Tal Día como Hoy

Ludwig Feuerbach

Filósofo y antropólogo alemán

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Ludwig Andreas Feuerbach (Landshut, Alemania, 28 de julio de 1804-Rechenberg, Alemania, 13 de septiembre de 1872) fue un filósofo alemán, antropólogo, biólogo y crítico de la religión. Es considerado el padre intelectual del humanismo ateo contemporáneo, también denominado ateísmo antropológico. Para él la inmortalidad es una creación humana y constituye el germen básico de la antropología de la religión.​

El materialismo crítico de Feuerbach tendría un efecto profundo tanto en el pensamiento de Richard Wagner,​ Max Stirner y Bakunin como en las teorías de Marx y Engels y, en general, en todo el denominado materialismo histórico.

Ludwig Andreas Feuerbach nació en Landshut, Baviera, en 1804, hijo de Paul Johann Anselm von Feuerbach. Estudió teología en Heidelberg pero, decepcionado con sus maestros, se trasladó a Berlín.​ En esta misma ciudad fue discípulo de Hegel. Si bien al principio estuvo muy influenciado por él, rápidamente criticó la ideología de su maestro siguiendo dos ejes que fueron la base de su pensamiento: la concepción antropológica de toda religión y la crítica materialista de todo pensamiento especulativo. Feuerbach se presentó públicamente como oponente de Hegel en 1839, con su artículo "Para una crítica de la filosofía hegeliana" publicado en los Anales franco-alemanes.​

Su carácter crítico sobre la religión no le permitió ejercer la docencia hasta la revolución de 1848, cuando, reclamado por sus alumnos de Heidelberg, profesó durante un semestre su teoría de la religión.

Feuerbach se convirtió en el maestro del pensamiento de los jóvenes hegelianos. Sobre todo tuvo influencia en Marx y Engels, aunque estos, posteriormente, se deslindarían de su materialismo en obras como las Tesis sobre Feuerbach (1845) y La ideología alemana (1846).

Entre sus obras destacan Pensamientos sobre la muerte y la inmortalidad (1830), donde niega la existencia de Dios y de otra vida, Crítica de la filosofía de Hegel (1839), La esencia del cristianismo (1841) y Principios fundamentales de la filosofía del futuro (1843).

En 1870 se afilió al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).

Murió en 1872 en Rechenberg, cerca de Núremberg (Alemania).

Feuerbach fue hermano de Karl Wilhelm Feuerbach, Eduard Feuerbach, Friedrich Feuerbach y Joseph Anselm Feuerbach, el hijo de este último fue un pintor alemán.

La teoría de la religión de Feuerbach

En el año 1841, Feuerbach publica La esencia del cristianismo, obra con la que su autor se convertirá en un referente para la izquierda hegeliana representada por el teólogo David Strauss, quien en su obra La vida de Jesús consideraba que los evangelios eran relatos míticos.

La filosofía de Feuerbach se inicia en discusión abierta con la teología. A diferencia de Hegel, entenderá que la filosofía es completamente independiente de la religión; la filosofía tiene como tarea criticar la religión y no fundamentarla. En el centro y como eje de su pensamiento instala al ser humano y por lo tanto a la antropología. Es heredero de la tradición humanista. Revitalizando y ampliando el pensamiento de Jenófanes, sostiene Feuerbach que los anhelos y las pretensiones e ideas religiosas son una característica específica del ser humano, por lo que la religión quedaría inscrita en la antropología, la cual debe explicarla.

Sus concepciones fundamentales en términos de crítica a la religión, pueden ser reducidas a estas fórmulas:

La evolución del pensamiento de Feuerbach queda evidenciada en la frase siguiente:

Para Feuerbach el hombre ha realizado el mismo camino: primero creó a Dios y más tarde entendió que su conocimiento no era nada más que un peldaño en el propio conocimiento del hombre.

Feuerbach, al considerar a Dios una creación humana, niega su existencia de la manera en la que lo concibe la teología cristiana. También negaba el idealismo, que pretende reemplazar al hombre corporal y sensible por el espíritu y la razón.

Para Feuerbach, por tanto, no es Dios quien ha creado al hombre a su imagen sino, a la inversa, el hombre quien ha creado a Dios, proyectando en él su imagen idealizada. El hombre atribuye a Dios sus cualidades y refleja en él sus deseos no realizados. Así, enajenándose, da origen a su divinidad. Pero, ¿por qué lo hace? El origen de esta enajenación se encuentra en el hombre mismo. Aquello que el hombre necesita y desea, pero que no puede lograr inmediatamente, lo proyecta en Dios. La palabra Dios tiene peso, seriedad y sentido inmanente en boca de la necesidad, la miseria y la privación. Contra lo que pudiera creerse, los dioses no han sido inventados por los gobernantes o los sacerdotes, que se valen de ellos, sino por los hombres que sufren. Dios es el eco de nuestro grito de dolor.

Feuerbach califica de giro decisivo de la historia al hecho de que el hombre reconozca abiertamente que la conciencia de Dios no es más que la conciencia de la especie. Homo homini deus est (el hombre es dios para el hombre).

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