Manuel Ruiz Zorrilla (El Burgo de Osma, 22 de marzo de 1833-Burgos, 13 de junio de 1895) fue un político español, diputado en Cortes y posteriormente ministro de Fomento y de Gracia y Justicia durante el gobierno provisional constituido tras la Revolución Gloriosa de 1868, y jefe de Gobierno con Amadeo I. Fue gran maestre del Gran Oriente de España entre 1870 y 1874. Tras la renuncia al trono de Amadeo de Saboya, se retiró temporalmente de la política, pero a lo largo de 1873 se inclinó a la solución republicana, opción que defendía públicamente en 1874. Tras la Restauración borbónica en España fue obligado a exiliarse en febrero de 1875, continuó defendiendo la opción republicana y se convirtió en uno de los líderes del republicanismo español, organizando desde el exterior diversas insurrecciones para poner fin a la monarquía restauracionista, ninguna de las cuales tuvo éxito. Gravemente enfermo, en febrero de 1895 volvió a España para morir en su patria.
Nació en el seno de una de familia acomodada —su padre era comerciante de tejidos— de origen pasiego. Se licenció en Derecho en la Universidad Central de Madrid. Previamente había estudiado en Valladolid y Jurisprudencia en Madrid, carrera que acabó en dos años antes de matricularse en Leyes, alcanzado la licenciatura en 1857.
Político liberal progresista bajo la monarquía de Isabel II (1858-1868)
Su interés por la política surgió durante sus años universitarios y antes de acabar sus estudios ya formaba parte con el grado de comandante de la Milicia Nacional, restablecida durante el Bienio Progresista, siendo elegido también Diputado Provincial de Soria por su distrito natal de Burgo de Osma. Por esta misma circunscripción resultó elegido diputado a Cortes por el Partido Progresista en 1858.
Se afilió al liberalismo progresista después de haber pasado por el campo demócrata tras convencerse, según su propia versión, de que las libertades democráticas tenían que ser compatibles con el orden, justo en el momento en el que en el Partido Demócrata adquiría mayor peso la orientación socialista que representaba Pi y Margall. Por eso también empezó a colaborar con el diario La Iberia, que defendía esas mismas posiciones, frente al demócrata La Discusión.
Esa primera legislatura en las Cortes se correspondió con el "gobierno largo" de la Unión Liberal presidida por el general O'Donnell y compartió grupo parlamentario con los líderes del Partido Progresista —tras el retiro del general Baldomero Espartero— Salustiano de Olózaga y Pascual Madoz, y con Pedro Calvo Asensio y Práxedes Mateo Sagasta. Ruiz Zorrilla compatibilizó la actividad parlamentaria y política en Madrid con su actividad privada en Soria ocupándose de negocios y propiedades. Contrajo matrimonio con una burgalesa de buena familia, que le daría cuatro hijos, todos muertos en la infancia. Precisamente de esta etapa surgiría la amistad con Práxedes Mateo Sagasta.
En 1864 publicó su primera obra política titulada Tres negaciones y una afirmación que iba dirigida contra uno de los enemigos del progresismo en la política española, los neocatólicos, a los que llamó "polichinelas del absolutismo". Este folleto le dio fama de anticlerical, aunque, según Jordi Canal, "su anticlericalismo era, como expresa el sentido estricto del término, un combate contra el clericalismo y todas sus manifestaciones. (...) Fue un católico consciente y crítico, que intentaba aferrarse a la compatibilidad entre el liberalismo y el catolicismo. Religioso sin afectación y católico sin hipocresía: así se definía en 1864".
Un año antes había apoyado la política de retraimiento acordada por el Partido Progresista tras la caída de O'Donnell y la vuelta de los moderados al poder imponiendo serias limitaciones a la actuación política. El retraimiento significaba que los progresistas no presentarían candidatos a las elecciones, tal como quedó recogido en el manifiesto del 8 de septiembre de 1863, en el que decían:
El progresismo, sin embargo, pronto abandonó la "actitud pacífica" y se pasó a la vía insurreccional —condenados "a obtener por las armas lo que desearía[n] por el libre ejercicio de los derechos políticos", como escribió en una carta Ruiz Zorrilla— para poner fin a la propia monarquía de Isabel II, a la que hacían directamente responsable de que no se hubiera alcanzado un "un régimen verdaderamente constitucional".
El general Juan Prim, convertido en el nuevo líder del partido, fue el que organizó y encabezó todas las tentativas de pronunciamientos. La más importante fue la sublevación del cuartel de San Gil de junio de 1866, cuyo fracaso obligó a huir de España a la plana mayor del Partido Progresista, Ruiz Zorrilla entre ellos. Meses después se celebró una decisiva reunión en Ostende (Bélgica) convocada por Prim y en la que los líderes del partido progresista, entre ellos Ruiz Zorrilla, y los del Partido Demócrata acordaron el Pacto de Ostende para poner fin a la monarquía de Isabel II. Entonces se convirtió, junto con Sagasta, en uno de los hombres de confianza de Prim, siguiendo al general de Bruselas a París y a Londres, desde donde preparaba nuevos intentos insurreccionales. Su ocupación fue escribir proclamas, manifiestos y cartas, preparar reuniones y buscar recursos, además de intentar atraer al "pacto de Ostende" a los unionistas, lo que finalmente se produjo.
Hombre de Estado durante el Sexenio Democrático (1868-1874)
Tras el triunfo de la revolución de septiembre de 1868 —en la que participó directamente, llegando a Gibraltar el día 14 junto a Prim y Sagasta— ocupó la cartera de Fomento en el gobierno provisional presidido por el general unionista Francisco Serrano, del que también formaban parte Prim y Sagasta, en Guerra y Gobernación, respectivamente, Laureano Figuerola en Hacienda y Antonio Romero Ortiz en Gracia y Justicia. En ese puesto destacaron sus actuaciones en el campo de la educación, inspiradas, según su propio testimonio, en un "criterio ampliamente liberal y profundamente democrático", por lo que decretó la libertad de enseñanza, dedicando especial atención a la enseñanza primaria porque "un pueblo no puede ser libre si no tiene educación suficiente para conocer sus derechos y practicarlos con entera conciencia", como afirmó en una circular. Esta política, además del decreto de secularización de la riqueza científica, literaria y artística, por el que los materiales de bibliotecas y archivos religiosos pasaban al Estado, le labró una duradera fama de revolucionario y anticlerical. Suya fue la idea de la creación de las bibliotecas populares en 1869, como recurso y espacio para la "difusión del saber entre la mayoría".
Tras la aprobación de la Constitución de 1869 que mantuvo la monarquía como forma de Gobierno, lo que provocó la ruptura con la mayoría del Partido Demócrata que pasó a denominarse Partido Republicano Federal, asumió la regencia el general Serrano y la presidencia del gobierno el general Prim, cuya misión principal era encontrar un nuevo rey para España. En este nuevo gabinete Ruiz Zorrilla pasó de ministro de Fomento a ministro de Gracia y Justicia. Aunque en el cargo sólo estuvo seis meses, porque en enero de 1870 pasó a ocupar la presidencia de las Cortes -en las elecciones había sido elegido diputado por Burgo de Osma y Madrid, formando parte de la mayoría monárquico-democrática-, impulsó proyectos importantes que fueron continuados por su sucesor, como los del recurso de casación, el matrimonio civil o la supresión de la pena de argolla.
Durante el período en que fue presidente de las Cortes —cargo del que renunció a la importante remuneración económica que conllevaba— ingresó en la masonería adoptando el nombre simbólico de Cavour I. La ceremonia tuvo lugar el 18 de julio de 1870 en la sede de la logia madrileña la Mantuana, integrada en el Gran Oriente de España (GODE), recién fundado, y en pocos días fue nombrado Soberano Gran Comendador y elegido Gran Maestre, las dos principales dignidades del GODE que ostentó hasta el 1 de enero de 1874, fecha en que presentó la dimisión —le sustituyó Juan de la Somera, al que sucedió dos años después el hermano "Paz", que era Práxedes Mateo Sagasta—.