Tal Día como Hoy

Manuel Ávila Camacho

Político y militar mexicano; 52.º presidente de México

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Manuel Ávila Camacho (Teziutlán, Puebla; 24 de abril de 1897 - Huixquilucan, Estado de México; 13 de octubre de 1955) fue un militar y político mexicano que se desempeñó como presidente de México del 1 de diciembre de 1940 al 30 de noviembre de 1946.​

Inició como militar partícipe en la Revolución mexicana y la Rebelión escobarista. Entró en la política dentro de la Secretaría de Guerra y Marina. Fue nombrado por el presidente Lázaro Cárdenas como secretario de la Defensa Nacional.​

Fue electo presidente de México en las polémicas elecciones federales de 1940, venciendo a su contrincante Juan Andreu Almazán y, considerando la violencia vivida en la jornada, en años posteriores se ha concluido que ganó por fraude electoral.​​​

Durante su presidencia fue apodado como el «presidente caballero»,​ debido a que se comprometió en promover la libertad de culto en el país.​​ Durante su administración completó la transición del liderazgo militar al civil, revirtió el impulso de la educación socialista y restableció una relación laboral con Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.​

Nació en la ciudad de Teziutlán, Puebla, el 24 de abril de 1897. Efectuó sus estudios primarios en el Liceo Teziuteco, colegio laico que comenzó a tener renombre entre la sociedad de la región. Cursó el nivel bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria. Sus hermanos Maximino y Rafael fueron también funcionarios en el gobierno mexicano, y los tres lo fueron en el mismo periodo.

Participación en la Revolución Mexicana

En 1914 se unió a la Revolución mexicana como segundo teniente al mando de tropa y alcanzó el grado de coronel en 1920. Ese mismo año se desempeñó como jefe del estado mayor del general Lázaro Cárdenas quien se desempeñaba como jefe militar y gobernador de Michoacán. Cárdenas y Ávila Camacho se hicieron buenos amigos.

Para 1929 aparece combatiendo bajo las órdenes del Cardenista Rafael M. Pedrajo contra la rebelión escobarista, sus acciones en campaña le permitieron alcanzar ese mismo año el grado de general de brigada. En 1933–1934, a horcajadas entre las administraciones de Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez, Ávila Camacho se desempeñó como oficial mayor de la Secretaría de Guerra y Marina, antecedente de la actual Secretaría de la Defensa Nacional, a la que regresaría dos años después para actuar como titular del ramo desde 1936 y hasta 1939, durante la presidencia de Lázaro Cárdenas.

Ávila Camacho renunció a esa dependencia para ser nombrado candidato a la presidencia de México del recién creado Partido de la Revolución Mexicana.

Más temprano de lo que Cárdenas hubiera querido, se desató la carrera de la sucesión. Las fuerzas internas se orientaron por los generales Manuel Ávila Camacho, en ese tiempo el secretario de la presidencia, y Francisco José Múgica. Los grupos anticardenistas postularon a Juan Andrew Almazán por el Partido Revolucionario de Unificación Nacional. Aparentemente, se pensaba que la elección lógica de Cárdenas sería Francisco Múgica. Sin embargo, el presidente hizo a un lado a dicho hombre y se decide por un militar moderado, su antiguo y fiel lugarteniente, Manuel Ávila Camacho. Cárdenas mismo reveló los motivos de su decisión.

La elección se llevó a cabo el 7 de julio de 1940, con 2 476 641 votos a favor de Ávila Camacho en medio de diversas irregularidades. Los enfrentamientos entre los partidarios de Almazán y Ávila Camacho dejaron un total de 30 muertos y 158 heridos solo en la Ciudad de México; también se reportaron incidentes en otras ciudades del país.​

El Colegio Electoral de la Cámara de Diputados declaró la validez de las elecciones y al ciudadano Manuel Ávila Camacho como presidente constitucional para el periodo 1940–1946 el 12 de septiembre. La declaratoria fue publicada dos días después en el Diario Oficial de la Federación.​

El 1 de diciembre de 1940, Ávila Camacho rindió protesta como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos ante el Congreso de la Unión.

Durante su administración, el discurso oficial fue a favor de la denominada Política de unidad nacional y relegando el modelo socialista de sus predecesores. En este periodo se libró la Segunda Guerra Mundial (1939-1945); así estaba latente la amenaza del "nazifascismo", que pretendía el predominio de las ideas totalitarias de la raza “aria”. El gobierno fue apoyado por organizaciones de diversos ámbitos; de esta manera se manifestaba la unidad nacional. Vicente Lombardo Toledano fue remplazado por Fidel Velázquez para dirigir la Secretaría General de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Se decretó la Ley del Seguro Social y al mismo tiempo se creó el Instituto Mexicano del Seguro Social y diversos centros hospitalarios, como el Hospital Infantil de México y el Instituto Nacional de Cardiología.

La unidad nacional frente al divisionismo político

Como una muestra más de que la Unidad Nacional pretendía erradicar los divisionismos políticos, el 15 de septiembre de 1942, Ávila Camacho convocó una Asamblea de Acercamiento Nacional, a la que fueron invitados seis expresidentes: Adolfo de la Huerta, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodríguez y Lázaro Cárdenas.​ El hecho de reunir en un mismo evento a estos personajes —que a pesar de militar en el mismo Partido de la Revolución, tenían profundas diferencias ideológicas entre sí— llevaba la intención de hacer público el logro de la Unidad Nacional, y de que tal acontecimiento sirviera de ejemplo para quienes aún persistían en la discordia.

El gobierno avilista se favoreció debido a su aportación de materias primas agrícolas y minerales para la producción de materiales de guerra. A cambio, recibió maquinaria, herramientas, capitales y créditos, que activaron la industria, la agricultura y la minería. De esta manera, el modelo económico capitalista favoreció a la burguesía, que se convirtió en una clase poderosa y rica. También usó el modelo de sustitución interna. La moneda se devaluó y provocó una crisis inflacionaria. [cita requerida]

La política agraria cardenista no tuvo seguimiento. El ejido dejó de ser prioritario y se benefició a los terratenientes que recibieron tierras con sistemas de riego, canales, presas, etc.; se amplió la extensión de tierras en propiedad con carácter de inafectable, por tanto, el reparto agrario quedó suspendido. La Confederación Nacional Campesina (CNC) fue un instrumento del Estado y el campesino fue despojado de sus tierras. [cita requerida] De esta manera esa central campesina apoyaba la política gubernamental, con la que se le llamó el "Presidente Caballero".

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