María de Egipto o Santa María Egipcíaca (c. 344 – c. 421 o 422) fue una asceta que se retiró al desierto, cruzando el río Jordán. Es venerada como patrona de las mujeres penitentes, muy especialmente en la Iglesia copta y ortodoxa, pero también en las Iglesia católica y anglicana. La Iglesia ortodoxa celebra su festividad en el día de su «descanso», el 1 de abril, y el "Domingo de Santa María de Egipto", el quinto domingo de la Gran Cuaresma.
La principal fuente de información sobre Santa María de Egipto es la Vita escrita por Sofronio, Patriarca de Jerusalén (634 - 638).
Santa María nació en algún lugar de Egipto, y a los doce años se escapó a la ciudad de Alejandría, donde vivió una vida extremadamente disoluta. Muchos escritos se refieren a ella como una prostituta durante este período, pero en su Vita se afirma que se negó a menudo a aceptar el dinero ofrecido por sus favores. Según la hagiografía, impulsada solo por «un deseo insaciable y una irrefrenable pasión». En la misma línea, la Vita expone que vivía principalmente de la mendicidad, trabajando en el hilado de lino.
Después de diecisiete años viviendo este estilo de vida, viajó a Jerusalén para la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Emprendió el viaje como una especie de "anti-peregrinación", afirmando que esperaba encontrar en la multitud de peregrinos aún más socios en su lujuria. Consiguió el dinero para su viaje ofreciendo sus favores a otros peregrinos, y continuó su habitual estilo de vida por un corto tiempo en Jerusalén.
Su Vita relata que, cuando intentaba entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro para la celebración, una fuerza invisible le impidió hacerlo. Consciente de que este extraño fenómeno era a causa de su impureza, sintió un fuerte remordimiento y, al ver un icono de la Theotokos fuera de la iglesia, rezó implorando perdón y prometió renunciar al mundo (es decir, convertirse en una asceta).
Más tarde intentó de nuevo entrar en la iglesia, y esta vez se le permitió. Después de venerar la reliquia de la cruz, regresó al icono para darle las gracias, y escuchó una voz diciéndole, "Si cruzas el Jordán, encontrarás un glorioso descanso". De inmediato fue al monasterio de San Juan Bautista en la ribera del río Jordán, donde recibió la comunión.
A la mañana siguiente cruzó el Jordán y se retiró al desierto a vivir el resto de su vida como una ermitaña. Según la leyenda, llevó para sí sólo tres panes (símbolo de la eucaristía), y vivió de lo que podría encontrar en la naturaleza.
Aproximadamente un año antes de su muerte, después de 47 años en soledad, le contó su vida a San Zósimo de Palestina, que se había encontrado con ella en el desierto. Cuando encontró inesperadamente a la mujer en el desierto, ésta estaba completamente desnuda y casi irreconocible como humana. Pidió a Zosimo que le tirara su manto para cubrirse con él, y después le narró la historia de su vida, manifestando una maravillosa clarividencia.
Quedaron en encontrarse de nuevo en el Jordán el Jueves Santo del año siguiente, y llevarle la comunión. Al año siguiente, viajó Zósimo al mismo lugar donde se reunió por primera vez con ella, a una veintena de días de viaje desde su monasterio, y allí la encontró muerta. De acuerdo con una inscripción escrita en la arena al lado de la cabeza, había muerto en la misma noche que le dio la comunión y de alguna manera había sido milagrosamente transportada al lugar donde la encontró, y su cuerpo se preservó incorrupto. Zósimo, de nuevo según la leyenda, enterró su cuerpo con la ayuda de un león del desierto. A su regreso al monasterio, relató la historia de María a los hermanos, y entre ellos se conservó como tradición oral hasta que fue escrita por San Sofronio.
Hay desacuerdo entre las diversas fuentes sobre la fecha de la vida de María egipcíaca. Los Bolandistas datan su muerte en el año 421, pero otros dan como fecha el 522 o el 530. El único indicio dado en su vida es el hecho de que el día de su reposo fue el 1 de abril, Jueves Santo, pues la Semana Santa tuvo que celebrarse el 4 de abril del año de su muerte.
Según el calendario juliano de uso en la época, hay 24 años en el que el 1 de abril fue jueves. De éstos, los años en los que la Pascua caería el 4 de abril son el 443, 454, 527, 538, y 549.
Es notable que el Synaxarion exponga que Zósimo vivió durante el reinado del emperador Teodosio el Joven, que reinó del 408 al 450. Según la tradición, Zósimo vivió casi cien años, muriendo en el siglo VI, y en la Vita se dice que tenía cincuenta y tres años de edad cuando se reunió con Santa María de Egipto.
En la iconografía clásica, Santa María de Egipto es habitualmente representada como una anciana demacrada muy bronceada tras largos años en el desierto, bien desnuda cubierta por su largo cabello desgreñado o medio cubierta por el manto que pidió prestado a Zósimo. Se la representa a menudo con los tres panes que compró antes de emprender su viaje al desierto.
Hay una capilla dedicada a ella en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, que conmemora el momento de su conversión.
En Italia hay tres iglesias dedicadas a la santa: dos en Nápoles (iglesias de Santa Maria Egiziaca a Forcella y de Santa Maria Egiziaca a Pizzofalcone) y una en Roma.
En España, el monasterio Benedictino de San Salvador, en Oña, uno de los más importantes de castilla, posee unos interesantísimos frescos del siglo XIV que narran, en dos filas, la vida de Santa María Egipciaca, desde su época de prostituta hasta su muerte como eremita convertida al cristianismo.
En el entorno de órdenes religiosas inspiradas en María de Egipto comenzaron a construirse en España desde el siglo XIV diversos «establecimientos o casas» denominadas genéricamente de Egipcíacas. (En 1372 se funda una casa de Egipcíacas en Barcelona).
En España denominase indistintamente como Arrepentidas, Recogidas o Egipcíacas para referirse a aquellas mujeres que abandonaban el ejercicio público de la prostitución, ergo antes de la conversión denominadas «mujeres públicas».