María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (Palermo, 27 de abril de 1806 – Sainte-Adresse, 22 de agosto de 1878) fue reina consorte de España por su matrimonio con el rey Fernando VII de 1829 a 1833, y regente del Reino entre 1833 y 1840, durante la mayor parte de la minoría de edad de su hija Isabel II.
Fue enviada al exilio en dos ocasiones. En 1840, su postura sobre la Milicia Nacional y los Ayuntamientos dio lugar a una revuelta generalizada. Tras siete años de regencia, la Reina Gobernadora se instaló en Francia, regresando en 1844 con el inicio del reinado de su hija Isabel II. Tras diez años en España, en julio de 1854 fue nuevamente expulsada a consecuencia de la revolución española residiendo en Francia hasta su muerte en 1878.
Su segundo matrimonio con su guardia de corps Agustín Muñoz y Sánchez, celebrado en 1833 el mismo año en el que enviudó del rey Fernando VII, fue oficialmente secreto para poder ejercer como regente de su hija Isabel II. En 1841 el papa Gregorio XVI legalizó el matrimonio del que habían nacido cinco hijos. La reina Isabell II otorgó a su padrastro varios títulos nobiliarios a partir de 1844, como el de duque de Riánsares, entre otros.
Se valió de su influencia política para realizar todo tipo de controvertidos negocios junto a Agustín Muñoz y Sánchez, su segundo marido, obteniendo grandes beneficios de forma corrupta en torno a las concesiones mineras, el ferrocarril, la deuda pública, la sal o el comercio ilegal de esclavos.
Sus padres fueron Francisco I de las Dos Sicilias (1777-1830), segundo rey de las Dos Sicilias entre 1825 y 1830, y su segunda esposa la infanta María Isabel de Borbón (1789-1848), hija del rey Carlos IV de España y de su esposa la princesa María Luisa de Parma. María Cristina de Borbón recibió durante sus primeros años una exquisita educación. Además de estudiar geografía, historia, literatura, gramática o idiomas, destacó por su delicadeza y entusiasmo por la pintura, la escultura y música. Relacionada con esta última, además de tocar el arpa o el piano, despuntaba en canto, hasta el punto de hacerlo como una auténtica profesional.
Contrajo matrimonio el 11 de diciembre de 1829 con su tío materno Fernando VII, convirtiéndose en reina consorte de España. Fue la cuarta esposa de Fernando VII, quien era veintidós años mayor que María Cristina. En marzo de 1830 Fernando VII se aseguró de que, si María Cristina tuviera una hija, ésta sí se convertiría en heredera al trono. Para ello hizo pública la Pragmática Sanción de 1830, que promulgaba la Pragmática (1789). Esta Pragmática de época de su padre Carlos IV, es decir, hacía cuarenta años, contenía la abolición de la ley fundamental sucesoria (1713). Los carlistas objetaron de la legalidad de la promulgación de la Pragmática de 1789, que dejaba fuera del trono a Carlos María Isidro en favor de la futura Isabel II, nacida en octubre de 1830.
Regente del Reino de España durante la minoría de edad de Isabel II (1833-1840)
Enfermo desde julio de 1833, el rey Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833. El 2 de octubre comenzaba la primera guerra Carlista, guerra de sucesión entre los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón y los de la niña Isabel II, representada por su madre la reina regente. El cargo de gobernadora el Reino le fue confirmado por las Cortes en 1836.
Tras quedar viuda guardó un luto escandalosamente corto, haciéndose pública enseguida su relación con el sargento de su guardia de corps, Agustín Fernando Muñoz y Sánchez. Contrajeron matrimonio el 28 de diciembre de 1833 en el Palacio Real de Madrid, oficiado por el sacerdote Marcos Aniano González. Este matrimonio, oficialmente secreto, no fue legalizado por el Papa hasta 1844. De esta manera la reina Regente cumplía con el requisito de ser oficialmente viuda para, según la Constitución de 1837, poder ser regente de Isabel II, al tiempo que no perdía su pensión vitalicia como viuda del rey Fernando VII. Desde entonces Muñoz se convirtió en el administrador de los intereses económicos de la reina Regente, realizando inversiones en la España peninsular y en Cuba gracias a su influencia política. Además, sus negocios prosperaron en torno a los monopolios del Estado, las concesiones ferroviarias y las emisiones de deuda pública.
En 1834 se posicionó a favor de Pedro I en Portugal, partidario del liberalismo, ratificando un acuerdo de Cuádruple Alianza con el Imperio británico y el reino de Francia, que le procuró el apoyo de ambas naciones en España frente a los Carlistas.
Em cuanto a sus corruptos negocios personales, el matrimonio de Los Muñoces se asoció con políticos, inversores, hombres de negocios y testaferros para operar en Madrid, París, Londres y La Habana desde 1835 hasta 1873, año del deceso del esposo. En 1834 consolidó el control de los banqueros Rothschild sobre las fabulosas minas de Almadén al colocarlas como garantía de la emisión de empréstitos a cambio de sobornos para ella y sus socios más próximos. Las comisiones a Cristina de Borbón y Muñoz y Sánchez sobre las ventas de mercurio de Almadén continuaron durante más de quince años.
Facilitó la gran desamortización de Mendizábal de 1836-1837, por la cual las juntas Municipales permitieron la adquisición a precios bajos de grandes lotes de terreno, que fueron adquiridos por inversores y grandes propietarios. Promovió, con financiación británica, la primera línea férrea de España e Hispanoamérica, La Habana-Bejucal, que se inauguró en 1837.
Además, firmó en diciembre de 1836 el tratado de Santa María-Calatrava con México, hecho público en 1838, por el que ambos países normalizaban relaciones comerciales. Tras la costosa derrota en la guerra de Independencia de Texas, México se comprometía a cesar la incautación de bienes de los particulares españoles residentes en México, así como la represión y deportaciones a EE. UU., al tiempo que España reconocía formalmente la independencia de México de 1821. En 1836 el motín de la Granja de San Ildefonso triunfó en toda España, forzando a María Cristina a restaurar la Constitución de 1812 y a reponer al partido Progresista al frente del gobierno. Además en 1837 la reina Gobernadora ideó la venta de la Cuba española al rey Leopoldo I de Bélgica, que finalmente no se llevó a cabo ante la falta de consenso con los países de la cuádruple alianza y Estados Unidos, país que entonces también pretendía Cuba.
De esta época data la popular copla María Cristina me quiere gobernar. Su origen es incierto, se la relaciona tanto con la primera guerra carlista entre cristinos y carlistas, como con el débil carácter de su segundo marido Agustín Fernando Muñoz. También de esta época es el cambio de nombre de la localidad onubense de Real Isla de la Higuerita a Isla Cristina en agradecimiento al auxilio a la región durante una epidemia de cólera.
La Ley de Ayuntamientos respaldada por María Cristina el 15 de julio de 1840, dio lugar a una sublevación generalizada. Esta ley daba prácticamente todo el poder al partido Moderado frente al partido Progresista y limitaba la independencia de los ayuntamientos. Ante el escándalo político, cedió la regencia al reconocido militar, héroe de la guerra Carlista (1833-1840), Baldomero Espartero. Partió de Valencia con destino a Francia el 17 de octubre de 1840 en el vapor Mercurio. El acuerdo de su exilio incluía dejar en España a sus únicas hijas reconocidas, las pequeñas Isabel II y a la infanta María Luisa Fernanda, por lo que partió con sus cuatro hijos menores.
María Cristina de Borbón y Fernando Muñoz y Sánchez finalmente solicitaron en 1841 la bendición a su matrimonio morganático por el papa Gregorio XVI. Instalada en Francia con el respaldo del rey, su tío Luis Felipe I, intrigó contra Baldomero Espartero, su enemigo político. Financió por mediación de sus banqueros franceses y españoles, como Francisco, conde de Luzárraga, el fallido pronunciamiento de octubre de 1841. Realizó numerosas inversiones inmobiliarias en París como el palacio de Malmaison, el palacete hôtel d'Espagne en los Campos Elíseos y el palais Bragance. Además, Los Muñoces y su socio Jean-Marie Grimaldi se hicieron con la Société des anciennes salines domaniales de l’Est, privatizada por el gobierno de Francia.