María Collado Romero (Cimarrones, 19 de marzo de 1885 - Diez de Octubre, segunda mitad de la década de 1960) fue una periodista, poetisa y feminista cubana. Fue la primera mujer reportera y la primera cronista parlamentaria de Cuba. Fue creadora y presidenta del Partido Demócrata Sufragista de Cuba.
Nació en el central Cimarrones (hoy municipio Carlos Rojas) en la provincia de Matanzas, que antiguamente pertenecía a La Habana. Pertenecía a una familia de clase alta de La Habana.
En 1913 se inició en el periodismo, aunque resultó difícil debido al machismo imperante en la época.
Publicó sus primeros artículos sobre los derechos de la mujer en la revista Protectora de la Mujer.
En 1920 fue nombrada directora de publicidad del Club Femenino.
En 1924, la presidenta del Partido Nacional Sufragista, Amalia Mallén, la nombró su vicepresidenta.
Más tarde, debido a diferencias acerca de la postura del partido con respecto al presidente Gerardo Machado, Collado abandonó el partido y formó su propio Partido Demócrata Sufragista, del que fue la primera presidenta.
Después fue redactora de la página femenina del periódico La Discusión.
También trabajó en La Noche como cronista parlamentaria y reportera en el Palacio Presidencial.
Colaboró en los diarios Heraldo Liberal y La Tarde, y en la revista Bohemia. En 1932 fundó y dirigió la revista La Mujer. Escribió artículos para El Diario de la Marina y para la publicación Diez de Octubre, órgano de la Asociación de Comerciantes del municipio Diez de Octubre.
Trabajó en el Noticiero RHC Cadena Azul y en el Noticiero 1010.
En 1929 fundó y editó la revista La Mujer, que funcionó hasta 1942. Eso la convierte en la publicación feminista más longeva de la Cuba prerrevolucionaria.
Colaboró con varios periódicos y revistas en La Habana. Recibió dos veces el premio Enrique José Varona y también obtuvo los premios Álvaro Reynoso y Víctor Muñoz.
Colaboró en el noticiero Radio Continental, Patria Nueva (1917-1918), Cuba Nueva y La Lucha. Usó los pseudónimos de Orquídea, Margarita del Campo y Margarita Silvestre.
Residió muchos años en el municipio Diez de Octubre en calle Lacret entre calles San Francisco y Centurión.
A instancias suyas, el gobierno de Grau cambió el nombre de la calle Chaple por General Lacret en honor a este destacado mambí, así como se erigió un monumento en su honor en Lacret y Vía Blanca.
Se destacó como luchadora feminista. Desde la revista Protectora de Mujeres abogó por la creación de leyes a favor de las mujeres, con numerosos artículos publicados en la prensa nacional y extranjera. Luchó tenazmente por la igualdad de la mujer defendiendo su derecho al voto. Participó activamente en el Club Femenino de Cuba.
Trabajó mucho a favor de las mujeres campesinas y trabajadoras. En 1922 fue la iniciadora de las escuelas de Agricultura para Mujeres, que luego se transformó en la escuela Rosalía Abreu. Luchó para que la mujer tuviera derecho a trabajar en el comercio. Para ello se convirtió en inspectora voluntaria y más tarde fue nombrada oficialmente inspectora del comercio por lo que fue la primera persona que tuvo esa designación.