Mamoru Miyano (宮野 真守, Miyano Mamoru?, Saitama, Prefectura de Saitama, 8 de junio de 1983) es un actor, seiyū y cantante japonés. Es conocido principalmente por sus roles de Light Yagami en Death Note, Shū Tsukiyama en Tokyo Ghoul, Atsumu Miya en Haikyū!!, Rintarō Okabe en Steins;Gate, Tamaki Suoh en Ouran High School Host Club, Zero y Ichiru Kiryu en Vampire Knight, Setsuna F. Seiei en Mobile Suit Gundam 00, Tokiya Ichinose en Uta no Prince-sama, Rin Matsuoka en Free! y Osamu Dazai en Bungō Stray Dogs.
En los Seiyū Awards de 2007, Miyano fue nominado a dos premios por su rol como Light Yagami en Death Note, mientras que en 2008, ganó el premio al "Mejor actor de voz" en la Tokyo International Anime Fair. También, en los Seiyū Awards de ese año, ganó el premio en la categoría de "Mejor actor principal" por sus roles como Setsuna F. Seiei en Mobile Suit Gundam 00 y Hakugen Rikuson en Kōtetsu Sangokushi.
Miyano comenzó su carrera musical en 2007, lanzando su sencillo debut, «Kuon» (久遠, lit. Eternidad?), en mayo de ese mismo año y bajo la discográfica King Records. En marzo de 2009, Miyano lanzó su álbum debut, titulado Break.
Desde su etapa en el jardín de infancia mostró gusto por expresarse en público y, al ser aficionado a la televisión, comenzó a soñar con “formar parte de ese mundo”. Durante una obra escolar en la que interpretó a un ninja, mientras los demás niños simplemente hacían volteretas normales, él decidió hacerlo sin usar las manos, manteniendo los gestos característicos del personaje porque pensó que “debía hacerlo como un verdadero ninja”. Al año siguiente, al representar el papel de un gato, mientras los otros niños solo vestían el disfraz y actuaban de pie, él permaneció a cuatro patas durante toda la obra, completamente metido en su papel. Según ha comentado, desde los tres o cuatro años ya sentía que “actuar significaba profundizar y perfeccionarse en el papel”.
Carrera como actor y actor de voz
Influenciado por su hermano, quien se unió antes a una compañía teatral, ingresó a la Himawari Theatre Group en 1990, a la edad de siete años. Sus padres le permitieron actuar con libertad, diciéndole: «Si te gusta lo que estás haciendo ahora, continúa». Durante sus años de escuela primaria y secundaria, comentó que no era un niño que asistiera con seriedad a las lecciones, sino que lo consideraba una extensión de sus actividades extracurriculares. Su primer trabajo fue en un comercial titulado Seiyū Ōichi cuando cursaba el primer grado de primaria. La primera obra teatral en la que participó fue A Christmas Carol de Charles Dickens. En quinto grado de primaria interpretó el papel de Peter Cratchit en la producción principal de la compañía, Scrooge, por el cual fue altamente elogiado; este hecho se convirtió en un importante punto de inflexión en su carrera actoral. Aunque en aquella época solía ausentarse de las clases, participaba en las funciones principales y en trabajos como extra. Debido a que creció en ese entorno, él mismo comentó que «tal vez desde entonces pensaba, de alguna manera, que me convertiría en actor».
Nunca consideró dedicarse a otra profesión, pero afirma que su forma de pensar sobre la actuación cambió significativamente durante la escuela secundaria superior. Al observar que sus amigos se preocupaban y dudaban seriamente sobre su futuro —ya fuera continuar sus estudios universitarios o conseguir un empleo—, comenzó a reflexionar: «En cuanto a mi sueño de ser actor, ¿qué tipo de esfuerzo he hecho hasta ahora?». Al darse cuenta de que en realidad no había hecho nada de manera activa, decidió enfrentarse seriamente a su deseo de convertirse en actor. A partir de entonces, empezó a asistir con mayor frecuencia y dedicación a las clases de danza, canto y otras lecciones del teatro, compaginándolas con su vida escolar.
Sobre su decisión de seguir la carrera actoral, sus padres le aconsejaron: «Piensa bien si esto es realmente necesario para ti y si es el camino por el que deseas vivir». En ese entonces, tenía una confianza sin fundamento, creyendo temporalmente que era “diferente de los demás niños”. Sin embargo, pese a haber estado involucrado en actividades artísticas desde su infancia, también sentía cierta ansiedad respecto a su futuro. Durante ese periodo, varios de sus compañeros de generación, que también eran actores infantiles, comenzaron a obtener papeles importantes uno tras otro, mientras que él no lograba superar las audiciones. Al no tener buenos resultados, empezó a acumular frustración y sentimientos de inferioridad, llegando a pensar: «No sirvo para esto», «¿Debería renunciar?» o «¿Por qué no soy capaz?». En aquella época, los actores a quienes consideraba sus referentes eran Kyōzō Nagatsuka y Nanako Matsushima. Aunque no se le daban bien las audiciones, recuerda que, al ser preguntado durante una presentación: «¿Qué actor admiras?», respondió esos nombres simplemente porque le habían dejado una impresión, sin conocer mucho sobre ellos. Resultó que ambos estaban trabajando juntos en un drama en ese momento, por lo que le preguntaron: «¿Has visto esta obra?». Al no saber de qué se trataba, terminó —según sus propias palabras— “cavando su propia tumba”.
Su hermano, de carácter responsable, decidió concentrarse únicamente en las actividades del club escolar y no compaginarlo con el teatro; sin embargo, Miyano logró desenvolverse en ambos ámbitos simultáneamente. Según él mismo, siempre fue una persona ambiciosa, y en 2009 afirmaba que aún conservaba esa faceta: «Quiero intentar hacer esto y aquello». Disfrutaba plenamente de la actuación, pero también le apasionaban el canto y la danza. Durante su etapa en la escuela secundaria superior, le gustaban tanto las actividades del teatro y los clubes escolares como los eventos académicos, por lo que no podía limitarse a una sola cosa. No obstante, expresó que no veía eso necesariamente como algo negativo: «Depende de uno mismo si eso es bueno o malo». Considera que haber afrontado desafíos en el canto y la danza mientras trabajaba como actor no fue un error, y añadió que «al final, todo depende de cómo uno logre darle forma a su propio camino».
Durante la escuela primaria y secundaria, las lecciones en la Himawari Theatre Group se centraban principalmente en la interpretación y el canto. Después de comenzar a asistir con mayor dedicación, descubrió algo nuevo: incluso para cantar, era necesario contar con una base técnica. Como empezó desde un nivel principiante tanto en canto como en danza, al principio se enfocaba en controlar la respiración, y al notar sus progresos sintió gran satisfacción; aprender cosas nuevas le resultaba sumamente divertido. En cuanto a la actuación y la expresión, también experimentaba frustración ante la incertidumbre constante de “¿cuál será la forma correcta de hacerlo?”. Como en ese entonces no comprendía bien qué diferenciaba a un buen actor de uno malo, ver a personas de su misma generación destacar lo llevaba a preguntarse “¿qué me falta a mí?”; esa duda lo confundía aún más. Esa reflexión, sin embargo, lo llevó a pensar que debía adquirir todas las habilidades técnicas posibles: aprender técnicas vocales, danza y todo aquello que pudiera dominar mediante el esfuerzo. Durante las audiciones, a veces intentaba crear una individualidad forzada para destacar, pero notó que los evaluadores percibían fácilmente ese intento artificial. Cuanto más pensaba en “cómo puedo causar una impresión o cómo puedo destacar, menos lograba transmitir, y a menudo terminaba frustrado por no obtener buenos resultados. Fue entonces cuando decidió concentrarse en perfeccionar los aspectos técnicos de su formación. Al asistir con mayor frecuencia a las clases del teatro, comenzó a recibir la atención de los representantes y a ampliar sus contactos dentro de la compañía, de quienes aprendió mucho a través de la interacción diaria. Afirma que dentro de la compañía se formaron relaciones humanas tan valiosas como las que mantenía en su club de fútbol escolar. En esa época formó parte de una clase especial de canto y danza, integrada únicamente por miembros seleccionados mediante audición. Todos los integrantes de esa clase aspiraban seriamente a convertirse en actores profesionales, y él recuerda con gratitud haber podido recibir lecciones junto a personas con objetivos tan claros. También participó en los eventos de canto que la compañía organizaba regularmente, lo cual fue una experiencia de aprendizaje importante y le permitió descubrir el placer de cantar frente al público.