Tal Día como Hoy

Luis Alfredo Martínez

Luis Alfredo Martínez Holguín (Ambato, 23 de junio de 1869 - Ibídem, 26 de noviembre de 1909) fue un político, pintor, n

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Luis Alfredo Martínez Holguín (Ambato, 23 de junio de 1869 - Ibídem, 26 de noviembre de 1909) fue un político, pintor, novelista, montañista, cazador y periodista ecuatoriano, de marcada tendencia liberal y amigo del presidente Eloy Alfaro.​ Entre los cargos públicos que ocupó se cuentan diputado al Congreso Nacional por la provincia de Tungurahua, gobernador de la misma provincia, subsecretario y ministro del Ministerio de Instrucción Pública.​​ En el ámbito literario, es considerado el iniciador del realismo en el país,​ estilo que heredó de su afán pictórico donde se caracterizó siempre por el profundo realismo en sus representaciones. Su hermano, Augusto Martínez fue uno de los pioneros en la fotografía de Ecuador y juntos, recorrían ese país para plasmarlo en pinturas y capturas fotográficas.

Nació el 23 de junio de 1869 en la Quinta La Liria ―que antes se encontraba a dos kilómetros al noreste de la villa de Ambato, al lado de la finca Atocha, y ahora se encuentra dentro del ejido urbano―. Era el sexto hijo del doctor Nicolás Martínez Vazcones (o Vascónez) y de la señora Adelaida Holguín Naranjo, ambos ambateños.​ A los seis años entró a la escuela La Merced. Para la secundaria su padre lo envió al colegio San Gabriel de Quito. Sin embargo, debido a su mala conducta y bajas calificaciones no completó sus estudios de bachiller, y fue enviado de nuevo a la finca La Liria.​ Ahí empezó a expresar su interés por la pintura, tras leer un manual de pintura y tomar varias clases de arte.​ Su padre lo envió a trabajar como chacarero a su hacienda Cangahual, en Mulalillo.​ Siempre contó con sensibilidad artística, y allí Martínez escribió su primera novela, En cuerpo viejo, corazón joven, que sin embargo no llegó a publicar. También probaría suerte con los cuentos, del que se conserva hasta ahora Episodios de una cacería.​ En esa época era un muchacho alto, musculoso, fuerte como un toro, impetuoso y ágil, reacio a los estudios y a toda disciplina.​ Con sus amigos Luis Aníbal Mera y Manuel Páez Moscoso formó un trío de ciclistas: se lanzaban por los montes y quebradas en pos de la aventura.​ Ocasionalmente los domingos entraban a caballo a la iglesia de Mulaló, perturbando las fiestas religiosas de los indígenas.​

Participación en la Revolución Liberal

En 1894, cuando tenía 24 años, fue nombrado «teniente político» de Mulalillo, cargo en el que impuso vigilancia a las familias indígenas, impidiéndoles festejar de acuerdo con sus tradiciones, y le obligó a pagar multas al sacerdote católico local, de quien las habladurías del pueblo afirmaban que estaba teniendo relaciones con una feligresa (este hecho le serviría de inspiración para una de las escenas más icónicas de su novela A la costa). Siempre se identificó con el partido liberal y al anuncio de la revolución se unió a las guerrillas. Estuvo en el combate que se llevó a cabo en San Miguel y solicitó al General Cornelio E. Vernaza Carbo que se una a las fuerzas lideradas por Eloy Alfaro. Sin embargo Vernaza se negaría lo que ponía en duda el triunfo de la revolución por lo que Martínez y otros compañeros de armas lo desobedecieron y fueron a la quebrada de Catiglata para apoyar el conflicto armado. Derrotaron a los conservadores que estaban liderados por el Comandante Álvarez y bajaban desde Quito para reforzar a los demás conservadores que estaban siendo derrotados en Gatazo. Su destacada participación permitió a su vez que Eloy Alfaro llegue a la capital para hacerse del poder, empezando así su presidencia.

Un año más tarde, en 1896 se casó con su sobrina en segundo grado Rosario Mera Iturralde, hija de su primo, el escritor y político ambateño Juan León Mera (1832-1894). Esto marcaría su vida de manera importante puesto que Mera era un autor reconocido que tuvo mucho protagonismo con el partido conservador durante el gobierno Gabriel García Moreno. Al ser Mera uno de los fundadores de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, tenía mucha influencia cultural en el Ecuador de aquella época. Sin embargo, a partir de la revolución liberal, el panorama político cambió y los conservadores perdían poder. Mera se opuso al matrimonio y le pidió de favor a Rosario que no le entregue su corazón a un «anticlerical y ateo a pesar de ser de nuestra misma sangre y afecto». Sin embargo la unión se llevó a cabo y vivirían un matrimonio feliz y tendrían dos hijos. Uno de ellas sería Blanca Martínez Mera quien sería una destacada escritora y con la publicación de En la paz del campo, se convertiría en la primera mujer en Ecuador en publicar una novela.

En 1897 trabajó con el renombrado periodista liberal Manuel J. Calle en la Revista de Quito, y publicó un artículo titulado «La agricultura ecuatoriana» en donde abordaba diversas formas de tecnificarla para mejorar su productividad que se publicaría en la imprenta «La Novedad de Quito». En ese año también publicaría sobre crítica de arte bajo el título de «La pintura de Paisaje en el Ecuador». Martínez eligió el formato epistolar para dicha publicación y estaría dirigido a su amigo Celiano Monge. Aparecería igualmente en la Revista de Quito. Meses más tarde escribiría sus Cartas de Viaje que serían formalmente sus primeros artículos de prensa y serían publicados en la revista llamada La Semana Literaria. Durante su participación con Manuel J. Calle conocería al autor César Borja Lavayen, así como a Alfredo Valenzuela Valverde. Tuvo una enfermedad respiratoria y por razones de salud se trasladaría a Piura temporalmente en busca de un clima seco y árido. Mientras se recuperaba y para «atenuar el fastidio» decidió dictarle a su esposa Rosario algunos ensayos que publicaría en años posteriores. De esta época nacerían algunas obras suyas como Disparates y Caricaturas que sería publicado en 1903 en la ciudad de Ambato con el seudónimo de Fray Colás (que une irónicamente la profesión religiosa de Fraile, siendo el un liberal no religioso, con el diminutivo de Nicolás). Esta tendría una segunda edición en 1961 con la Casa de la Cultura Ecuatoriana y que sería publicada como Los escritos de fray Colás. Aquí haría referencias burlescas del religioso Manuel José Proaño quien sería su antiguo profesor en el colegio San Gabriel. Además escribiría en esta época Camino al Oriente en donde desarrolla sus ideas para la colonización de esta región. Entre 1898 y 1899, con los liberales al mando de la república fue diputado nacional por la provincia de Tungurahua.​

A inicios de la década de 1900 pasó a ser administrador del Ingenio azucarero Valdez, en lo que entonces era la parroquia Milagro provincia de Guayas. De su estadía en la región litoral adquirió polineuritis malaria, que lo dejó paralizado y postrado en cama durante seis meses.​ Sin embargo la región litoral, que fuera protagonista de la revolución liberal y que históricamente había ganado importancia tanto política como demográfica debido a la migración interna, era para Martínez el símbolo del futuro que el Ecuador tomaría. Por esta razón, fue en este tiempo en que dictó a su esposa su obra cumbre, A la costa,​ novela realista en que se describen los cambios sociales ocurridos en el país a finales del siglo XIX y que encarna literariamente al hecho político más importante de Ecuador después de su independencia, la Revolución liberal.​

Tres años más tarde retomaría sus actividades en los Andes cuando en el 1903 fue nombrado ministro de Instrucción Pública, cargo desde el cual fundó la Escuela de Bellas Artes y la Facultad de Ciencia en Quito, así como la Escuela Normal de Agricultura en Ambato, que ahora lleva su nombre. También buscó la creación de Escuelas de Minería, de Industrias y de Comercio. Uno de sus sueños más anhelados era la construcción de un ferrocarril hacia la Amazonía. Durante esos años se estaba llevando a cabo la construcción del Ferrocarril Transandino del Ecuador, y que se terminaría en 1908, con la llegada del primer vagón desde la ciudad de Quito a Guayaquil. En cambio, Ambato, donde Martínez vivía siempre fue la puerta de entrada desde los Andes ecuatorianos hacia la Amazonía y de ahí su cercana relación con esta región. Su suegro, Juan León Mera, le había dedicado una novela a dicha región titulada Cumandá, de marcada tendencia conservadora que representaba una tragedia y desarrollaba la vida en esta región alrededor de las históricas misiones que allí se realizaron y tenían como objetivo lograr el control estatal para confirmar las pretensiones territoriales de Ecuador. Esto entraba en conflicto con Perú y se desarrollaría una serie de guerras a lo largo de la historia de ambos países hasta 1998. Por esta razón en 1905 Luis A. Martínez viajó a Nueva York con la intención de buscar ingenieros que realizaran estudios técnicos para su planeado ferrocarril a la Amazonía, sin embargo, con la caída del gobierno de Alfaro en 1906, el ferrocarril que había ideado no pudo llevarse a cabo.​ Además de los reveses políticos por los conflictos internos del partido liberal, estos serían años muy duros para su familia puesto que su esposa falleció en 1905 y su hija en 1906, dos hechos que lo marcaron fuertemente.​ Un año más tarde criticaría fuertemente a Eloy Alfaro, distanciándose del ala radical del liberalismo. Llegó a publicar una hoja volante que fue considerado como un reto a muerte que terminaba dirigiéndose a Alfaro «Ud. es cardíaco, yo soy tísico, vamos a ver quién muere primero».

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