Mahmud Ridha Abás (en árabe: محمود رضا عباس; Safed, 15 de noviembre de 1935), también conocido por la kunya Abu Mazen (árabe: أَبُو مَازِن), es un político palestino que ejerce como actual y primer presidente del Estado de Palestina desde el 2 de junio de 2014, y tercer presidente de la Autoridad Nacional Palestina desde 2005. Ha sido presidente de la Organización para la Liberación de Palestina desde el 11 de noviembre de 2004. Abás es miembro del partido palestino Fatah, del cual fue elegido presidente en 2009.
El cargo de Abás como presidente de la Autoridad Nacional Palestina debía durar hasta el 15 de enero de 2009. Sin embargo, lo extendió hasta 2010 ateniéndose a la Constitución de la OLP, y el 16 de diciembre de 2009 fue elegido presidente vitalicio por el Consejo Central de la OLP. Por este motivo, el principal rival político de Fatah, el partido islamista Hamás, anunció inicialmente que no reconocería la extensión de su mandato y que no consideraría a Abás como su legítimo presidente. Sin embargo, Abás ha obtenido el reconocimiento internacional y Hamás, tras numerosas negociaciones en los años siguientes, alcanzó un acuerdo en abril de 2014 para un gobierno de unidad que duró hasta octubre de 2016, lo que supuso el reconocimiento de Abás como presidente por parte de Hamás. Abás también fue elegido presidente del Estado de Palestina por el Consejo Central de la Organización para la Liberación de Palestina el 23 de noviembre de 2008, si bien había ostentado este cargo de manera extraoficial desde el 8 de mayo de 2005.
Abás fue la primera persona en ocupar el cargo de primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina desde marzo hasta septiembre de 2003. Antes de ser nombrado primer ministro, Abás había sido el jefe del Departamento de Negociaciones de la OLP. Desde el inicio de su mandato, Abás ha defendido la legitimidad de la lucha por la liberación nacional del pueblo palestino, pero ha condenado la violencia y ha pedido a sus conciudadanos que recurran a actos de resistencia activa y pasiva. De hecho, su periodo en el poder se ha caracterizado por la solidez de la colaboración entre las fuerzas de seguridad palestinas e israelíes, que ha catalogado de «sagrada». Sin embargo, cada vez más voces palestinas protestan por esta colaboración, que le ha valido frecuentes acusaciones de colaborador y traidor. Del lado israelí, en cambio, le hacen responsable de los ataques perpetrados por palestinos y le acusan de incitar a la violencia, por ejemplo, mediante el salario que la Autoridad Nacional Palestina paga a todo palestino preso en cárceles israelíes. Durante su mandato, criticado especialmente por la facción política Hamás, ha tenido que hacer frente a la difícil situación territorial (con las dos regiones palestinas, Cisjordania y la Franja de Gaza, completamente aisladas la una de la otra), al conflicto con Israel (que mantiene ocupados los territorios palestinos desde 1967) y al conflicto político entre Hamás y Fatah.
Las últimas elecciones palestinas fueron en 2006 y, desde entonces, Mahmud Abás se ha comprometido varias veces a llamar a elecciones, pero nunca lo ha hecho. Dado que su mandato ya ha expirado oficialmente y que la Constitución de Palestina establece que, si no se convocan elecciones antes de que finalice el mandato de un presidente del Estado de Palestina, su cargo pasará a ejercerlo el presidente del Consejo Legislativo Palestino, hay una corriente de opinión en Palestina que considera a Aziz Dweik como el legítimo presidente del Estado palestino.
Mahmud Abás nació el 15 de noviembre de 1935 en la ciudad de Safed, en la región de la Galilea de lo que en aquel entonces era el Mandato Británico de Palestina (en la actual Israel). Su familia huyó a Siria durante la Nakba, la expulsión o huida de más de 700 000 palestinos de sus tierras ancestrales a consecuencia del avance de las tropas israelíes antes y durante la guerra árabe-israelí de 1948. Allí Mahmud fue a la escuela y se graduó en Derecho por la Universidad de Damasco en 1958, tras lo que emigró a Egipto, donde siguió estudiando Derecho.
Años después comenzó a estudiar en la Universidad Patrice Lumumba de Moscú, donde en 1982 obtuvo un doctorado. Su tesis doctoral se tituló “El otro lado: la relación secreta entre el nazismo y el sionismo”, en la que desarrollaba una teoría de la conspiración sobre el Holocausto. En julio de 1995 volvió a Palestina tras 47 años en el exilio.
Está casado con Amina Abás y tienen tres hijos. El mayor de ellos, Mazen Abás, era director de una empresa de la construcción en Doha, hasta que murió de un infarto a la edad de 42 años. De hecho, la kunya Abu Mazen significa «padre de Mazen». Su segundo hijo, llamado Yasir Abás, es un empresario que fue nombrado así en homenaje al líder palestino Yasir Arafat. Su hijo menor, Tarek, es ejecutivo de una empresa. Abás tiene ocho nietos, seis de los cuales forman parte de la iniciativa Seeds of Peace, que trata de poner en contacto a jóvenes palestinos e israelíes. Ha sufrido cáncer de próstata, del que fue tratado en los Estados Unidos y del cual no le han quedado secuelas.
A mediados de los años cincuenta, Abás se comenzó a involucrar con actividades políticas clandestinas y se unió a una serie de palestinos exiliados en Catar, donde era director de personal del Ministerio de Educación del emirato. Todavía en Catar, en 1961, Mahmud Abás fue reclutado como miembro de Fatah, que había sido fundada por Yasir Arafat y otros cinco palestinos exiliados en Kuwait a finales de los cincuenta. En aquel momento, Arafat estaba creando las bases de Fatah mediante el reclutamiento de palestinos adinerados que residían en Catar, Kuwait y otros Estados del golfo Pérsico.
Pronto, Mahmud Abás pasó a encargarse de las finanzas de Fatah, alejándose de las actividades guerrilleras y políticas de sus compañeros. Abu Daoud, quien planeó la masacre de Múnich, el secuestro de miembros de la delegación olímpica israelí que terminó con la muerte de once atletas y entrenadores israelíes y un policía alemán, escribió que los fondos para la operación fueron provistos por Abás, aunque este no supo para qué sería usado el dinero. Él fue uno de los primeros miembros de Fatah que promovió el diálogo con israelíes moderados, algo que comenzó a hacer en 1974. Cuando la OLP instaló sus bases en Líbano, Abás se distanció de la línea beligerante de la organización y permaneció en Damasco. En una entrevista en 2012, Abás recordaba: «como habíamos tomado las armas, estábamos en posición de deponerlas con credibilidad». Entró en el Consejo Nacional Palestino en 1968 y fue elegido para la ejecutiva de la OLP en 1980. Tras el asesinato de Abu Yihad por parte de los servicios secretos israelíes, Mahmud Abás pasó a desarrollar sus funciones en los territorios palestinos ocupados por Israel, y en especial tareas de coordinación entre el liderazgo en Túnez, los millones de refugiados en el exilio y la propia población palestina ocupada.
Abás también ha desarrollado labores diplomáticas, tratando siempre de presentar una visión moderada que contrastaba con las políticas revolucionarias de la OLP. Fue jefe del Departamento de Negociaciones de la OLP de 1974 a 2003. En 1984 fue nombrado jefe del Departamento de Relaciones Nacionales e Internacionales de la OLP, puesto con un marcado carácter diplomático. Abás fue el primer alto cargo de la OLP en visitar Arabia Saudí para mejorar las relaciones bilaterales después de la guerra del Golfo de 1993, en la que este último país había apoyado a la alianza de países occidentales mientras que la OLP se decantó por apoyar a Irak. Ya durante la Primera Intifada llevó a cabo conversaciones de paz con los israelíes, y poco después coordinó la diplomacia palestina en la Conferencia de Madrid. En los Acuerdos de Oslo, ratificados el 13 de septiembre de 1993, Abás fue el alto cargo signatario por parte de la OLP y ha sido reconocido como uno de sus mayores artífices. A este respecto publicó unas memorias tituladas Through Secret Channels: The Road to Oslo (1995). Durante las conversaciones que llevaron a estos acuerdos, los servicios secretos israelíes instalaron micrófonos en la oficina de Mahmud Abás, gracias a los cuales descubrieron que su relación con Yasir Arafat era muy mala. Abás, uno de los mayores defensores palestinos de los Acuerdos de Oslo, advirtió al comité central de la OLP en Túnez: «Este acuerdo lleva en sus entrañas bien un Estado independiente, bien la consagración de la ocupación. Todo depende de nuestra mentalidad a la hora de abordarlo. (…) Somos un pueblo cultivado. Como individuos, hemos hecho mucho por todo el mundo. Ahora llega la pregunta: ¿podemos construir las instituciones que permitan reconstruir esta tierra quemada? La mentalidad de la revolución es muy distinta de la mentalidad del Estado. Todos debemos ponernos nuevos trajes y pensar con nuevas mentes si queremos construir este Estado».