María Teresa Carlota de Francia, Madame Royale (19 de diciembre de 1778-19 de octubre de 1851) fue una princesa francesa y primogénita de Luis XVI de Francia y María Antonieta de Austria, siendo la única de los hijos de los monarcas en llegar a la edad adulta. Contrajo matrimonio con su primo hermano, el duque de Angulema Luis Antonio, hijo de Carlos X, y pretendiente legitimista al trono francés hasta su muerte.
María Teresa se convirtió en delfina de Francia tras la subida al trono de su suegro en 1824, llegando a ser técnicamente reina de Francia durante 20 minutos, el 2 de agosto de 1830, tiempo que pasó entre que el rey firmase el acta de abdicación y antes de que su esposo firmase, a regañadientes, el mismo documento.
María Teresa nació el 19 de diciembre de 1778 en el Palacio de Versalles, siendo el primer vástago de Luis XVI y María Antonieta tras ocho años de matrimonio. Como hija del rey de Francia, María Teresa era considerada fille de France (hija de Francia), además de ostentar el tratamiento de Madame Royale desde su nacimiento por ser la hija mayor.
María Antonieta estuvo a punto de morir asfixiada durante el alumbramiento debido a que la habitación en la que dio a luz se hallaba muy concurrida (como era costumbre en los nacimientos de la realeza) y sin ventilación; las ventanas fueron finalmente abiertas para permitir la entrada de aire fresco en un intento por reanimar a la reina. En consecuencia, Luis XVI prohibió el acceso al público en los futuros partos, permitiendo únicamente la asistencia de los miembros más cercanos de la familia y de un reducido número de cortesanos en los subsecuentes alumbramientos. Cuando recobró el conocimiento, María Antonieta saludó a su hija (a quien posteriormente llamaría «Mousseline») con las siguientes palabras:
La pequeña fue bautizada el día de su nacimiento, recibiendo el nombre de María Teresa por su abuela materna la emperatriz María Teresa de Austria, mientras que el nombre de Carlota le fue otorgado en honor a la hermana favorita de María Antonieta, María Carolina de Austria, reina consorte de Nápoles y Sicilia, conocida familiarmente como Carlota.
El palacio de María Teresa, erigido de inmediato acorde con la estricta etiqueta de Versalles, estaba dirigido por su gobernanta Victoria de Rohan, princesa de Guéméné, quien posteriormente se vería forzada a renunciar a su puesto a consecuencia de la bancarrota de su esposo, siendo reemplazada por una de las favoritas de la reina, Yolande de Polastron, duquesa de Polignac. El cuidado de la pequeña fue encomendado a la sous gouvernante Marie-Angélique de Mackau. Luis XVI era un padre afectuoso que consentía a su hija, mientras que María Antonieta solía hacer gala de un carácter más estricto.
Decidida a no permitir que María Teresa se convirtiese en una mujer arrogante y malcriada al igual que las tías de Luis XVI, la reina solía invitar a niños de bajo estrato social a cenar con María Teresa, alentando al mismo tiempo a su hija a regalar sus juguetes a los pobres. En contraste con la imagen de mujer materialista e ignorante de la situación de las clases bajas, María Antonieta intentó enseñar a su hija el sufrimiento de las personas sumidas en la pobreza. En el Año Nuevo de 1784, tras haber ordenado llevar varios juguetes valiosos al apartamento de María Teresa, la reina dijo a su hija:
María Teresa tuvo dos hermanos y una hermana: Luis José, delfín de Francia (1781-1789); Luis Carlos, duque de Normandía (1785-1795); y María Sofía Helena Beatriz, Madame Sofía (1786-1787). María Teresa estaba especialmente unida a Luis José, estrechando lazos con Luis Carlos tras la prematura muerte del delfín. Siendo niña, María Teresa destacó por su gran atractivo físico, sobre todo por sus ojos azules, heredando además la buena apariencia de su madre y de su abuela materna.
A medida que María Teresa crecía, el sentimiento revolucionario ganaba impulso. El descontento social y el elevado déficit presupuestario provocaron la aparición del movimiento antiabsolutista. Para 1789, Francia se hallaba próxima al estallido de la Revolución como consecuencia de la bancarrota causada por el apoyo del país a la guerra de Independencia de los Estados Unidos y del alto precio de los alimentos producto de la sequía, todo ello exacerbado por la propaganda de la época, cuyo objetivo principal era desacreditar y ridiculizar a la monarquía y, en especial, a María Antonieta, a quien se acusaba de ser la causante de la crisis financiera, de traicionar a Francia en favor de los intereses de Austria, y de mantener relaciones sexuales con miembros de la corte de ambos sexos.
Según se incrementaban los ataques contra la reina, la popularidad de la monarquía se desplomaba. En la corte de Versalles, los celos y la xenofobia constituían las principales causas de resentimiento e ira hacia María Antonieta. Su impopularidad entre poderosos miembros de la corte tales como el duque de Orleans y el conde de Provenza condujo a la impresión y distribución masiva de panfletos en los cuales se acusaba a la reina de cometer depravaciones sexuales y de haber provocado la ruina económica del país. A pesar de que actualmente se considera que las acciones de María Antonieta tuvieron un impacto poco relevante como para provocar tal grado de animosidad hacia su persona, el daño provocado por los libelos injuriantes supuso un catalizador para el alzamiento que tendría lugar poco después.
Esta crítica situación a nivel político tuvo, no obstante, poco efecto en María Teresa debido a varias tragedias que le afectaron a nivel personal: la muerte de su hermana Sofía en 1787 seguida, dos años después, por la de su hermano el delfín Luis José, quien falleció a consecuencia de la tuberculosis el 4 de junio de 1789, casi un mes después de la apertura de los Estados Generales.
Traslado al Palacio de las Tullerías
La agitación ciudadana alcanzó su punto álgido cuando se produjo la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789. La vida de María Teresa, quien tenía diez años por aquel entonces, empezó a verse afectada por estos acontecimientos cuando varios miembros de la corte fueron enviados al extranjero por motivos de seguridad. Su tío el conde de Artois y su gobernanta la duquesa de Polignac, entre otros, emigraron por orden de Luis XVI. La duquesa fue reemplazada por Luisa Isabel de Croy, marquesa de Tourzel, cuya hija Pauline terminaría por convertirse en gran amiga de María Teresa.
La marcha sobre Versalles, la cual tuvo lugar el 5 de octubre de 1789, estaba compuesta por mujeres de las clases bajas quienes marcharon de París a Versalles con la intención de conseguir alimento y llevar a cabo demandas políticas. Tras el asalto al palacio en las primeras horas de la madrugada del 6 de octubre el cual obligó a la familia real a buscar refugio en los apartamentos del rey, la muchedumbre consiguió que Luis XVI se trasladase con su familia al Palacio de las Tullerías en París.
Con el transcurso del deterioro político, Luis XVI y María Antonieta tomaron conciencia de que sus vidas corrían peligro, motivo por el que aceptaron participar en un plan de fuga organizado con la ayuda del conde Hans Axel de Fersen. Dicho plan consistía en que la familia real huyese a Montmédy, un fuerte realista situado en el noreste; sin embargo, la comitiva real fue interceptada en Varennes y obligada a regresar a París.
El 10 de agosto de 1792, después de que la familia real solicitase asilo a la Asamblea Legislativa tras el asalto al Palacio de las Tullerías, Luis XVI fue depuesto, aunque la abolición de la monarquía no se produciría hasta el 21 de septiembre del mismo año. El 13 de agosto, la familia real fue encerrada en la Torre del Temple, una fortaleza medieval ubicada en la capital en la cual había residido el conde de Artois. El 3 de septiembre, la princesa de Lamballe, amiga de María Antonieta, fue asesinada y decapitada, siendo su cabeza clavada en una pica y exhibida ante las ventanas del Temple. María Antonieta, quien no llegó a ver la cabeza de la princesa, se desmayó tras tener conocimiento de lo ocurrido, hecho sobre el cual María Teresa diría años más tarde que aquella había sido la primera vez en que había visto a su madre perder sus fuerzas.