Tal Día como Hoy

Lucio Demare

Compositor y músico argentino

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Lucio Demare (Buenos Aires, 9 de agosto de 1906-Buenos Aires, 6 de marzo de 1974) fue un compositor de tangos, músico, director de orquesta y musicalizador de películas argentino.​​

Aprendió música con su padre violinista y, más adelante, con diversos profesores y a los ocho años ya tocaba el piano profesionalmente con un repertorio que incluía música clásica y de ópera.​

Posteriormente se acercó a la música popular y en 1922 se incorporó a un conjunto de jazz. En 1926 tomó interés por el tango, empezó a estudiarlo y, a propuesta de Francisco Canaro, viajó a París para unirse a la orquesta dirigida por Rafael Canaro y Juan Canaro. Ya anteriormente había compuesto obras y por esa época estrenó en esa ciudad sus primeros tangos.​

En 1927 se separó de Canaro y con los cantores Irusta y Fugazot formó el trío Irusta-Fugazot-Demare, un conjunto que debutó en París y pasó a actuar con gran éxito,​ primero en España y luego en diversos países de América. En 1933 regresó a España con Irusta y Fugazot, y actuaron en dos películas que además fueron musicalizadas por Demare.​

En 1935 Demare, ya vuelto a Argentina, se incorporó como pianista en la orquesta de Francisco Canaro y continuó sus estudios musicales. En 1938 integró por corto tiempo una nueva orquesta que codirigía con el violinista Elvino Vardaro, y ese mismo año formó otro conjunto con el que empezó a grabar. Desde entonces continuó su carrera de músico de tango tanto como solista como al frente de diversas formaciones en las que trabajaron figuras del tango calificadas como prestigiosas por José Gobello.​

Entre 1936 y 1971 Demare musicalizó películas argentinas para diversas productoras.​ Entre los tangos que compuso se encuentran «Mañanitas de Montmartre»,​ «Musete», «Capricho de amor», «Dandy», «Malena», «Hermana», «Mañana zarpa un barco»​​ y «Tal vez será tu voz» y la milonga «Negra María». Según Horacio Ferrer, Demare tenía un estilo de ejecución inconfundible por el clima intimista que creaba desde el piano y su orquesta, que sin llegar a figurar entre las favoritas del público fue de las más sutiles y sentimentales que se podía escuchar en la década del cuarenta.​

Era hijo de Otilia Riccio y Domingo Demare. A los seis años comenzó a estudiar música con su padre, que era violinista, y con su primo Luis Riccardi, pianista de la orquesta de tango del conocido director y compositor de tango Francisco Canaro. Más tarde prosiguió estudiando en el conservatorio del maestro Vicente Scaramuzza. A partir de los ocho años tocaba el piano en salas de cine —era todavía la época del cine mudo— y en el barco de la carrera que hacía el viaje Buenos Aires-Montevideo, ejecutando pasajes de música clásica y fragmentos de óperas.​​

Demare contó sobre su infancia: «vivíamos toda la familia en dos piezas. Mi madre me llamaba diciéndome que se enfriaba la comida, y como no iba, me amenazaba con tirármela, pero yo seguía en el piano. Esas cosas en mí eran sinceras, yo las sentía así. Creo que nací para la música. Ahora de dónde me salió, no sé».​

A los once años fue contratado para acompañar musicalmente las presentaciones de una cantante de su misma edad que con los años fue conocida como Imperio Argentina y comenzó su interés por la música popular. Pasó a desempeñarse en algunas salas de variedades del centro y en 1922 se inició como músico de jazz en el conjunto denominado Real Jazz, dirigido por Nicolás Verona, en el Cine Real de la calle Esmeralda de Buenos Aires.​​ Con este conjunto debutó como autor con los pasodobles «Flores de mi tierra» y «Banderillas al quiebre», los foxtrots «Potencia» y «Míster Bohr», en homenaje al músico y compositor José Bohr y el shimmy «Melodía de amor» que en 1924 grabó Azucena Maizani con la orquesta de Francisco Canaro.​

Inicio de su relación con el tango

En 1926 se incorporó a la orquesta de jazz de Eleuterio Iribarren y actuaban en el cine Real de la calle Esmeralda a metros de la avenida Corrientes, hasta que Adolfo Carabelli lo contrató para trabajar en su orquesta en el cabaré Ta-Ba-Ris, donde alternaban con otras de tango, por lo que Demare entró en contacto con músicos de ese género.​

Como tenía quince años no podía trabajar en el cabaré, y menos con los pantalones cortos que usaba. Como era frecuente en la época, su madre reservaba los pantalones largos​ para cuando cumpliera dieciocho años, por lo que debió convencerla para que le permitiera usarlos.​

Empezó a estudiar el tango y a tocar algunas piezas por gusto. Años después, Demare declaró en un reportaje que en aquel momento no se imaginaba como ejecutante profesional de tango porque aunque conociera la partitura no dominaba el swing, el yeite (~ destreza) que se debe tener para tocarlo, como cualquier música popular.​

Compuso en esa época las piezas «La comadrona» y «Río de oro», a las que clasificó como «tango romanza».​ Con esta última composición obtuvo en 1927 el tercer premio en el rubro música sola en el cuarto Concurso Max Glücksmann.​ Minotto Di Cicco, reconocido por Demare como su principal maestro de tango, le enseñaba en el Tabarís a escondidas de su director Canaro, porque este no quería que su orquesta funcionara con otros elementos que no fueran los suyos.​ En 1926, a pedido de Demare, que por entonces tenía diecinueve años, Canaro lo contrató para actuar en Europa.​

Demare viajó a París para unirse a la orquesta dirigida por Rafael y Juan Canaro. En esa ciudad estrenó sus tangos «Dandy» y «Mañanitas de Montmartre» con letras de Agustín Irusta y Roberto Fugazot en el cabaré Les Ambassadeurs.​​​​​

Demare llevó a sus padres y a sus dos hermanos a vivir a París, ganaba 600 francos por día y antes del año ya había comprado un automóvil, si bien no tenía tiempo de usarlo porque trabajaba desde las cinco de la tarde hasta las cuatro de la mañana.​

Demare trabó los cantores Irusta y Fugazot, sus compañeros de orquesta, una amistad que continuó por vida y con ellos se separó de Canaro en 1927 y formaron un trío que actuó bajo el rubro Irusta-Fugazot-Demare.​ El conjunto debutó en París y pasó después al teatro Maravillas de Madrid donde la presentación prevista para un período de quince días debió prolongarse a tres meses por la repercusión que obtuvo entre el público.​ Más adelante, el trío incorporó otros músicos, entre ellos su hermano el joven bandoneonista Lucas Demare, Héctor María Artola, Simón Resnik y el «gallego» Álvarez, formando la Orquesta Típica Argentina, que actuó en diversos países de América.​​

Regresaron a Buenos Aires y debutaron con éxito​ en el teatro Broadway, pero cuando Roberto Fugazot se accidentó en un ascensor que se vino abajo y estuvo cuatro meses con una pierna enyesada debieron interrumpir las actuaciones.​

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