Luis de Fuentes y Vargas (Sevilla, Andalucía, Corona de Castilla, 21 de junio de 1530-La Plata, Provincia de Charcas, Imperio Español, 14 de agosto de 1598) fue un militar, explorador y empresario de origen andaluz.
Biografía hasta la asunción de la Real Provisión de 22 de enero de 1574
Nació en junio de 1530 en Sevilla, la capital de Andalucía; y, creció en el barrio de Triana con una familia de ilustres, distinguidas y de frutos cristiano católicos y honrados como las tradicionales familias españolas. Hijo de Don Pedro de Fuentes, nacido en La Rioja, y Ana de Vargas, nacida en Sevilla. Se dice que Don Pedro de Fuentes vino de La Rioja a Sevilla el año 1523, donde trabajó en la Casa de Contratación de Indias, donde su suegro Don Luis de Vargas ejerció funciones de contador. Don Pedro de Fuentes era primo del poeta andaluz, Don Alonso (Alfonso) de Fuentes, que nació en 1515 y falleció en 1550.
Luis de Fuentes desde muy pequeño soñó con las aventuras, exploraciones, conquistas y viajes a nuevas tierras, escuchaba con mucha atención los relatos de los exploradores que regresaban airosos de sus viajes que contaban como eran las aventuras, riegos, peligros; los paisajes grandiosos y hermosos; distintas sensaciones climáticas; las fundaciones; y, las ciudades de con monarquías, pueblos guerreros con peculiares culturas, y su meta era ser un aventurero explorador.
El hidalgo andaluz Don Luis de Fuentes y Vargas a los 24 años se puso al servicio de la administración y del ejército de las Indias y partió desde España hacia el Nuevo Mundo en 1554 en busca de sus sueños y de honra, llegando a Panamá en septiembre donde prestó servicio militar, quedándose dos años, posteriormente a finales de 1556 se dirigió al Callao, luego siguió a Lima y después se desplazó a Charcas donde actuó en importantes comisiones, luego en los asientos mineros de Potosí, donde en más de dos años de trabajo, conquistó fama de leal vasallo y valeroso soldado. Pero, apenas cumplió exitosamente estas comisiones, regresó a Lima a dar cuenta de ellas. Reunido en Lima con su amigo Juan de Tarifa (nieto de un supuesto conquistador, Francisco de Tarifa), conocieron ahí a un capitán que deseando enganchar y reunir soldados, vino a proponerles que los acompañara en sus decubrimientos y otras muchas poblaciones que el Virrey del Perú le había concedido y que el Rey acababa de confirmarle; era el dicho capitán Andrés Manso quién después de varias tentativas para conquistar a los tamacocis y chiriguanaes; y, abrir un camino entre Charcas y Buenos Aires, había venido personalmente a Lima para organizar una nueva entrada el año próximo a los llanos por el Valle de Tarija y por sus aguas, donde estuviera don Juan de Garay, más tarde encontradose con Ñuflo de Chaves. Fuentes con su amigo Tarifa, se informaron por Manso que don Francisco de Tarifa, había desaparecido hacía mucho sin dejar rastro; Manso también les contó a grandes rasgos su vida y sus andanzas por el Virreinato hasta que en 1545, desde el descubrimiento de los llanos, que desde entonces eran su obsesión, se adentró al Valle de Tarija, con don Diego de Rojas por las orillas de las aguas de Tarija, en busca de una comunicación directa entre Charcas y el Mar del Norte, su empresa fracasó y tuvieron que volver por las mismas aguas de Tarija, encontráronse con don Pedro Anzúrez, Garcilaso de la Vega, Juan de Garay y otros que informados de la muerte de don don Juan de Ayolas, desistieron por el momento la nueva entrada al Río de La Plata, pero otro aguerrido que abrigó la esperanza de fundar y poblar en estas edénicas regiones para comunicar las altas tierras de los Andes con las nacientes pueblos que se iban estableciendo en el Río de La Plata, fue don Juan Ortiz de Zárate, quien tenía asentamientos –dichas haciendas–, quien había llevado 4 000 cabezas de ganado vacuno para el adelantamiento del Río de La Plata.
Don Fuentes y Vargas volvió a Charcas donde a mediados de 1573 conoció al Virrey del Virreinato del Perú, Francisco Álvarez de Toledo, tuvieron distintas reuniones donde se le dio la misión a Fuentes y Vargas de fundar una villa en el ya conocido "Valle de Tarija" (explorado 4 veces antes y bautizada por primera vez por Juan de Sedizo, junto a Diego Pérez del Río y Antonio Gutiérrez como Valle de Tarij[a], en agosto de 1535), esto para hacer frente y contraatacar a las chiriguanaes, Don Fuentes y Vargas aceptó pero al no contar con el soporte económico de la Corona, tuvieron que ser financiadas por el propio Fuentes y Vargas. A cambio de ello, el Virrey Toledo a fines de 1573 le retribuyó con una serie de prebendas propias de la época, ya que era el más capacitado para este tipo de misiones, aparte de ser el más recomendado por muchos otros exploradores e hidalgos, también le favoreció a ver sido un destacado miembro de la Orden Militar Religiosa de Alcántara y también ser in destacado oficial del ejército de su Majestad y; por ser de los funcionarios más sobresalientes de la Corona Española.
La decisión del Virrey Toledo de manifestar y ordenar la fundación de una villa en el Valle de Tarija, anticipa los hechos y también decide el nombre de la Villa, la orden estaba basada en Las ordenanzas promulgadas por el Rey Felipe II el 13 de julio de 1573, ya que la Exposición de Motivos de la Real Provisión de 22 de enero de 1574 señala claramente la voluntad política de sentar soberanía en la frontera con los Chiriguanáes. El texto, elocuente, dice:
Expedición y fundación en el Valle de Tarija
Se hicieron los preparativos para la fundación de Tarija. El padre Estrada y su amigo de Esquete, ayudaron a Fuentes y Vargas en la contrata de gente, consiguiendo apellidos ilustres hoy están como testimonio vigente en Tarija.
La expedición en total de 46 españoles, quienes serían los primeros pobladores, en su mayoría de origen andaluz, vascos y algunos extremeños, como líder o capitán Don Fuentes y Vargas junto al Fray Francisco Sedeño quien sería el Capellán de la Orden de los Dominicos, el primer Cabildo Capitular estaba conformada por 10 españoles los cuales son:
Antonio Domínguez y Gutierre Velásquez de Ovando (alcaldes ordinarios)
Jaime de Luca, Blas González Cermeño, Francisco Ortiz y Hernán González (Regidores)
Diego de Palacios (Procurador)
Francisco Fernández de Maldonado (Escribano Publicó y del Cabildo)
Alonso de Ávila (Tesorero de la Real Hacienda)
Y los pueblerinos fueron: Francisco Chávez, Juan Durán, Alonso de Baeza, Pedro Fernández, Gonzalo Martín Hachero, Juan Rodríguez, Antonio Esquete, Diego Recio, Diego González, Alonso García, Juan de Valladolid, Juan García, Francisco Bravo, Domingo Hernández, Jusepe Guerrero, Juan Masías, Juan Redondo, Álvaro Ortiz, Vicente Añez, Juan de Obregón, Ana de Gutiérrez, Juan Pizarro, Juan de la Puente, Pedro Quijada, Hernán López, Francisco de Solís, Pedro Suárez, Álvaro Sánchez, Pedro Fernández de Álava, Jerónimo Ortega, Juan Pedrero, Gaspar de la Rúa, Juan Cortez, Rodrigo Quiroga.
Partieron desde la ciudad de Villa de La Plata de la Nueva Toledo rumbo a la Villa Imperial de Potosí para bastimientos y a fines de marzo de 1574 para luego dirigirse por cortos los caminos de inca del norte de los Valles de Cinti.
Caminaron aproximadamente quinientos kilómetros para luego descender por el hasta Marquiri y desde allí hasta al Valle de la Calama a fines de mayo. Después divisar la región, desde el Chismuri, envió treinta soldados para repasar el terreno, al mando de su capitán de confianza Blas Carmaño.