Múnich (en alemán: München, pronunciado /ˈmʏnçn̩/ (); en austro-bávaro Minga) es la capital del estado federado de Baviera, la tercera ciudad de Alemania por número de habitantes después de Berlín y Hamburgo y la undécima de la Unión Europea.
Además, es la ciudad alemana donde más compañías del índice bursátil DAX se encuentran, siendo la región un importante motor económico de las industrias financiera, tecnológica, de automoción, y servicios. Entre las compañías con sede global en Múnich, destacan Allianz, BMW, BSH, FlixBus, Infineon, MAN, MTU, Munich RE, Osram, Sixt, el grupo Siemens, y TÜV SÜD. Con base en el reconocido estudio y listado de Mercer Países con mayor calidad de vida en el mundo en 2019, Múnich era la ciudad con mayor calidad de vida en Alemania, así como la tercera en el mundo, prominente posición mundial en la que en el mismo año coincidió el estudio Monocle’s Quality of Life 2019.
La ciudad se encuentra sobre el río Isar, al norte de los Alpes Bávaros. El lema de la ciudad es München mag Dich (A Múnich le gustas), si bien hasta 2006 era Weltstadt mit Herz («Ciudad cosmopolita con corazón»). Los colores oficiales de la ciudad son el negro y el oro, ambos colores del Sacro Imperio Romano Germánico desde tiempos del emperador Luis IV de Baviera.
El Múnich moderno es un centro financiero y editorial. En cuanto a innovación social y económica, la ciudad se encontraba en el décimo quinto lugar entre 289 ciudades según un estudio de 2010, y era la quinta ciudad alemana para el 2thinknow Innovation Cities Index basado en un análisis de 162 indicadores.
El nombre de la ciudad proviene de los monjes benedictinos que la fundaron; de ahí que en su escudo aparezca un monje. En alemán, la ciudad se denomina München (pronunciado /ˈmʏnçən/ ()), mientras que en austro-bávaro se conoce como Minga (pronunciado [ˈmɪŋ(ː)ɐ]). Ambos topónimos derivan del vocablo Munichen en alto alemán antiguo, que significa «en el lugar de los monjes».
El nombre tradicional de la ciudad en español es Mónaco de Baviera, aunque este exónimo ha caído en desuso. La forma actual del topónimo en español, también exónimo, es Múnich (AFI: ['mu.nitʃ]). Posee la particularidad de contar con una «ch» final, algo ajeno al sistema fonológico español, que nace de los exónimos en inglés y francés. Por tanto, la pronunciación del exónimo es, etimológicamente, [ˈmunik], a través de la pronunciación del exónimo en inglés, o ['munitʃ], siguiendo las normas de pronunciación habituales del español. El gentilicio es «muniqués» y su plural, «muniqueses». El Diccionario panhispánico de dudas desaconseja la pronunciación con diptongo [ˈmiunik], propia del inglés.
La ciudad de Múnich fue fundada por Enrique el León, duque de Baviera y Sajonia.
Después de un incendio, la ciudad fue reconstruida por el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Durante la guerra de los Treinta Años, el rey de Suecia tomó la ciudad.
A comienzos del siglo XIX la ciudad, al igual que el resto de Baviera, pasa a formar parte de la Confederación del Rin fomentada por Napoleón I. Tras el derrumbamiento del Imperio Napoleónico, Baviera se unió a la Confederación Germánica.
Durante los reinados de Maximiliano I, Luis I, Maximiliano II, Luis II y la regencia del príncipe Leopoldo, la arquitectura y las artes en la ciudad florecieron como nunca.
Después de la victoria alemana en la Guerra Franco-Prusiana, liderada por Otto von Bismarck, Baviera y con ella Múnich pasaron a integrar el Imperio alemán.
Al terminar la Primera Guerra Mundial, Múnich se convirtió en el foco de los principales movimientos que rechazaban las condiciones de paz que el Tratado de Versalles había impuesto a Alemania. En este contexto se llevó a cabo en 1923 el «Putsch de Múnich», levantamiento dirigido por Adolf Hitler.
En 1938, los representantes de Francia, Reino Unido y Alemania firmaron los Acuerdos de Múnich, por los que se cedían los Sudetes a Alemania.
En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, Múnich fue gravemente dañada. Sin embargo, en las décadas posteriores al conflicto se ha reconstruido cuidadosamente. Finalizada la guerra, Baviera se integró en la República Federal de Alemania.
En esta ciudad se realizó en 1962 una reunión de españoles críticos con el régimen franquista, denominada despectivamente Contubernio de Múnich.
La denominada masacre de Múnich en 1972, tuvo lugar durante la XX edición de los Juegos Olímpicos de Verano. Ese día un comando de terroristas palestinos denominado Septiembre Negro asesinó a once integrantes del equipo olímpico de Israel. La tragedia fue vista en todo el mundo a través de la televisión.
La población de la ciudad de Múnich era de tan solo 24 000 habitantes en 1700, pero en los años posteriores se duplicó cada treinta años, y la población superó los 100 000 en 1852, cuando fue calificada como una gran ciudad (Großstadt) por las normas administrativas alemanas. En 1883 Múnich tenía una población cercana a los 250 000, que se duplicó a 500 000 en 1901, lo que hizo de Múnich la tercera ciudad más grande del Reich alemán después de Berlín y Hamburgo.
Los efectos físicos de la Segunda Guerra Mundial son claramente visibles. Hacia el final de la guerra, el 90 % del casco histórico había sido destruido en 73 incursiones aéreas y la mitad de la ciudad estaba en ruinas. Las estimaciones para el impacto de estas incursiones en la población ofrecen la cifra de 6000 muertos. En total, Múnich perdió el 34 % de su población, con 279 000 personas desplazadas a través de la evacuación, la migración, la deportación, y sin hogar a través de ataques aéreos. La población total se redujo de 829 000 en mayo de 1939 a 550 000 en mayo de 1945. El nivel de la población antes de la guerra no se recuperó hasta 1950.