Tal Día como Hoy

Lugo

Municipio de la provincia de Lugo‎, España

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Lugo es una ciudad y municipio de España, capital de la comarca y provincia homónimas, situada en el noroeste del país, en Galicia.

De origen romano, fue fundada en el año 25 a. C. por Paulo Fabio Máximo y es la más antigua de Galicia. Construida en las cercanías de un castro, en la época romana recibió el nombre de Lucus Augusti. Numerosos restos romanos, muchos de ellos conservados en el Museo Provincial, son testimonio de sus primeros años de historia, especialmente su muralla romana, única en el mundo, que conserva todo su perímetro, y que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 2000. Dista de la costa 85 km, aunque su provincia tiene mar.

A lo largo de su historia experimentó tanto épocas de abandono como importantes momentos en la historia del país, desde la reunión en el año 842 de un gran ejército para conquistar Oviedo y entronizar a Ramiro I hasta el pronunciamiento del coronel Miguel Solís que daría comienzo al levantamiento de 1846 contra el presidente Narváez. Lugo ostenta el título de La Muy Noble y Leal Ciudad.

Geográficamente, la ciudad, capital del municipio, se encuentra situada sobre una colina, en una comarca de montañas redondeadas y no muy elevadas en las tierras del Alto Miño y circundada por el propio río Miño, además de otros de menor entidad. El término municipal, incluido en la reserva de la biosfera Tierras del Miño, es el segundo más extenso de Galicia, y en el que habitaban 100 143 habitantes (INE 2025), lo que lo convierte en el quinto de esta comunidad autónoma en población.

El gentilicio de sus habitantes es lucense o lugués. Actualmente, Lugo es una ciudad comercial y de servicios, con un campus universitario especializado en ciencias agrarias (como veterinaria o ingeniería de montes). Destacan también sus populosas fiestas, como el Arde Lucus, que rememora el pasado romano y castreño de la ciudad, y la de San Froilán, que se celebra entre el 4 y el 12 de octubre.

En el año 26 a. C. llegó a la que posteriormente sería Gallaecia un cuerpo expedicionario romano al mando de Cayo Antistio Veto para controlar el noroeste peninsular, y estableció un campamento en el territorio de la actual Lugo en el año 25 a. C. al que dio el nombre de Lucus Augusti. Lucus es una palabra latina que significa «bosque sagrado», con lo que el nombre tendría el significado de «el bosque sagrado de Augusto», aunque también podría tener un origen prerromano basado en la divinidad celta Lug.​​​

Sin embargo, la atestación primitiva de Lucus Augusti es idéntica a la de Luc-en-Diois (Lucus Augusti siglo Ⅰ ​) en el sureste de Francia y la -c- intervocálica evoluciona regularmente a -g- en iberorromance, por ejemplo latino locus > español luego, gallego logo. Por otra parte, la raíz lug- está atestiguada desde su origen en una inscripción celtibérica Luguadici (Lugu-adeci) y las Lugunae (Lug-u-nae), nombres de diosas celtibéricas en Castilla y León y quizás en el etnónimo Lugoni / Lugones en Asturias.​ Nótese también los dos Lugo en Córcega, una tierra exenta de cualquier establecimiento celta pero que se remonta bien al latín Lucus.

La topografía de la mayor parte del municipio de Lugo se resuelve en una superficie relativamente llana, entre los 450 y los 600 m, destacando en ella los relieves del suroeste (O Picato, 783 m.) y los del nordeste (Outeiro Maior, 728 m.) con bloques más elevados. La red hidrográfica se encuentra centrada en torno a un gran colector, el río Miño, que inicia su recorrido en la sierra de Meira, trazando en su curso alto un lento recorrido a través de la depresión lucense. A lo largo de su amplio discurrir por el término municipal, recibe por la izquierda las aguas del Fervedoira y del Chamoso, y por la derecha las del Narla y del Mera.​

La ciudad se encuentra en una colina casi rodeada por el río Miño. El centro de la ciudad está situado a una altitud de 462 m sobre el nivel del mar, sin embargo la altitud del municipio varía entre los 355 m en el último tramo del río Miño, en el sur del concejo, y los 783 m en el monte de Meda (O Picato) situado al suroeste.​ El municipio de Lugo es el tercero más extenso de Galicia, con una superficie de 329,78 km², por detrás también de los municipios lucenses de Fonsagrada y Villalba, primero y segundo respectivamente,​ y está formado por 54 parroquias.​

La ciudad y su paisaje, tanto rural como urbano, están marcados por el río Miño. Se encuentra situada en la Reserva de la Biosfera «Terras do Miño», declarada por la Unesco el 7 de noviembre de 2002, un importante reconocimiento a nivel internacional en cuanto a la conservación de los paisajes y hábitats fluviales de la región atlántica europea.​ Es de destacar la abundante fauna en torno al curso del río Miño a su paso por la ciudad, sobre todo en lo relativo a las especies de aves. Todo este parque en torno al río abarca una ruta de parques de unos treinta kilómetros de longitud. Los otros dos ríos que atraviesan la ciudad son el Fervedoira y el Mera, en torno a los cuales se encuentran varios parques con diversas especies de árboles.​

De acuerdo a la clasificación climática de Köppen, el clima de Lugo es un clima mediterráneo de tipo Csb (por el mínimo de precipitaciones que se da en verano, aunque poco pronunciado) y con cierto matiz continental. La temperatura media anual es de 12,2 °C y las precipitaciones son abundantes (más de 1000 mm al año). Debido a su alejamiento del Atlántico, este nivel de precipitación puede ser considerado bajo en comparación con comarcas como las de las Rías Bajas o Santiago. La temperatura más elevada registrada en su historia (41,2 °C) se dio en julio de 1990, y la temperatura más baja fue de -10,0 °C en diciembre de 2005.​

Lugo se fundó como un campamento romano al mando de Cayo Antistio Veto, probablemente en el lugar de un antiguo castro,​​ en una campaña con la finalidad de anexionar al Imperio romano el noroeste peninsular en la época de Augusto, alrededor del año 25 a. C. Así, en nombre del emperador, Paulo Fabio Máximo funda Lucus Augusti sobre este campamento militar, y a partir del año 50 se inicia la expansión de la ciudad, con el asentamiento de población indígena de los castros próximos. Posteriormente, la ciudad se convierte en un importante núcleo urbano, representativo de la cultura y el modo de vida romanos, como se aprecia en los restos encontrados de la antigua ciudad, correspondientes a templos, piscinas, termas, monedas o mosaicos.

Tradicionalmente se consideró que las dos vías perpendiculares que configuraban todas las ciudades romanas (el cardo y el decumano) seguían la ruta de las actuales calles San Pedro y Rúa Nova, que se cruzaban en la plaza del Campo, formando el foro. Sin embargo, recientes descubrimientos arqueológicos demuestran que existía una amplia plaza pública que ocupaba desde la calle Doctor Castro (llamada «de las Dulcerías») hasta la calle del Progreso, incluyendo gran parte de la actual Praza de Santo Domingo, lo que ha llevado a replantearse la teoría anteriormente citada. Se conservan multitud de piezas, yacimientos romanos y mosaicos que aún en la actualidad siguen apareciendo, especialmente cada vez que se realizan obras en el casco antiguo de la ciudad.

En el siglo III la ciudad fue la capital de conventus lucensis, una de las tres entidades administrativas en que estaba dividida Gallaecia. Entre los años 260 y 325, en los inicios del Bajo Imperio romano, la ciudad se rodea de una muralla. Esta muralla, de 2266 m de circunferencia y declarada bien Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2000, es la única fortificación romana en el mundo que conserva íntegro todo su perímetro en la actualidad, y rodea el centro de la ciudad, la catedral, el museo provincial, la casa consistorial y otros edificios de interés. A estos restos se une el conjunto monumental de Santa Eulalia de Bóveda, donde destacan sus pinturas pompeyanas.​​

Tras la llegada y la toma de la ciudad por parte de los suevos en el 460,​ tuvo lugar el Concilio de Lugo, en el que se elevó a la iglesia lucense a sede metropolitana, pasando a depender de ella los obispos de Astorga, Britonia, Iria Flavia, Orense y Tuy.​​ En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la Iglesia católica, sufragánea de la archidiócesis de Braga, que comprendía la antigua provincia romana de Gallaecia en la diócesis de Hispania. Su protagonismo histórico empezó a decaer con la fundación de Oviedo, el descubrimiento del supuesto sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela y la restauración de Braga. Durante este período Lugo perdió gran parte de su población, comenzándose a recuperar en el siglo X.

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