Mártires de Japón son los católicos que fueron perseguidos por su fe en Japón, sobre todo durante el siglo XVI y el siglo XVII.
Misioneros franciscanos, jesuitas y laicos, martirizados en 1597 (Pablo Miki, Diego Kisai, Juan de Soan de Gotó -jesuitas- y San Francisco de San Miguel, Felipe de Jesús, franciscanos).
El gran martirio de Nagasaki de 1622
El hijo del Virrey de Nueva España Pedro Manrique de Zúñiga, apresado y murió como mártir, quemado en la hoguera, junto con Luis Flores y trece marineros japoneses cristianos: Joaquín Hirayama, León Sukeyemon, Miguel Díaz, Antonio Yamada, Marcos Takenoshima Shinyemon, Tomás Koyanagi, Jacobo Matsuo Denshi, Lorenzo Rokuemon, Pablo Sankichi, Juan Yago, Juan Nagata Matakichi y Bartolomé Mohioye.
Mártires agustinos del Japón de (1617 - 1637)
Los mártires agustinos (de la primera orden y agustino recoletos: religiosos, cinturados y terciarios) en Japón son un grupo de misioneros que fueron ejecutados, por no abjurar de la religión católica (las autoridades japonesas creían que la utilizarían para pervertir la sociedad y hacer más fácil una invasión española), entre 1617 y 1637.
Los primeros misioneros agustinos llegaron a Japón el año 1602, al poco tiempo ya había candidatos a religiosos terciarios y cinturados de origen japonés. Sin embargo, estalló una persecución contra la Iglesia Católica en Japón, debido a una posible invasión española, confirmada a las autoridades japonesas por los mercaderes holandeses.
No todos los ajusticiados fueron beatificados.
Un grupo de 201 mártires, entre ellos 16 agustinos, fueron beatificados el 7 de julio de 1867 por Pío IX.
Martirizado por Tokugawa Hidetada, el 1 de junio de 1617 en Tacaxima, fue Hernando de San José Ayala Fernández nacido en Ballesteros de Calatrava, España (1575) quien fue decapitado.
El catequista cinturado Andrés Yoshida fue martirizado junto con su sacerdote Ayala Fernández.
Quemado vivo Martirizado por Tokugawa Hidetada, el 19 de agosto de 1622, en Nagasaki fue el padre Pedro de Zúñiga y Velasco de Sevilla, España (1580).
Sacrificados en Nagasaki, por Tokugawa Iemitsu en 1630 fueron fray Juan Shozaburo.
Los oblatos Miguel Kiuchi Tayemon, Pedro Kuhieye y Tomás Terai Kahioye.
Los terciarios Mancio Seizayemon y Lorenzo Hachizo.
Martirizado por Tokugawa Iemitsu en Nagasaki, el 3 de septiembre de 1632 fueron los padres Bartolomé Gutiérrez Espinosa de Ciudad de México (24 de agosto de 1580), quien era el observante de otros religiosos y declaraba: “Cantaré para siempre las misericordias del Señor. Es cosa digna y justa que de conversión tan gloriosa y apostólica se dé cuenta a toda la cristiandad e Iglesia de Dios”.
Así mismo en ese año fue sacrificado el 3 de septiembre de 1932 Vicente de San Antonio Simoens (Villamediana, España, 1 de junio de 1590). Vicente refiere: “El día 2 de septiembre de 1632 un agente del gobernador Unemedono comunicó la sentencia de muerte: Manda el emperador que en lugar ya preparado sean los seis quemados vivos, si no dejan antes la ley que han predicado; pero si reniegan de ella, quedarán al momento libres y favorecidos y honrados por el emperador. Alegres escuchamos la sentencia y contestaron unánimes: Queremos dar con gusto la vida por Jesucristo y su santa ley”.
Ese mimo día fue sacrificado Francisco de Jesús Terrero de Albufeira, Portugal (5 de septiembre de 1590).