Manuel Quintín Lame Chantre (Popayán, Cauca, 26 de octubre de 1880-Ortega, Tolima 7 de octubre de 1967) fue un líder indígena colombiano. Participó en la guerra de los Mil Días y La Violencia bipartidista colombiana, caracterizandose por sus luchas en defensa de los pueblos indígenas.
Desde 1910 hasta su muerte lideró una lucha por tres objetivos: recuperar las tierras comunales que los hacendados habían usurpado, abolir el pago del terraje —tributo en días de trabajo que los indígenas debían a los dueños de las haciendas— y defender la existencia de los resguardos como territorios colectivos. El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), fundado en 1971, lo reconoce como el precursor de su plataforma de lucha. Sus ideas sobre tierra, gobierno propio y educación ancestral fueron antecedente directo del constitucionalismo pluriétnico de la Constitución de 1991, y el historiador Renán Vega las describió como el origen de "el despertar indígena en Colombia".
Fue hijo de Mariano Lame y Dolores Chantre (el padre de origen nasa, la madre de origen Pueblo Polindara) quienes vivían con sus seis hijos en un pequeño fundo que ocupaban en calidad de terrazgueros en la Hacienda La Polindara (mediante la terrazguería, práctica común en el Cauca, el indígena adquiría la obligación de pagar con días de trabajo no remunerado, el derecho a sembrar una parcela en tierras que se consideraban propiedad de una hacienda). En la guerra de 1885, su hermana Licenia, muda, fue violada. En la Guerra de los Mil Días, su hermano Feliciano fue mutilado. En 1901 fue enrolado por el ejército conservador y marchó a Panamá, donde valoró como justa la lucha indígena del rebelde Victoriano Lorenzo.
Hablante de español y nasa, católico versado en las leyes de los blancos pero también en la cosmovisión y los saberes de sus mayores, identidades, preceptos, costumbres, y leyes. Aprendió a leer y escribir por sus propios medio durante su vida militar, donde también comenzó a empaparse de las cuestiones de la ley. En eso, fue esencialmente autodidacta, por ejemplo leyendo libros como "El abogado en su casa", un manual de derecho para la gente del común.
En 1901 fue enrolado por el ejército conservador y se casó con Benilda León, con quien tuvo a Lucinda. En 1906 murió su esposa. En 1911 se casó con Pioquinta León y comenzó un movimiento de los indígenas. En 1914 viajó a Bogotá a estudiar las cédulas reales de los resguardos y se presentó en el Congreso.
Con el tiempo, Quintín Lame fue ganando legitimidad, respaldo, entre grandes sectores de las comunidades indígenas de ciertas zonas del país: fue nombrado jefe y representante de un importante número de cabildos indígenas lo cual le generó problemas con los terratenientes y autoridades locales y departamentales del Cauca quienes lo veían como una amenaza.
Sus postulados políticos fueron:
“1. Defensa de las parcialidades y oposición militante a las leyes de división y repartición de las mismas;
2. Consolidación del Cabildo indígena como centro de autoridad y base de su organización;
3. Recuperación de las tierras perdidas a manos de los terratenientes, y desconocimiento de todos los títulos que no den base en cédulas reales;
4. Liberación de los terrazgueros, mediante la negación a pagar terraje, o cualquier otro tributo personal; y.
5. Afirmación de los valores culturales indígenas y rechazo a la discriminación racial y cultural a que son sometidos los indios colombianos” (Castillo 1971, xviii).
En 1914 planeó un levantamiento en Cauca, Huila, Tolima y Valle para constituir una República de indígenas, pero fue arrestado. Los arrestos siguieron pero el movimiento creció hasta una verdadera guerra racial.
Estuvo preso más de 100 veces; en 1915 por un año (o 9 meses, de acuerdo con otras versiones) en el que estuvo encadenado e incomunicado; en 1917 por cuatro años. Fue una de las estrategias, según algunos autores, para aislarlo de la base indígena y reducir su influencia. Por sus conocimientos de derecho, él asumió su propia defensa durante las muchas veces que debió enfrentarse a la justicia.
"Desconfiaba de los abogados blancos y se consideraba a sí mismo con la inteligencia suficiente para enfrentar cara a cara a sus enemigos y salir victorioso en los estrados de la justicia", dice la historiadora Luz Ángela Núñez Espinel en su artículo "Quintín Lame: mil batallas contra el olvido".
Estudiando la ley el líder indígena encontró la forma de anular las enajenaciones de tierras de resguardos. Tomó el derecho y lo dio vuelta sobre sí mismo, hizo un uso contrahegemónico de la letra de la ley.
Su firma tenía esa caligrafía propia del siglo XIX y terminaba en un firulete, que en su caso tenía todas las características de un pictograma indígena. La estampaba en los memoriales que escribía y enviaba a las autoridades, a la Justicia, para defender los derechos de los indígenas; lo bajaban en balsa por río hasta donde hubiera tren y de allí seguía a Bogotá a hacer sus reclamos.
En una visita a la capital, en 1924, lo entrevistaron para el diario El Espectador. Le preguntaron si creía que las autoridades lo iban a atender y respondió: