Manuela León Guamán (Punín, 1844 - Riobamba, 8 de enero de 1872) fue una mujer ecuatoriana que participó como líder en la sublevación del pueblo indígena. Fue proclamada en el 2010 una heroína por la Asamblea Nacional de la República del Ecuador.
Nació, en la comunidad de San Francisco de Macshi, hoy conocida como Cachatón San Francisco (Hatun Kacha), hija de Hermenegildo León y de María Guamán, se inscribió su nacimiento en Punín, parroquia de Riobamba, en 1844.
Manuela León fue una de las dirigentes clave en el levantamiento indígena de diciembre de 1871 contra el gobierno de Gabriel García Moreno, motivado por el cobro de diezmos y la imposición de trabajo gratuito. Según registros historiográficos, León participó activamente en las acciones militares de la insurrección, incluyendo la toma del pueblo de Punín,donde se ejecutó el incendio de catorce casas. Cuando las acciones de un grupo numeroso de indígenas pretendía recuperar lo que antes llamaban el Imperio Inca. Liderados por Manuela León (la rebelde) y Fernando Daquilema (el recién proclamado rey).
Los ideales de Manuela León la llevaron a encabezar acciones en defensa de los derechos igualitarios para su pueblo y detener el abuso y la opresión que provenía del gobierno de Gabriel García Moreno y a enfrentarse cara a cara contra los comandantes del bando enemigo.
Mientras Daquilema fue proclamado Rey de Cacha y José Morocho General del ejército indígena, León fue nombrada Líder del ejército Yaruquíe. En la toma y quema del pueblo de Punín, lideró los enfrentamientos directos contra las milicias del gobierno, enfrentándose a los soldados y dando muerte al jefe de las milicias, el teniente Miguel Vallejo. El triunfo de la rebelión fue muy breve, debido a la defensa enviada por el gobierno desde Riobamba, donde fue capturada y juzgada junto con Julián Manzano para su posterior ejecución.
Fue fusilada por sus actos el 8 de enero de 1872. Se cuenta que al preguntar el pelotón de fusilamiento si tenía algo que decir, ella respondió «Manapi», es decir, «nada» en su idioma. Un aspecto relevante del expediente judicial es que, posiblemente por un intento de invisibilizar su participación femenina, el documento fue registrado bajo el nombre masculino de «Manuel León».
La figura de Manuela León ha sido revalorizada por la historiografía contemporánea como un símbolo de fuerza y resistencia indígena. Mientras que el gobierno de Gabriel García Moreno descalificó el levantamiento en su mensaje al Congreso de 1872 como un movimiento de «salvaje ferocidad» producido por «la embriaguez y la venganza», autores modernos como Marcela Costales, en su obra Mensajeras cósmicas, han rescatado su papel como una figura central en las luchas colectivas.
Una calle en la ciudad de Quito lleva su nombre.
Fue proclamada heroína por el Estado ecuatoriano, en el 2010.
En Guayaquil existe un centro educativo comunitario intercultural bilingüe fiscal que, en su honor, lleva su nombre.