Máximo de Nápoles (en latín: Maximus; siglo IV-c. 361) fue un obispo de Nápoles venerado como santo por la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa. Es conocido por su defensa de la doctrina del Concilio de Nicea I frente al arrianismo durante el reinado del emperador Constancio II.
Las fuentes antiguas discrepan sobre su posición en la sucesión episcopal napolitana, siendo considerado tradicionalmente el décimo o decimotercer obispo de Nápoles.
Su episcopado se desarrolló probablemente entre los años 350 y 357, durante el gobierno del emperador Constancio II. En ese periodo defendió las decisiones doctrinales adoptadas por el Concilio de Nicea I, enfrentándose a la expansión del arrianismo, corriente teológica que negaba la plena divinidad de Jesucristo.
A causa de esta defensa de la ortodoxia nicena fue desterrado entre los años 355 y 356. Durante su exilio fue sustituido en la sede episcopal por Zósimo, identificado por las fuentes eclesiásticas posteriores como partidario del arrianismo.
Las fuentes hagiográficas relatan que Zósimo perdió milagrosamente la voz cada vez que intentaba predicar públicamente, hecho que los fieles interpretaron como una intervención divina obtenida mediante las oraciones de Máximo. Este episodio contribuyó al desarrollo de su fama de santidad, aunque carece de confirmación histórica independiente.
Máximo murió en el exilio hacia el año 361. La tradición sostiene que las privaciones sufridas durante el destierro contribuyeron a su fallecimiento.
Sus restos fueron trasladados posteriormente a Nápoles durante el episcopado de Severo, quien promovió su culto y dispuso su sepultura en una basílica cementerial de la ciudad.
Posteriormente sus reliquias fueron trasladadas en diversas ocasiones. En la actualidad son veneradas en la iglesia de los Santos Efebo, Fortunato y Máximo de Nápoles.
Durante excavaciones realizadas en época contemporánea se identificó un sarcófago asociado a su culto con la inscripción latina Maximus episcopus qui et confessor.
La veneración de Máximo está documentada desde época antigua. La tradición cristiana lo considera mártir y confesor de la fe debido a los sufrimientos padecidos durante su exilio por su defensa de la doctrina nicena.
Su nombre figura en antiguos calendarios litúrgicos napolitanos, incluido el denominado Calendario Marmóreo de Nápoles, elaborado en el siglo IX.
El 12 de septiembre de 1840 la Sagrada Congregación de Ritos confirmó oficialmente el antiguo culto tributado a los santos obispos Fortunato y Máximo.
La Iglesia católica celebra su memoria litúrgica el 11 de junio. Algunas fuentes sitúan su festividad el 10 de junio. Las Iglesias ortodoxas que siguen el calendario juliano lo conmemoran el 23 de junio del calendario gregoriano.
San Massimo di Napoli. Vescovo e martire en Santi e Beati