Tal Día como Hoy

María Luisa Bombal

Escritora chilena

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María Luisa Bombal Anthes (Viña del Mar, 8 de junio de 1910-Santiago, 6 de mayo de 1980)​ fue una escritora chilena, condecorada en 1974 con el Premio Ricardo Latcham (creado por el PEN Club Chile en 1969), con el Premio Academia Chilena de la Lengua en 1976 y el Premio Joaquín Edwards Bello en 1978. Muchos intelectuales del país pedían que María Luisa recibiese el Premio Nacional de Literatura,​ y la crítica nacional e internacional reconoció su relevancia para el desarrollo literario de la región sudamericana.​

Su obra, relativamente breve en extensión, se centra en personajes femeninos y su mundo interno, a través del cual escapan de la realidad. Destacó, además, por no vincularse a ninguna corriente de la época, alejándose conscientemente de las vanguardias y el criollismo. Sus obras más conocidas son las novelas cortas La última niebla y La amortajada.

Nació en el paseo Monterrey, Viña del Mar y fue la primogénita de Martín Bombal Videla y Blanca D'Anthes Precht, casados en 1909. Su padre, quien tenía el cargo de secretario de la Intendencia Regional de Viña del Mar,​ falleció cuando ella tenía nueve años.​

Su madre le leía a ella y a sus hermanas cuentos de los Hermanos Grimm y de Hans Christian Andersen que traducía directamente del alemán, por lo que su primer acercamiento a la literatura provino de fuentes nórdicas.

Estudió en el colegio de Señoritas de los Sagrados Corazones (ahora colegio mixto), de monjas francesas de Viña del Mar, a donde llegó a los cinco años, obligando a sus padres a adelantar su ingreso debido a que ya había aprendido a leer.​ La hermana Blanca Prieto, quien impartió clases a ella y a sus hermanas, recuerda que: «En lectura tenía el primer lugar del curso. Lo mismo en ortografía. Desde entonces ya se hacía patente su aversión, en cambio, a las matemáticas. "Nunca pude dominar las cuatro operaciones", confesó la misma María Luisa alguna vez.»​

Sus primeros escritos fueron muy tempranos, poemas escritos alrededor de los ocho años.​ Durante esta época comenzó a estudiar violín con Paco Moreno.​

Durante la década de 1920 y tras la muerte de su padre, a los nueve años se mudó a París junto a su madre y hermanas, donde continuó sus estudios en el Colegio Notre-Dame de l'Assomption, un internado rigurosamente católico y luego al colegio Sainte Geneviève, también de monjas secularizadas.

En 1928, a los dieciocho, ingresa a la Facultad de Letras de la Universidad de Sorbona donde obtuvo un certificado de literatura francesa que le daba derecho a ser profesora de literatura francesa, certificado que obtuvo con una tesis sobre Prosper Mérimée, rechazando su idea de continuar sus estudios de literatura hispánica pues para ingresar al programa sobre literatura comparada se le exigía rendir el latín, exigencia que la hizo desistir y por ello no obtuvo la licenciatura en Letras.​ Uno de sus profesores en dicha universidad fue Ferdinand Strowski.​

Además durante esta época estudió arte dramático en los cursos de l'Atelier con Charles Dullin,​ abandonando algunas de sus materias de literatura,​ y a escondidas ya que en esos tiempos era mal visto. Para entonces su madre había vuelto a Chile y de ella se hacían cargo su tíos: vivía en una pensión pero pasaba los fines de semana con ellos.​ Entonces Dullin solía utilizar a sus estudiantes de la escuela como extras en sus representaciones. Bombal participó en una de ellas y fue reconocida por unos amigos de su familia en el público, quienes informaron a su tío, de nombre Pepe. Al día siguiente su propio tío la vio salir a escena y la obligó a salirse del teatro y dejó de hacerse cargo de ella. Sin embargo, años más tarde aseguraría que lo que la movió a renunciar fue que verdaderamente no consideraba tener vocación.​

En l'Atelier comparte clases con Antonin Artaud y Jean-Louis Barrault. Este último, al igual que Bombal, debe estudiar a escondidas de su familia, que lo imagina cursando la carrera de medicina.​

Además, estudió violín con el maestro Jacques Thibaud.

Solía asistir con su familia, como compañía de su tío a las conferencias de la sociedad Les Annales.​

Regresa a su país natal en 1931 con veinte años, a bordo del transatlántico «Reina del mar».​ En el puerto de Valparíso, desembarcándose, conoce a Eulogio Sánchez Errázuriz, pionero en la aviación civil,​ descendiente de dos presidentes de Chile y además heredero de una importante fortuna,​ el hombre con quien mantendría una relación sentimental escondida ya que, pese a estar separado, Sánchez seguía casado con otra mujer y eso no era aceptado socialmente.​

Pronto se conectó con los intelectuales del país, como Marta Brunet, una escritora poco mayor que ella y quien la adentra en su primer acercamiento al mundo artístico santiaguino,​ donde conoce a figuras como Pablo Neruda y Julio Barrenechea. De esta época describe que no sufrió el cambio pues todos estaban muy unidos con Francia.​ La impresión que despierta en los escritores es unánime: María Luisa Bombal tiene demasiada personalidad para ser mujer, pero ella, libre de prejuicios –la “abeja de fuego” la llamó Neruda, por enérgica y apasionada–, sigue participando con libertad de las tertulias en algún café del centro o en alguna casa.​

Ese mismo año se produjo la caída del dictador Carlos Ibáñez del Campo, y fue parte, junto a aquellos intelectuales, del desfile que lo sacó del poder, motivada por el sentir nacional sobre la muerte del profesor Alberto Zañartu. Sobre este episodio posteriormente declara que:

En 1932 con Marta Brunet forma la "Compañía Nacional de Dramas y Comedias", dirigida por Luis Pizarro Espoz, que estrena el 4 de noviembre en el Teatro Carrera, donde María Luisa participa como actriz​ en Una mujer sin importancia de Oscar Wilde.​ Su desempeño es bien recibido por la crítica, pero hay algo en su personalidad, cierta frialdad o falta de flexibilidad en la interpretación de los personajes, que ella misma nota. Sabe que no puede dedicar su vida a dos pasiones y elige escribir.​

La relación con Eulogio Sánchez duró muy poco, y con una promesa de matrimonio frustrada de por medio, él comenzó a alejarse de ella.

María no soportaba tal situación, le escribía cartas pero él no respondía. Un día, trastornada, asistió a una cena en casa de su frustrado amor,​ se dirigió al cuarto en donde guardaba las armas de fuego, tomó una y se disparó en el brazo. Milagrosamente se salvó, llevando de recuerdo una cicatriz. «Me arruinó la vida, pero nunca lo pude olvidar» afirmó María Luisa sobre su relación con Sánchez años más tarde.

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