Tal Día como Hoy

María de Zayas

Escritora del Siglo de Oro español

Anúncio

María de Zayas Sotomayor (Madrid, 12 de septiembre de 1590-17 de enero de 1653)​ fue una escritora española del Siglo de Oro. Sus novelas cortas tuvieron gran éxito y se siguieron reimprimiendo hasta que en el siglo XVIII la Inquisición decidió prohibirlas. Fue, junto a Ana Caro de Mallén y sor Juana Inés de la Cruz, una de las tres grandes escritoras del siglo XVII español. Está considerada como una de las representantes del feminismo premoderno en España.​

Nace y fue bautizada en la parroquia de San Sebastián en Madrid el 12 de septiembre de 1590; sus padres pertenecían a la baja nobleza: Fernando de Zayas y Sotomayor y María Catalina de Barrasa. Él era capitán de infantería y en 1628 obtuvo el hábito de la Orden de Santiago.​ Durante los años 1610 y 1616 el padre de María residió en Nápoles y allí estuvo al servicio de uno de los personajes de la época, del cual se desconoce el nombre. Fernando de Zayas y Sotomayor fue el mayordomo del virrey Pedro Fernández de Castro VII, quien es el conde de Lemos. Es por ello que lo más probable es que María junto al resto de su familia se trasladaran a Nápoles para acompañar a su padre. Esto se nota en los escritos de María, ya que en estos se aprecian verdaderamente que conoce el lugar y sabe como desenvolver a los personajes de una manera sencilla; y eso solo se consigue mediante el conocimiento preciso del lugar.

A su vuelta a Madrid después de que viviera en Nápoles, heredó la imprenta de su tía, la cual se encontraba en Madrid. A pesar de que en aquella época se comenzaban a dar más mujeres en la escritura y en ese mundo, pero en su caso no estuvo bien vista, ya que no era lo común que una mujer realizara esas tareas por si sola.

Tuvo amistad con la también escritora Ana Caro de Mallén, con quien se especula pudo residir en Madrid, esta escritora se dirigía a Zayas Sibila Montuana. Aparte de su amistad con la escritora anterior, también fue relacionada con Diego de Montalbán y en Apolo de Lope de Vega fue nombrada por este.

Durante los años 1625 y 1635 fueron suspendidas la impresión de sus obras por la Junta de Reformación, es por ello que no podía imprimir y publicar sus obras en Madrid, es decir, que este veto de la Junta de Reformación solo afectaba al Reino de Castilla. Por lo que eso implicaba que en el Reino de Aragón podía seguir imprimiendo y publicando sus obras libremente. Es por ese motivo que residió durante un tiempo en Zaragoza (allí conocería al impresor Pérez Montalbán), siendo allí donde publicó la primera parte de sus Novelas ejemplares y amorosas (1637); diez años después, en Madrid, se publicó Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto (desengaños amorosos) siendo la segunda parte de la publicada en 1637 y en este caso contiene la obra 20 novelas más. Fue en 1647 que fue cuando su veto se disolvió y pudo volver a su ciudad natal. También es posible que residiera en alguna ocasión en Sevilla o Granada, o incluso en Barcelona, según Kenneth Brown, pues este encontró alusiones a la autora en el Vexamen de 15 de marzo de 1643 del poeta barcelonés Francesc Fontanella, así que es muy posible que residiera allí en 1643. Otros datos relativos a la reimpresión de algunas de sus obras le llevan a afirmar que, o bien regresó a Barcelona hacia 1647, o bien nunca se marchó de allí.​ También es dudoso pero aun así es importante de añadir que algunas obras de María de Zayas fueron traducidas a otros idiomas europeos, lo que daría aun más prestigio a nuestra escritora.

Por su parte, María José Martínez indica la posibilidad de que María de Zayas y Madame de Sévigné se hubiesen conocido porque

Pero esta opinión no es muy plausible: Paul Scarron plagió a casi todos los autores relevantes del barroco español.

Los restantes datos son aún más dudosos y se fundan en las presuntas alusiones autobiográficas de los textos publicados por la autora, con particular predilección por su feminismo, que es completamente real y cierto. Un feminismo premoderno, como solo era posible entonces. Unos deducen que lo impulsa un mero desengaño personal y se trata de simple antimachismo,​ y otros, más centrados en la genealogía del feminismo, señalan su denuncia de la opresión que sufren las mujeres y del trato que reciben por parte de los hombres.​

Hasta hace tiempo se tenía asumido que la pista de María se perdía en 1647, pero hay documentos que confirman los detalles de su deceso y sepultura. Según la partida de defunción localizada por Mercedes Agulló y Cobo (1970) y defendida posteriormente por Alberto Rodríguez de Ramos (2014, 2022), María de Zayas falleció el 17 de enero de 1653 en Madrid, pobre de solemnidad, siendo enterrada en la iglesia de San Millán. Esta identificación se ve reforzada por una carta autógrafa de la autora fechada el 31 de julio de 1652, descubierta por Manuela Sáez González (2023), en la que se describe en situación de extrema pobreza y mala salud.​ ​

En 2019 se publicó un estudio firmado por Rosa Navarro Durán​ donde afirma que la autora es solo un heterónimo de Alonso Castillo Solórzano. Esta hipótesis, sin embargo, ha sido rechazada por otros investigadores, como José Manuel Fradejas, a través de un análisis estilométrico de la obra de la autora en comparación con textos de Castillo Solórzano.​

La primera parte de sus Novelas amorosas y ejemplares o Decamerón español (Zaragoza, 1637) está formada por diez novelas cortesanas en que analiza los estratos sociales superiores de su época, con visible influencia de Miguel de Cervantes.​

Del Decamerón de Giovanni Boccaccio toma la fórmula del marco narrativo: la reunión por culpa de una enfermedad (en vez de la peste, unas cuartanas de Lisis) de unos personajes que, a lo largo de cinco noches narran en cada una de ellas dos novelas de gran crudeza.

Frente a otros novelistas contemporáneos, no pretende exhibir su ingenio cortesano complicando el estilo con expansiones y ornamentos culteranos, ni se hace pasar por moralista sermoneando a la manera de Mateo Alemán: le interesan más la amenidad narrativa y la descripción psicológica de los personajes y de los ambientes en que se mueven. Además, hay un fuerte componente de denuncia social: su revelación de injusticias indignantes reflejan una fuerte independencia y un recio orgullo femenino, sin ahorrar crudeza en las escenas escabrosas. Además refleja como nadie los efectos demoledores y opresivos de la pasión.

La segunda serie lleva el título de Novelas y saraos (Barcelona, 1647) y Parte segunda del Sarao y entretenimientos honestos (1649), reeditados bajo el título de Desengaños amorosos. Con relatos como Amar solo por vencer o La esclava de su amante, solo se diferencia de la primera en que aumenta la truculencia y escabrosidad de los argumentos, habiendo sido por ello considerada la pionera de la literatura de terror española.​

No son testimonios suficientes para hacerse una idea de a qué grado habría podido llegar su teatro ni sobre todo su poesía, pues temas tan baladíes como los de circunstancias vedan la conjetura. El valor esencial de Zayas se centra en la fuerza de sus creaciones narrativas y su flexible prosa, absolutamente libre de los usuales elementos morales que lastran a los demás novelistas de su época, con el solo precedente de Miguel de Cervantes, de forma que se le puede llamar con justicia la segunda mejor narradora "pura" de su época en frescura y novedad, y como el gran alcalaíno no tendrá tampoco epígonos. De su época extrae el gusto morboso por la violencia, la crueldad, la magia y los encantamientos, pero se separa de ella en la interpretación moral que hace de los hechos y que en ella no es tanto moraleja como el escarmiento derivado de los hechos mismos. Este distanciamiento, y sus virtudes de escritora, constituyen lo sustancial de su eficacia literaria.

Se aproxima a veces a la narrativa picaresca con una crudeza que no desmerece del Buscón de Quevedo; tampoco queda atrás cuando cultiva el género de la novela bizantina cervantesca en La fuerza del amor o El prevenido engañado. Pero quizás lo que más sorprende en ella es la insólita desenvoltura con que se comportan los personajes femeninos en el aspecto sexual y amatorio: desde la que persigue a un hombre que ve por el balcón hasta la que guarda un amante negro en el establo hasta devorarlo sexualmente «antes de infinitos adulterios». No en vano, en el siglo XVIII la Inquisición prohibió reimprimir sus novelas.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
María de Zayas | World in Stories