María Tereza Montoya Pardavé (Ciudad de México, 17 de junio de 1900-1 de agosto de 1970) fue una actriz y empresaria teatral mexicana.
Nació el 17 de junio de 1900 en la Ciudad de México, en el callejón de La Buena Muerte, del barrio de Regina, en el centro histórico. Hija del actor y director de ascendencia española y socio fundador de la primera Unión de Actores Mexicanos, José Felipe Agustín Montoya Alarcón, y de Dolores Pardavé Bernal, también de ascendencia española, quien fuera tiple de zarzuela y opereta, tía del también conocido actor mexicano Joaquín Pardavé y del director de cine Miguel M. Delgado. Contrajo matrimonio en dos ocasiones, la primera con el actor y director español Julio César Rodríguez del Río en 1915, con quien procreó dos hijos, Juan Carlos Rodríguez Montoya y la actriz Alicia Rodríguez Montoya, y la segunda con el actor y director Ricardo Mondragón Roldán, con quien tuvo a la menor de sus hijos, la también actriz María Teresa Mondragón Montoya.
Para su carrera artística la Montoya cambió la "s" de su nombre por la "z". Debutó en el teatro a los tres meses de edad en la obra teatral El jorobado (también conocida como Enrique de Lagardere): al utilero se le había olvidado el muñeco que representaba a una niña de pecho y, no sabiendo qué hacer, su padre ordenó que le trajeran a su hija que se encontraba en el palco con su madre. Así fue cómo María Teresa apareció por primera vez en escena.
En 1908 fallece su padre, que había sido considerado uno de los mejores actores de su época y solía interpretar el género entonces llamado “de capa y espada” siendo Don Juan Tenorio y El jorobado sus dos grandes éxitos. Ella, su hermano y su madre padecen todo tipo de privaciones, a partir de esta fecha continúa trabajando en todas las compañías que requieren papeles infantiles (aunque sean de niño), y se convierte en la cabeza de la familia haciéndose cargo de su madre y de su hermano.
En 1911 en el teatro Hidalgo, hace su debut en octubre en la compañía de Pedro Vázquez como dama joven en la obra La madre de Santiago Rusiñol. En el teatro Colón en esa temporada alterna con Doña Dora Vila. En 1912 siendo aun niña, es contratada por la compañía de Gustavo Lara y Rosas Arriaga para hacer una gira por Oaxaca, Michoacán y Guadalajara. En 1913 ingresa a la compañía de Ricardo Mutio - Dora Vila. Obtiene su primer beneficio el sábado 13 de enero con la obra Fernanda, de V. Sardou, y durante dos años cosecha éxitos en el teatro mexicano.
María "Tereza" formó su primera compañía teatral a los 17 años de edad en 1917, gracias a la ayuda y apoyo del entonces General Pablo González Garza, quien la financió con tres mil pesos. Se inicia como empresaria teatral junto con su hermano, el también actor Felipe Montoya, y su entonces amigo de la infancia Ricardo Mondragón, con quien se casaría años después, y comienza una gira por el interior de la República que fracasa debido a su inexperiencia.
En 1918 forma parte de la compañía de Prudencia Grifell donde obtiene sus primeros éxitos en el teatro Colón con las obras El reino de Dios de Gregorio Martínez Sierra, y Los cachorros de Benavente. Al término de esa temporada, ese mismo año forma parte de la compañía de Julio Taboada y Mercedes Navarro en el teatro Ideal como dama joven en obras como: Una mujer sin importancia de Oscar Wilde, Vientos de oriente de M. Leugli y La Gioconda de Gabriele D’Annunzio. De allí pasa al teatro Virginia Fábregas con la compañía cómica de Luis G. Barreiro.
En 1919 debuta en cine con la cinta El automóvil gris y hace su debut como primera actriz en la compañía de Ricardo Mutio con la obra La pobre Bertha de Adrià Gual y Queralt, en el teatro Ideal. Esta temporada duró dos años con un estreno semanal de obras como: Amanecer, La calumniada, La reina de Tebas, El roble de la jaros y Un drama de Calderón, de Pedro Muñoz Seca. En mayo de ese año estrena Malvaloca de los Hermanos Álvarez Quintero y Lulu, de Salvador Bartolozzi.
En 1922 forma nuevamente su propia compañía e inicia una gira por todo el interior del país y el sur de EUA, Veracruz, Mérida, San Luis Potosí, Monterrey, Saltillo, Guadalajara, Colima, Mazatlán, Manzanillo, Tepic, Culiacán, Guaymas, Hermosillo, Navojoa, Nogales, Mexicali, Caléxico, Los Ángeles, Phoenix, El Paso, Tucson, Chihuahua (donde conoce al General Francisco Villa), Torreón, Durango, Aguascalientes, León y Querétaro. En 1923 le estrena la obra de teatro Cumbres de nieve a Catalina D'Erzell (Catalina Dulché y Escalante), a la sazón una de las dramaturgas más taquilleras de principios del siglo XX.
En 1924 la compañía de María "Tereza" hace una temporada en el teatro Virginia Fábregas hasta que el mes de mayo sale de gira a La Habana, Cuba. En 1928 realiza otra gira más por toda Latinoamérica, donde la prensa del Perú le entrega un cuadro de plata, y en Argentina se coloca una placa de bronce en el teatro de Santa Fe, donde se consagra con La sombra de Darío Niccodemi, y siguió con La malquerida, una obra que causó gran revuelo en Buenos Aires. En 1929 le entregan la medalla conmemorativa por las cien representaciones de dicha obra, en un homenaje con pergamino por los poetas uruguayos en el teatro Solís de Montevideo organizado por Juana de Ibarbourou.
Fue socia fundadora de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), junto con su segundo esposo y un grupo selecto de actores, entre los que figuraban Mario Moreno "Cantinflas", Fernando y Andrés Soler, Jorge Negrete, Miguel Manzano, Jorge Mondragón, Carlos López Moctezuma, Sara García, José Elías Moreno y Felipe Montoya Pardavé, entre muchos otros.
En 1929 y 1934 se embarca desde Cuba y sale de gira a España después de que doña María Guerrero la había invitado; no se había logrado antes tan esperado encuentro pero finalmente viaja al Viejo Continente, donde presentó una serie de obras teatrales entre las que destaca La sombra de Darío Niccodemi y La mujer desnuda de Henry Bataille. Posteriormente representó y se consagra con La malquerida, obra del dramaturgo español y Premio Nobel de literatura (en 1922) Jacinto Benavente, en el Teatro Alcázar de Madrid,
Después de los éxitos obtenidos y el haber triunfado frente a críticos, dramaturgos y el pueblo español, el rey Alfonso XIII de Borbón, la cita en el Palacio de la Zarzuela a través del Duque de Miranda y el entonces embajador de México en España Enrique González Martínez, para felicitarla personalmente. La Montoya siguió con su gira programada por Bilbao, Valladolid, Salamanca, Zamora y San Sebastián. Ahí, en el teatro Kursaal, los reyes fueron a verla por segunda ocasión: esa noche presentaba Anfisa de Leonid Andréiev y obtuvo un notable éxito y grandes críticas. Siguió por Palencia, Burgos, Toledo, Albacete, Valencia y Zaragoza, con más éxitos y críticas maravillosas. Y volvió a Madrid, esta vez al teatro de la Zarzuela. Ya se hablaba de la caída del rey, y por esas fechas se anunció que terminaría su temporada en España. Había estado allí cinco años, y se le organiza una función de homenaje y despedida para su regreso a México la Agrupación de Amigos del Teatro Universal y el Círculo de Bellas Artes de Madrid la despiden como consagrada artista mexicana. Destacan las figuras de Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Muñoz Seca y Eduardo Marquina. Le regalan un álbum con más de quinientas firmas, muchas de las cuales provenientes de la cárcel, como las de Niceto Alcalá Zamora, Julio Álvarez del Vayo y Fernando de los Ríos.
La Montoya representó más de quinientas obras teatrales con los mismos éxitos, y su repertorio abarca desde piezas mexicanas y españolas hasta francesas, inglesas, italianas, alemanas, noruegas, norteamericanas y sudamericanas, entre las que destacan La pobre Bertha, La sombra, La de los ojos locos, Anfisa, La casa de Bernarda Alba, Zaza, La mujer desnuda, Del brazo y por la calle, Diferente, Locura de amor, La verdad sospechosa, La mujer X, Catalina de Rusia, La dama del alba, Madre Coraje o Los padres terribles. La prensa española y los medios de comunicación la llaman "María Tereza, argonauta del arte".