Los mamelucos (مملوك, en árabe: mamlūk, «poseído», participio pasivo del verbo ملك, malaka, en árabe «poseer», «tener algo en propiedad») eran miembros de uno de los ejércitos de esclavos establecidos durante la época abasí que más tarde se hicieron con el control político de varios estados musulmanes. Fueron mercenarios esclavizados, soldados esclavos y esclavos libertos no árabes, étnicamente diversos (en su mayoría de razas caucásicas y mongoloide y de origen eslavo, circasiano y, principalmente, turco, islamizados) e instruidos militarmente, a quienes se les asignaban labores militares y administrativas de alto rango, y que sirvieron como soldados a las órdenes de los distintos califas abasíes, y luego a las de otras dinastías gobernantes árabes y otomanas en el mundo musulmán.Institucionalizados como factor de poder por los califas abasíes, los mamelucos a menudo utilizaron su posición dominante como líderes militares y hacedores de reyes a partir del siglo IX para fundar sus propios imperios. Los dos imperios más importantes fueron el Sultanato de Delhi (1206-1526), que en ocasiones llegó a controlar casi toda la India, y el Sultanato mameluco de Egipto. Este último fue sometido por los otomanos en 1517—tras 267 años de existencia—pero los mamelucos permanecieron en Egipto como la élite gobernante local hasta la invasión de Napoleón en 1798 y su eliminación final a manos de Mehmet Alí (1811).
Si bien los mamelucos eran comprados como propiedad, su estatus estaba por encima de los esclavos comunes, a quienes no se les permitía portar armas ni realizar ciertas tareas. En lugares como Egipto, desde la dinastía ayubí hasta la época de Mehmet Alí de Egipto, los mamelucos fueron considerados «verdaderos señores» y «verdaderos guerreros», con un estatus social superior al de la población general en Egipto y el Levante. En cierto sentido, eran una suerte de mercenarios esclavizados.Con el tiempo, los mamelucos se convirtieron en una poderosa clase de caballeros militares en varias sociedades musulmanas controlada por gobernantes árabes dinásticos.
El uso de mamelucos como componente principal de los ejércitos musulmanes se convirtió en una característica distintiva de la civilización islámica ya en el siglo IX. La práctica fue iniciada en Bagdad por el califa abasí al-Muʿtaṣim (833-842), y pronto se extendió por todo el mundo musulmán, caracterizándose porque los soldados-esclavos explotaban el poder militar que se les había conferido para hacerse con el control de las autoridades políticas legítimas, a menudo sólo brevemente, pero a veces durante periodos asombrosamente largos. Así, poco después del reinado de al-Muʿtaṣim, el propio califato cayó víctima de generales mamelucos turcos, capaces de deponer o asesinar califas casi con impunidad. Aunque el califato se mantuvo como símbolo de autoridad legítima, el poder real lo ejercían los generales mamelucos, y para el siglo XIII, los mamelucos habían logrado establecer dinastías propias, tanto en Egipto como en la India, en las que los sultanes eran necesariamente hombres de origen esclavo o herederos de tales hombres.
El dominio mameluco más duradero fue la clase militar caballeresca del Egipto medieval, que se desarrolló a partir de las filas de soldados esclavos. Originalmente, los mamelucos eran esclavos de origen túrquico de la estepa euroasiática, pero la institución de la esclavitud militar se extendió para incluir a circasianos, abjasios, georgianos, armenios, rusos y húngaros, así como a pueblos de los Balcanes como albaneses, griegos y sudeslavos (ver Saqaliba). También reclutaron entre los egipcios. El «fenómeno mameluco/ghulam», como el historiador David Ayalon denominó la creación de la clase guerrera específica, fue de gran importancia política, durando casi 1000 años, desde el siglo siglo IX hasta principios del siglo XIX.
Los mamelucos detentaron poder político y militar, particularmente en Egipto y Siria, pero también en el Imperio otomano, el Levante, Mesopotamia e India. En algunos casos, alcanzaron el rango de sultán, mientras que en otros ostentaron poder regional como emires o beys. En particular, en Oriente Próximo, facciones mamelucas se apoderaron del sultanato centrado en Egipto y Siria, y lo controlaron como el Sultanato mameluco (1250-1517). El sultanato mameluco derrotó al ilkanato en la batalla de Ain Yalut. Al momento de ser conquistado por los otomanos (1517) el sultanato mameluco se extendía por Palestina, Heyaz y Siria. Este sultanato, que fue el más perdurable de todos los estados mamelucos hasta ese momento, fue fundado por una casta militar de caballeros, que surgió de las filas de soldados esclavos, que eran principalmente de origen túrquico, así como también había coptos, circasianos (cherqueses, adigueses, cabardinos), abjasios y georgianos
Anteriormente habían luchado contra los cruzados cristianos de Europa occidental entre 1154 y 1169 y entre 1213 y 1221, expulsándolos efectivamente de Egipto y el Levante. En 1302, el sultanato mameluco expulsó formalmente a los últimos cruzados del Levante, poniendo fin a la era de las Cruzadas.
Desde el punto de vista político, el término mameluco puede referirse a:
Gaznavíes del Gran Jurasán (977-1186)
Jorezmitas de Corasmia (1077-1231)
Dinastía mameluca (Delhi) (1206-1290)
Sultanato mameluco (El Cairo) (1250-1517)
Dinastía mameluca (Irak) (1704-1831)
En el Irán oriental, la práctica comenzó con la dinastía samánida, la cual estaba en constante conflicto fronterizo contra los entonces pueblos tribales túrquicos de Asia Central. Este conflicto era visto desde el punto de vista islámico como una yihad (guerra santa) contra estos turcos paganos. En estas razias, pobres en botín, los ghāzī (guerreros de la fe islámica) no obtenían más que esclavos turcos (prisioneros o comprados a otros turcos), que por sus aptitudes guerreras se empezaron a utilizar en las fuerzas samánidas. Estos primeros mamelucos turcos, iranizados e islamizados, resultaron ser de vital importancia por sus aptitudes militares y llegaron a ocupar importantes puestos políticos de confianza en el régimen samánida. De aquí surgirían los emires mamelucos Alp Tegīn y Sebük Tegīn, fundadores de la dinastía Gaznávida.
El historiador Daniel Pipes argumentó que el primer indicio de la clase militar mameluca tuvo sus raíces en la práctica de musulmanes tempranos como Zubayr ibn al-Awwam o Uthmán ibn Affán, de usar esclavos en la guerra. Tanto al-Awwam como ibn Affán poseían muchos esclavos desde antes del ascenso del islam, y practicaban la mawla (manumisión islámica de esclavos). El ejército zubayrida bajo Abd Allah ibn al-Zubayr, hijo de Zubayr, utilizó a tales esclavos libertos durante la segunda guerra civil musulmana.
Los historiadores coinciden en que la implementación masiva de una clase militar esclava como la de los mamelucos parece haberse desarrollado en las sociedades islámicas a partir del califato abasí del siglo IX con sede en Bagdad, bajo el califa abasí al-Muʿtaṣim. Hasta la década de 1990, se creía ampliamente que los primeros mamelucos fueron conocidos como Ghilman o Ghulam (otro término ampliamente sinónimo de esclavos) y fueron comprados por los califas abasíes, especialmente al-Mu'tasim (833–842). A partir del siglo IX, la guardia califal comenzó a ser nutrida, gracias a la lealtad samánida, de mamelucos turcos, llamados ghilman (sing. ghulam). Los ghilmam eran entrenados y educados a expensas de su amo y podían ganar su libertad a través de su dedicado servicio. A ellos se les obligaba a casarse con mujeres esclavas turcas, que fueron elegidas para ellos por sus amos. Algunos ghilman parecen haber vivido vidas célibes. Estos fueron introducidos durante el reinado del califa al-Mutásim (833-842), quien les demostró un gran favor y en ellos confió su guardia personal. Pronto, estos esclavos militarizados, armaron facciones dentro de la corte califal pugnando y exigiendo altos salarios por sus servicios. Se opusieron a la población árabe nativa, y los consiguientes disturbios contra estos ghilman en Bagdad obligaron a al-Mutásim a trasladar su capital a Samarra en 836. Los ghilman rápidamente acrecentaron su poder y su influencia, y bajo los débiles gobernantes que sucedieron a al-Mutásim, se convirtieron en verdaderos soberanos, dando lugar a un caso similar a lo que sucedió en el Imperio romano con la Guardia Pretoriana: se rebelaron varias veces durante la llamada Anarquía de Samarra que comenzó en 861, con el asesinato del califa al-Mutawákkil (hijo de al-Mutásim) por sus guardias ghilman turcos. Este había asumido el poder apoyado por dos jefes turcos, uno de los cuales fue asesinado. Su hijo y sucesor, al-Muntásir (hijo de una esclava griega), implicado en el asesinato de su padre, gobernó durante seis meses antes de su muerte, posiblemente envenenado por los jefes militares turcos. Fue sucedido por al-Musta'in (nieto de al-Mutásim). Divisiones dentro del liderazgo militar ghulam turco permitieron a al-Musta'in huir a Bagdad en 865 con el apoyo de algunos jefes turcos (Bugha al-Sharabi y Wasif al-Turki) y de los Tahiríes, pero el resto del ejército turco escogió en Samarra a un nuevo califa en la persona de al-Mu'tazz (segundo hijo de al-Mutawákkil) y se sitió de forma terrible a Bagdad, forzando la capitulación de la ciudad en 866. Al-Musta'in fue exiliado y ejecutado. Al-Mu'tazz fue capaz y enérgico, y trató de controlar a los jefes militares ghilman y excluir a estos militares de la administración civil. Sus políticas fueron resistidas, y en julio de 869 también fue depuesto y asesinado. Su sucesor, al-Muhtadi (hijo del califa al-Wáthiq), también trató de reafirmar la autoridad del califa, pero también fue asesinado en junio de 870. Con la muerte de al-Muhtadi y la ascensión de al-Mu'támid (tercer hijo de al-Mutawákkil), la facción turca liderada por Musa ibn Bugha al-Kabir, se alío con el hermano y regente de al-Mu'támid, el príncipe al-Muwaffaq, quien se convirtió en el hombre fuerte de la corte califal, poniendo fin a la anarquía. El primer sistema mameluco, propiamente dicho, habría sido un experimento a pequeña escala de al-Muwaffaq, combinando la eficacia como guerreros con una fiabilidad mejorada. El hecho de que en 892, al-Mu'tami volviese a Bagdad no cambio nada, puesto que los ghilman turcos habían hecho lo mismo poco antes. Aunque el califato abasí logró una modesta recuperación en las décadas siguientes, los problemas de la Anarquía de Samarra infligieron un gran y duradero daño a las estructuras y al prestigio del gobierno central abasí, alentando y facilitando las tendencias secesionistas y rebeldes de las provincias del califato. Uno de estos ghilman de Bagdad, Ahmad ibn Tulun, independizando a Egipto, fundaría una dinastía hereditaria, la de los Tuluníes, llevando a la disolución del califato abasí a mediados del siglo X.