Mairena del Alcor es un municipio y localidad española perteneciente a la provincia de Sevilla, en la comunidad autónoma de Andalucía. Cuenta con una población de 24 339 habitantes (INE 2025). Su extensión superficial es de 70,67 km² y tiene una densidad de 340 hab/km². Se encuentra situada a una altitud de 135 metros y a 21 kilómetros de la capital de provincia, Sevilla, y a 7 km de la localidad vecina de Alcalá de Guadaíra.
Mairena del Alcor, se sitúa en la comarca de Los Alcores al igual que Carmona, El Viso del Alcor y Alcalá de Guadaíra; Los Alcores constituyen una elevación en forma de meseta inclinada de poca altura que se levanta en medio de la Depresión del Guadalquivir en la provincia de Sevilla; a su misma vez, estos municipios pertenecen administrativamente a dos comarcas distintas, en el caso de Mairena del Alcor pertenece también a la Campiña de Carmona.
De la casa de Arcos procede el escudo de la villa, este es medio cortado, partido. En el primero superior, las barras de Aragón, y en el inferior el león de León.
El segundo de oro, con la imagen de San Bartolomé en su caranción y ropajes al natural y con los atributos de su martirio. El todo con bordadura de azur con ocho calderas de plata aclaradas de sable, en recuerdo de las ocho huestes que sostenían a sus expensas los Ponce de León para la defensa de la frontera contra los moros (en realidad, ocho escudetes de oro fajado de azur, de la Casa de Vidaurre). Al timbre, corona real antigua, en recuerdo de haber sido reconquistado por San Fernando.
El escudo oficial actual es una modificación reciente del escudo tradicional, al que se le ha cambiado la corona por una con lises; se ha añadido un remate conopial; se han confundido los escudetes con calderas; se ha invertido el orden del león y las barras, eliminado una de éstas; y finalmente se ha añadido una cartela barroca con ramas de laurel y encina.
El núcleo urbano se sitúa al norte del término, quedando al sur la vega. La mayor parte de la población se agrupa en torno al casco urbano de Mairena. Otros núcleos de población dentro del municipio son las urbanizaciones de El Torreón, Molino Romano, Cerro de los Camellos, El Campillo, La Hijuelilla, etc.
Tiene una vasta extensión de terreno, la cual se denomina «la vega». Está surcada por un arroyo casi siempre seco, el Salado. Cuando llueve, suele desbordarse, pero está a unos 4 kilómetros de la población, así que no supone riesgo alguno para ésta. En esta extensión se cultivan cereales, legumbres y olivos. La altitud oscila entre los 165 metros al norte y los 30 metros al sur, a orillas del río Guadaíra. El pueblo se alza a 127 metros sobre el nivel del mar.
El clima es mediterráneo de carácter cálido y seco, contando con inviernos suaves, mientras que los veranos son calurosos y secos, con una importante insolación anual. La temperatura media es de 17,7 °C, siendo la media de los meses más fríos de 9,8 °C y la de los meses más cálidos de 26 °C, llegándose a alcanzar temperaturas máximas durante los meses de verano de alrededor de 45 °C. Por su parte, las precipitaciones presentan medias de 611 mm anuales, siendo de carácter irregular. La media de lluvias anuales se encuentra entre 60 y 80 días.
El poblamiento de la comarca es muy antiguo. Existen yacimientos prehistóricos que demuestran la ocupación continuada de la zona desde el Paleolítico Final. Más tarde, en el Neolítico, se establecieron pequeños poblados para explotar la riqueza agrícola de la vega. También se han encontrado abundantes restos del inicio de la Edad de los Metales como grandes tumbas megalíticas y restos cerámicos de vasos campaniformes.
Los principales restos arqueológicos señalan la importancia de la comarca de los Alcores en la Edad del Bronce, unos 2000 años antes de Cristo, localizándose asentamientos de cabañas aprovechando las fuentes naturales que manan en las laderas de los Alcores.
El tesoro “Andrés Morales” encontrado en Mairena, compuesto por joyas de oro de rica decoración orientalizante, atestigua la presencia de la civilización tartesia durante el I milenio. La influencia de los pueblos colonizadores fenicios y griegos se demuestra en el desarrollo de la agricultura y el comercio de los metales, la decoración cerámica y los restos funerarios.
A partir del s. VI a. C., la civilización turdetana consigue desarrollar la explotación agraria de la vega y comerciante con griegos y cartagineses. La escultura del Sileno de la fotografía de la izquierda es una buena muestra del contacto con los pueblos orientales. Este busto del dios del vino de influencia griega se encontró en las Peñuelas, en el camino de Luchena, y actualmente está expuesto en el edificio del Ayuntamiento.
En época romana se establecen en la zona diversas villae, cortijos y edificaciones rurales, pertenecientes al territorio de la ciudad de Irippo situada en la Mesa de Gandul, que explotaban las fértiles tierras de la vega, de las que quedan numerosos restos. Una de ellas fue Mariana, por el nombre de su dueño Marius, que posteriormente se pronunció *Mairana y a través del árabe andalusí Mairena. Otra fue Luciana por su dueño Lucius, luego pronunciada *Luchana y a través del árabe andalusí Luchena. Durante la época visigoda y musulmana, tanto estas como otras villae continuaron activas. La pila bautismal que se conserva en la fuente del centro parroquial es visigoda.
En época musulmana se establece sobre el alcor una torre vigía, que pudo formar parte del cinturón de vigilancia, defensa o comunicación en los Alcores. Las tierras de Mairena cayeron bajo el poder castellano del rey Fernando III el Santo en la campaña de 1246, y la torre y la aldea de Luchena fueron donadas a la Orden de Calatrava por su participación en el cerco de Sevilla.
El 20 de noviembre de 1342 Alfonso XI de Castilla donó a Pedro Ponce de León el Viejo, señor de Marchena, el señorío de Mairena del Alcor, segregando dicho municipio de la jurisdicción de Carmona, por los servicios prestados durante sitio de Algeciras, que comenzó en 1342 y finalizó en 1344 y, tres años después, el 17 de agosto de 1345, hallándose el rey Alfonso XI en el municipio vallisoletano de Tordesillas, señaló mediante documento los términos de la villa de Mairena del Alcor.
Desde que fuera entregada a Pedro Ponce de León, en 1342, hasta la abolición definitiva de los señoríos, el municipio de Mairena del Alcor perteneció a la casa de Arcos. Alrededor del castillo, cuya parte central se construye a mediados del siglo XIV, se va concentrando la población en una pequeña aldea.
En 1441 el rey Juan II de Castilla concede el derecho a celebrar la feria de Mairena al señor de Arcos. Hacia 1470, Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz, amplía el castillo de Mairena construyendo las murallas exteriores, el foso y las bocas de fuego. De esta época procede el Arco, que fue una puerta de cierre de la población que se extendía sobre un alcor, a espaldas del castillo.
La villa se consolida durante la Baja Edad Media como enclave rural del cinturón de abastecimiento de Sevilla, orientando su economía hacia el trabajo en el campo y la producción de trigo, aceite y productos hortofrutícolas para abastecer a la capital. En el siglo XV Mairena pudo alcanzar los 500 habitantes, que se ubican entre las actuales calles Real y Ancha. El núcleo central de la iglesia parroquial, la ermita de San Sebastián y la casa palacio, todos de estilo mudéjar, proceden de esta etapa.