Tal Día como Hoy

Luis Vélez de Guevara

Dramaturgo y novelista español

Anúncio

Luis Vélez de Guevara (Écija, provincia de Sevilla, 1 de agosto de 1579–Madrid, 10 de noviembre de 1644) fue un dramaturgo y novelista español del Siglo de Oro autor de El diablo cojuelo. Se ubica dentro de la estética del Barroco conocida como conceptismo y fue padre del también dramaturgo Juan Vélez de Guevara.

Muchos detalles de su biografía han sido corregidos modernamente por los 253 documentos exhumados por la archivera de Écija, Marina Martín Ojeda y C. George Peale (quien ha publicado 56 ediciones críticas de comedias de Luis Vélez).​​ Fue hijo del licenciado en Derecho Diego Vélez de Dueñas y de Francisca Negrete de Santander, y no eran pobres, sino ambos de mediana hacienda; el futuro escritor era tal vez de lejana ascendencia conversa por un bisabuelo materno; pero estaba bien relacionado: un tío materno suyo, Diego Negrete de Santander, fue mayordomo en el periodo 1589-1594 de la hacienda en Écija de Rodrigo de Castro Osorio, arzobispo de Sevilla desde 1581 a 1600, y su padrino fue el visitador general de este arzobispo. Aunque se dijo que estudió en la Universidad de Osuna, donde se graduó de bachiller en Artes el 3 de julio de 1596, de forma gratuita, pero no precisamente por ser pobre, como ya se ha dicho, en realidad, según demuestran Martín y Peale, estudió en el colegio jesuita de Écija y el título fue expedido por la Universidad de Osuna tras el preceptivo examen.

Después fue cuatro años paje del citado arzobispo Rodrigo de Castro en Sevilla; por entonces escribió su primera comedia, El príncipe transilvano (1597–1598). Al morir el cardenal, en 1600, marchó como soldado a Italia en el ejército del Conde de Fuentes, participando en las campañas de Saboya, Milán y Nápoles bajo el nombre de Luis Vélez de Santander. También tomó parte en la jornada de Argel con el almirante genovés Andrea Doria y estuvo bajo el mando de Pedro de Toledo en las galeras de Nápoles, lo cual, según su hijo, le llevó seis años, aunque los documentos se refieren, sin embargo, a dos años, ya que parte de ellos los pasó en la Corte, en Valladolid, y aún estuvo un tiempo en Sevilla. Se estableció con la Corte en Madrid en 1607 y entró al servicio del Conde de Saldaña, hijo del Duque de Lerma, dedicándose también a la abogacía y a las letras, y empezó a utilizar los apellidos por los cuales es más conocido desde 1608, año en que el 24 de septiembre se casa con Úrsula Remesyl (o "Ramisi") Bravo, a la que también cambió el apellido por Bravo de Laguna. De ella tendrá en 1611 al también dramaturgo Juan Vélez de Guevara. Aún casaría dos veces más (en 1618 con Ana María del Valle, fallecida de sobreparto el 20 de noviembre de 1619, y con María López de Palacios en 1625), manteniendo además algunas amantes y muchos hijos, por lo cual siempre pasó gran parte de su vida comido por deudas. Es falso que se hubiera casado en una cuarta ocasión. La historiografía antigua sostiene que el cambio de apellido se debe a quererse honrar con el de un presunto antepasado suyo, uno de los trescientos caballeros que sacó de Ávila el rey Alfonso X el Sabio para ganar Jerez de la Frontera; pero los orígenes judaicos que exhuma Emilio Cotarelo (un tal Luis de Santander fue quemado por judaizar en 1554 en su natal Écija)​ le habrían hecho más conveniente rehuir ese apellido e inventarse una hidalguía inexistente, para así poder medrar con más facilidad; sin embargo, esa sangre judaica es más difusa de lo que él creía.

En 1608 publicó su Elogio del juramento del Serenísimo Príncipe don Felipe Domingo, cuarto de este nombre, en cuya portada se titula «criado del Conde de Saldaña». A partir de 1611 abundan los documentos que testimonian su fama como poeta y dramaturgo (fue uno de los pocos poetas dramáticos que siempre tuvo admiradores y nunca enemigos). Sin embargo, las primeras comedias que se le publicaron, El espejo del mundo y El hijo de la barbuda, lo fueron en 1612. Por desavenencias con el Conde de Saldaña abandonó su servicio y empezaron, esta vez sí, sus habituales estrecheces y problemas económicos a causa, entre otras cosas, de su enorme familia, si se ha de juzgar por los numerosos versos de circunstancias que dedicó a pedir; se ganó fama por ello de poeta pesetero o pedigüeño, bajo el sobrenombre de «el importuno Lauro»; aun en su testamento deja una enorme lista de pequeñas deudas que satisfacer. Entró, sin embargo, al servicio del Marqués de Peñafiel, hijo del Duque de Osuna, durante dos años, y, después de haber sido breve tiempo ujier del Príncipe de Gales, futuro Carlos I, en 1623, alcanzó en 1625 un buen cargo similar, el de ujier de cámara regia, aunque... sin sueldo, salvo gajes de la casa, médico, botica y entierro. Esto le dio alguna tranquilidad para consagrarse a su obra dramática, en la que logró grandes éxitos (El rey en su imaginación, 1625; Si el caballo vos han muerto, 1633; Los amotinados de Flandes, 1634; La nueva ira de Dios, 1635). En 1633 consiguió una cierta estabilidad económica al lograr una pensión mensual de doscientos reales, lo que, en marzo de 1636, fue sustituido por otra merced del monarca, un puesto de carnicería en el mercado; pidió, empero, en continuos memoriales ayuda de vestuario y de condumio, algo habitual en quienes vivían de las letras, siempre, con todo, muy dignamente, pues al mismo rey se quejaba en estos términos:

Colaboró en academias literarias y certámenes poéticos serios o burlescos, y organizó veladas teatrales en Palacio, con representaciones propias y comedias «de repente». Incluso llegó a corregir las obras del propio Felipe IV. Sin embargo, restringió los temas de sus dramas a la historia profana o bíblica. En 1641 publicó su obra más conocida, la novela El diablo cojuelo. Verdades soñadas y novelas de la otra vida, en un estilo muy conceptista. Poco después, en 1642, cedió su cargo de ujier a su hijo Juan, quien fue también escritor y dramaturgo, si bien menos fecundo que su padre, y se retiró. Murió en su casa de la calle de las Urosas (actualmente calle Luis Vélez de Guevara​) asistido por su esposa, María de Palacios, el 10 de noviembre de 1644, de unas calenturas malignas y un «aprieto de orina»; poco antes había testado ante Lucas del Pozo, dejando por albaceas al duque de Veragua y a fray Justo de los Ángeles; está enterrado en la capilla de los Duques de Veragua, en Doña María de Aragón.​

Todos los ingenios de su época (Miguel de Cervantes, Francisco Bernardo de Quirós, Lope de Vega, Andrés de Claramonte, Juan Pérez de Montalbán, Francisco de Quevedo entre ellos) alaban unánimemente en él, como Cervantes, «lustre, alegría y discreción de trato». En su época llegó a rivalizar con el propio Lope de Vega y Calderón por el cetro del teatro español, tanto en los corrales de comedias como en los coliseos de la realeza. Lope mismo no le escatimó elogios en su Filomena y en su Laurel de Apolo, como tampoco Francisco de Quevedo, Juan Pérez de Montalbán o Cervantes, quien, sin embargo, en el prólogo que puso en 1615 a sus propias comedias, veía excesivas sus aparatosas escenografías llenas de «rumbo, tropel, boato y grandeza». Montalbán escribió en su Para todos que

De esas más de cuatrocientas comedias, cifra en que concuerdan no menos de tres testimonios de la época, se habían conservado ochenta en tiempos de Cayetano Alberto de la Barrera; hoy la crítica ha identificado unas cien. Han estudiado la vida y obra de Vélez Cayetano Alberto de la Barrera, Paz y Meliá, Pérez y González, Cristóbal Pérez Pastor, Adolfo Bonilla y San Martín y Francisco Rodríguez Marín. Su estudioso C. George Peale ha señalado su especial capacidad para prevenir la escenificación (sus indicaciones escenográficas y acotaciones son mucho más extensas y detalladas de lo usual entonces, incluso emplea el patio como escenario más allá de las tablas) y su novedad en llevar al teatro el lenguaje gongorino antes que ningún otro autor en obras tan tempranas como El lucero de Castilla y la luna de Aragón, Don Pedro Miago y El alba y el sol, de en torno a 1613, convirtiéndose en precursor, incluso fuente de inspiración, de autores como Calderón.​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Luis Vélez de Guevara | World in Stories