaras y una cerca que protegía la ciudad. Esta se componía de calles estrechas y pequeñas edificaciones con grandes patios, siendo las edificaciones más notables la alcazaba y la mezquita. El núcleo urbano estaba rodeado por huertas, siendo los cultivos más afamados los higos y las moreras para la producción de gusanos de seda. El nombre actual puede derivar del nombre que los árabes le dieron: Marbal·la (مربلة), que a su vez, conforme a algunos estudios lingüísticos, deriva de un topónimo íbero anterior.