Tal Día como Hoy

María Teresa León

Escritora española

Anúncio

María Teresa León Goyri (Logroño, 31 de octubre de 1903-Majadahonda, 13 de diciembre de 1988) fue una escritora española integrada en la generación del 27 y considerada una de las Sinsombrero, un grupo de mujeres intelectuales invisibilizadas durante la época de la guerra civil española. Además, se incluye en el grupo de mujeres españolas que abandonaron España para retirarse al exilio.​

María Teresa León Goyri nació el 31 de octubre de 1903 en Logroño, hija de Ángel León, coronel del ejército, y de Oliva Goyri, prima de María Goyri. Compartía parentesco con Ramón Menéndez Pidal y tuvo una relación muy estrecha con su prima Jimena.​​ La infancia de María Teresa transcurrió en tres lugares clave, Madrid, Barcelona y Burgos, ciudad a la que volvería en varias ocasiones y a la que se sintió fuertemente ligada durante toda su vida.

En su educación influyeron mucho sus tíos y sobre todo su tía María, quien fue una de las primeras mujeres españolas en obtener un doctorado en Filosofía y Letras, además de profesora e que impartió clases en la Universidad española.​ Siguiendo los pasos de su tía y siendo esta una de sus referentes, estudió en la Institución Libre de Enseñanza y se licenció en Filosofía y Letras. Se educó en un ambiente culto e ilustrado, que la marcó y definió durante el resto de su vida.​

María Teresa León tuvo dificultades en proseguir sus estudios más allá de los estipulados catorce años debido a sus intereses. Así, tras sus primeros choques con sus compañeras a causa de sus lecturas consideradas en la época ‘poco edificantes’, fue expulsada del colegio de monjas, entre otras rebeldías, según afirmaba ella misma, por empeñarse en hacer el bachillerato: había sido expulsada suavemente del Colegio Sagrado Corazón de Leganitos, de Madrid, porque se empeñaba en hacer el bachillerato, porque lloraba a destiempo, porque leía libros prohibidos...​

El 24 de agosto de 1919, y según recoge María Cruz Ebro en sus Memorias de una burgalesa, participó en el elenco de la representación del episodio histórico burgalés, La muerte de los siete infantes de Lara, en el papel de Salem.​

Contrajo matrimonio siendo muy joven, en 1920 (con diecisiete años), con Gonzalo De Sebastián Alfaro, con el que tuvo dos hijos, Gonzalo y Enrique. En esta época publicó artículos en el Diario de Burgos bajo el seudónimo Isabel Inghirami, heroína de Gabriele D'Annunzio, y posteriormente con su propio nombre. Sus artículos en este periódico destacaron sobre todo por su defensa de la cultura y los derechos de la mujer.​ En 1928, realizó un viaje a la Argentina y al año siguiente publicó sus primeras obras: Cuentos para soñar y La bella del mal amor.

En 1929 se separó de Gonzalo. Conoció a Rafael Alberti y se estableció con él en Mallorca. En 1932, tras la sentencia de divorcio, se casaron por lo civil. Una de las primeras colaboraciones de Alberti para María Teresa León son las ilustraciones para su tercer libro, una colección de cuentos llamada Rosa Fría. Es en este momento cuando la Junta para la Ampliación de Estudios pensionó a María Teresa León para estudiar el movimiento teatral europeo y comenzaron a viajar por Berlín, la Unión Soviética, Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda; por lo que comenzaron su periplo europeo. Estas experiencias le permitieron contar con un tema para sus escritos, que fue ampliado posteriormente con una docena de artículos, publicados en El Heraldo de Madrid en 1933. Participó en la fundación, junto con Rafael Alberti, de la revista Octubre, en la que publicó su obra Huelga en el puerto (1933).​ En 1934 la pareja volvió a la Unión Soviética donde asistieron al Primer Congreso de Escritores Soviéticos, allí conocieron a Máximo Gorki y André Malraux.​ Con el estallido de la Revolución de Asturias de 1934 se incrementó su actividad política y social, viajando a los Estados Unidos, para recaudar fondos para los obreros damnificados.

El golpe de Estado que dio inicio a la Guerra Civil les sorprendió en Ibiza, de donde lograron escapar en la frustrada operación naval de desembarco liderada por el capitán de la Armada Republicana Alberto Bayo.​ Volvieron a instalarse en Madrid en plena guerra y León pasó a ejercer el cargo de secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas. Junto con Rafael Alberti, fundó la revista El Mono Azul, que Teresa León utilizó especialmente para desarrollar una intensa agitación cultural y literaria en los frentes de batalla y por la salvación del patrimonio nacional en sus artículos.​ Sus vivencias en el Madrid bélico fueron reflejadas más tarde con gran intensidad en dos novelas: Contra viento y marea y Juego limpio, esta última de gran carga dramática, cruda e intensa, con importantes notas autobiográficas en la que narra el día a día de un grupo de actores. León fue subdirectora del Consejo Central del Teatro, y puso en pie, ya como autora, como actriz o como directora, importantes empresas teatrales en la España republicana. Llevó a cabo una intensa actividad de animación cultural y literaria en los frentes de batalla y participó en la confección del Romancero de la Guerra Civil dedicado a Federico García Lorca​​ El Romancero es una colección de poemas aparecidos en diversos periódicos y revistas, en libros y en murales desde finales de 1936, y publicados posteriormente en varios volúmenes, que se consideran auténticos compendios de la poesía anónima de la cultura española contemporánea de la época. Asimismo, estos poemas también se recitaron en el frente, así como se difundieron localmente a través de altavoces​ Además participó en la creación, promovida por la Asociación de Escritores Antifascistas, de un organismo que se encargase de proteger las obras de arte de los edificios incautados por los partidos y organizaciones de izquierdas, después de que su propia casa fuese requisada por los anarquistas.​ Como resultado de esas gestiones, encabezadas, según María Teresa León, por José Bergamín, se creó la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico, que se encargaría del traslado de los fondos artísticos del Museo del Prado y del Monasterio de El Escorial a Valencia. Con todo, de los primeros traslados, hechos al margen de la Junta, se iban a encargar personalmente, primero el diputado comunista Florencio Sosa Acevedo, y luego la propia María Teresa de León, a la que hacía responsable de la selección y envío de los cuadros una orden del subsecretario de Instrucción Pública fechada el 3 de diciembre de 1936, «para evitar demora y trámites», pues Sosa solo había hecho un envío a lo largo del mes de noviembre, con un total de 29 cuadros, y los responsables del museo ponían dificultades para los traslados que entendían motivados por razones políticas. Entre el 7 y el 11 de diciembre, María Teresa León sacó del museo y envió a Valencia 64 cuadros, entre ellos Las meninas que salieron de Madrid el día 9, y 181 dibujos, muchos de ellos sin el embalaje adecuado, lo que causó daños importantes en el retrato del conde-duque de Olivares a caballo, de Velázquez.​ Las condiciones en las que Las meninas y el Carlos V en la batalla de Mühlberg de Tiziano cruzaron el puente de Arganda, suspendidos a los costados del camión y por fuera de las ruedas, al no haberse previsto la dificultad que planteaba la baja altura del puente, determinaron su destitución, pasando la responsabilidad a la Junta Delegada de Madrid, cuyos integrantes se comprometieron por unanimidad a no permitir nuevos traslados en las condiciones que se habían hecho los anteriores.​

También participó en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura en 1937, celebrado en Valencia y Madrid. Durante la contienda su trabajo se centró en el teatro, desempeñando el cargo de subdirectora del Consejo Central del Teatro, promoviendo distintas iniciativas en este campo, siendo responsable de "El Teatro de Arte y Propaganda" y posteriormente de "Las Guerrillas del Teatro". En el Ejército del Centro puso en marcha diversas empresas teatrales. Trabajó tanto como dramaturga, como directora de escena e incluso esporádicamente colaboró como actriz; fue codirectora de Los Títeres de cachiporra de Federico García Lorca y La cacatúa verde, de Arthur Schnitzler; también dirigió La tragedia optimista, del autor ruso Vsevolod Vichnievsky y también realizó, la dirección y participación como actriz en la versión de Numancia, de la que se encargó el propio Alberti. Igualmente dirigió y participó en una obra de Alberti: Cantata de los héroes y la fraternidad de los pueblos. Otras de sus aportaciones al mundo del teatro fue la fundación de "El Cine, Teatro, Club de la Alianza de Intelectuales Antifascistas".​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium